rompeolas San Sebastian (Sorolla, 1918)

25 Agost 2019


Durante los veranos de 1917 y 1918 el pintor y su familia se instalan en la “Villa Sorolla”, una casa situada en la falda del Monte Igueldo de San Sebastián.

Son diecisiete los cuadros del rompeolas de San Sebastián y de vistas desde el rompeolas con el monte Ulía al fondo. Es una serie de obras de gran soltura, pintadas con prontitud, y en las que plasma con prodigiosa veracidad las diferentes luces, tan distintas a las de su Mediterráneo, pero que le permiten reflejar los colores con una serie de matices que difícilmente los encuentra en el levante español. También captan los distintos estados del mar.

Esta obra representa una escena en el paseo marítimo de San Sebastián. Las olas avanzan monumentales hacia los muros de contención, donde rompen. En primer plano, una serie de figuras, vistas de espaldas, contemplan el espectáculo. Al fondo, monte y cielo nublado y ennegrecido.

La mayoría de las obras realizadas en las playas de San Sebastián, Biarritz y Zarauz tienen un carácter urbano que las distingue de las escenas del Mediterráneo. En Valencia las figuras viven el mar, aquí las figuras lo contemplan como un espectáculo desde el paseo marítimo que hace la función de palco.


El día que capta esta obra es el típico San Sebastián nublado, húmedo, con el mar intranquilo, sin llegar a estar embravecido. En el rompeolas, apenas esbozadas unas figuras, pequeñas, apoyadas en la barandilla que se adivina. Lo importante no son las figuras, es el mar y el monte Ulía al fondo, cobrando ambos grandiosidad, precisamente por la insignificancia de las figuras. A éstas, al estudiarlas detenidamente, las adivinamos elegantes de porte y muy naturalmente ensimismadas en la contemplación del espectáculo que supone el movimiento de las olas y los reflejos que en las aguas produce la ladera del monte Ulía.


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