operación quirúrgica (David Teniers El Joven, 1631)


En la pintura flamenca del s. XVII encontramos muchos ejemplos de pintura costumbrista que refleja fielmente escenas cotidianas. Solían ser obras de pequeño tamaño que los burgueses de la época solicitaban para la decoración de sus casas. Preferían las escenas sencillas, las que veían a diario en sus pueblos y ciudades a los pomposos y ya incomprensibles cuadros mitológicos o bíblicos que decoraban las mansiones de la aristocracia o los palacios episcopales y conventos del clero. Frecuentemente estas pinturas presentaban toques de humor en los que se satirizaban algunas situaciones.

Las obras de David Teniers “El Joven” (1610-1690) constituye un buen ejemplo de este género pictórico. Sus obras reflejan con gran detalle las situaciones de la vida diaria.

La “Operación quirúrgica” (1631) ayuda a comprender las condiciones en las que trabajaban los cirujanos de la época. Como se puede ver en el lienzo, un cirujano se dispone a intervenir una herida en el pie de uno de sus pacientes, ante la atenta y preocupada mirada de la mujer del paciente. Detrás de ellos, aparece la figura de una joven sirvienta, ayudante del cirujano. La operación se realiza en el interior de un laboratorio, a juzgar por la gran cantidad vasijas y frascos que lo decoran.

No obstante, y a pesar de la imagen lúgubre y sórdido del sitio donde se realizaban las cirugías, y del aspecto rústico del cirujano, la opinión que se tenía sobre éstos era relativamente buena. Buen ejemplo de ello es la presencia de la lechuza apoyada sobre la puerta de la ventana, en la parte superior izquierda. Iconográficamente, este animal ha sido tradicionalmente relacionado con la diosa griega Palas-Atenea, diosa de la sabiduría y de la destreza manual. Por ello, no es de extrañar que la función realizada por estos cirujanos estuviera bien considerada a pesar de los rudimentos con los que trabajaban.

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