retrato del artista como un hombre viejo (Eric Fischl, 1984)

A los 36 años Eric Fischl pinta este particular retrato que tiene reminiscencias evidentes de ser un Autorretrato.

Pero el artista no está rodeado de caballetes o pinceles; es un hombre  viejo y sin dientes que con una camisa azul de manga corta abierta nos mira como si fuéramos nosotros intrusos; protege sus ojos –y su mirada desconfiada y esquiva- con unas diminutas gafas de sol. Y su sexo con un periódico.

El blanco de la pintura –donde ningún trazo ha sido ejecutado- desvela que el pintor, ensimismado, ha sido descubierto en su onanismo. El equilibro de colores es virtuoso; el azul de la camisa, el amarillo brillante de los matojos, el blanco del lienzo, el negro de las gafas y las zapatillas, las sombras sutiles reflejadas en el camino de tierra…


Con el díptico, Dog Days (1983), el artista expuso un momento privado de lujuria de unos adolescentes.

La atención se dibuja primero al panel derecho donde en un balcón con vistas a una carretera tropical en la playa, se ha extendido un una toalla blanca en el suelo. Hay un chico con una camisa, desnudo de cintura para abajo. Tiene una erección mientras toca el pubis de una chica. Ella se ha bajado el bañador y permanece, solicita, entregada a la masturbación que él le practica.

En la parte izquierda, en una terraza similar, una mujer viste únicamente unas sandalias blancas y lleva una bolsa de playa con una botella de agua. Dos perros, nerviosos y ansiosos, la estaban esperando. Probablemente ella regresa de un día de playa y ahora mira sus perros mientras parece interrogarse por lo que éstos solicitan. Una referencia a la parte derecha podría insinuar que la naturalleza de la relación entre la mujer y los perros es sexual. El trabajo de Fischl es evidenciar todo aquello que es móbido y lúdico.

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