memoria (Rene Magritte, 1948)


La serie “La memoria” está basada en la II guerra mundial que se representa en golpes, sangre, paisajes tormentosos y tristeza.

El tema es claramente comprensible, pero la asociación con el título lo complica todo. La idea de que el recuerdo es una cabeza de estatua con una ceja ensangrentada, que le da la espalda al mar, es hermosa, pero ¿cuál es el significado? Como con todas las obras de este autor, la interpretación ciertamente no es unívoca.

El recuerdo no admite mejor representación que un rostro esculpido en piedra de una mujer que se sabe muerta, cuya vida ha concluido y que nunca volverá a existir, con una mancha de sangre en la sien aludiendo enfáticamente a su existencia previa, aquella que ya nunca volverá.

La cabeza de una estatua que sangra puede significar que cuando reaparece un recuerdo doloroso, reabre una herida, a pesar de que ha pasado mucho tiempo y esa experiencia quedó tan enterrada en el recuerdo que quienes la vivieron.

Dado el título, todo nos lleva a pensar que el rasgo común de todas las versiones es la existencia de un recuerdo que es tan doloroso que incluso la piedra sangra y que, cuando se trata de recordar, es como una herida que se vuelve a abrir.

La segunda interpretación se centra en el hecho de que las salpicaduras de sangre en la frente de la estatua parecen provenir de un cuerpo externo, probablemente asesinado violentamente. La estatua, como el arte, no puede hacer nada más que sentarse y observar cómo los hombres se matan entre sí, con una mancha de sangre como recuerdo imborrable.

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