Camille en su lecho de muerte (Monet, 1879)


Así pintó Claude Monet a su primera esposa y musa Camille, en 1879, en su lecho de muerte, a los treinta y dos años. Camille Doncieux había fallecido al parecer por un cáncer de pelvis, aunque también se rumora que pudo haber sido de tuberculosis, o tras una complicación por un aborto provocado. Para quien estaba acostumbrado a los juegos de luz, a plasmar paisajes en los que encontraba significados novedosos, rostros cambiantes según los ángulos en que fueran enfocados, esta pincelada nerviosa reconstruye un dolor y un profundo amor, con un escalofriante fragmento de realidad.

He aquí otra naturaleza muerta, un retrato de un increíble lirismo que se regodea en lo macabro, justificación a su vez de una enorme desolación, de un duelo humano y artístico.

Lo más desconcertante son las tonalidades que, en un remolino de violetas, grises y azules, difuminan las facciones de la mujer. También en esta ocasión Monet se centra en los colores: esta vez no en la naturaleza de un paisaje, sino en la representación de la muerte y del dolor humanos.

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