episodio de fiebre amarilla (Blanes, 1871)


“En pocos metros cuadrados de lienzo Blanes hace la síntesis de aquella tragedia: una habitación miserable, de la que la muerte se ha enseñoreado: el hombre, el marido, está muerto sobre la única cama: la mujer, joven y bien parecida, también segada por el flagelo, mientras cumplía sus deberes de esposa, yace sobre el duro suelo: el único hijo de aquel matrimonio, un niño de pocos meses, tierna representación de la infancia desamparada, busca con hambre el seno materno. El drama es ya pavoroso, pero el autor no se satisface, quiere que sobre la tragedia simbólica de una familia sacrificada se acumule todo un drama social.”

(Eduardo Schiaffino)

El pintor uruguayo academicista, Juan Manuel Blanes (1830-1901), practicó diversos géneros, desde el costumbrismo rural hasta la pintura de temas históricos. Este cuadro representa la epidemia de fiebre amarilla que tuvo lugar en la ciudad de Buenos Aires.

En 1871 Buenos Aires tenía ya 195.000 habitantes, no contaba con agua potable ni cloacas, ni recolección de residuos. Entre enero y abril de ese año la ciudad fue asolada por la epidemia. 145.000 personas debieron abandonar la ciudad y sus hogares. 14.000 murieron en el transcurso de esos meses, en su inmensa mayoría pobres e inmigrantes, aquellos que vivían en condiciones más precarias y hacinados, en la zona sur de la ciudad entre quienes la epidemia fue devastadora. La mitad de los muertos fueron niños.

En esta obra se ve reflejado todo el dramatismo de la escena, un pequeño niño junto a su madre caída sin vida en el suelo de la habitación, los médicos asombrados y conmovidos en la puerta dirigen la mirada a la mujer y su hijo sin percatarse aún que tras la puerta en la semipenumbra de la habitación el padre de la criatura también yace muerto. La luz que se filtra desde la calle se derrama en el punto focal del cuadro que es una obra cúlmine de este autor. Juan Manuel Blanes fue a su modo un reportero de su tiempo.

Gracias al parte policial del Comisario Lisandro Suárez, se sabe que la mujer en el piso era italiana, se llamaba Ana Brisitiani y vivió en un conventillo de la calle Balcarce hasta encontrar su trágico fin el 17 de marzo de 1871. Los médicos, el Dr. Roque Pérez y su colega Manuel Argerich, poco tiempo después de ser pintados por Blanes, serían también víctimas de la enfermedad que combatían.

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