morir dignamente


Ya no jugaban
tus hijas en las plazas.

El tiempo mudó
en sucesión de silencios
en un páramo urbano.

Desaparecieron las anémonas
de los balcones.
La copla de los jilgueros
evocaba el arpegio
de una elegía cercana.

Morir dignamente,
mirando a quien sobrevive.
Y los ojos rubricando las gracias.

Como el último arlequín del circo.
Como papá.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Bernard Buffet, “Clown au bombín”

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