tarde sin merienda


Un niño de suburbio juega sin guardería
-su sombra derrengada-,
y expira la inocencia de muerte prematura.
Sus manos infantiles tras el rayo de sol.
Consiguen atraparlo. Y un pájaro procede con su hipnosis
a embellecer la tierra.
No puedo regalarle puntillas de mi infancia,
ya no lo admitiría.
La tarde se defiende sin merienda,
baila al aire un chaleco de color dimitido
y un pelotón de luces fusilan al ocaso.

Autor: Blanca Sarasua

Fotografía de Joan Colom

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