l’alzaia (Telemaco Signorini, 1864)


El camino de sirga es una de las pinturas más emblemáticas de Telemaco Signorini. Los protagonistas son trabajadores que arrastran una barcaza a lo largo de la orilla del Arno. Es esta pintura un monumento a la fatiga.

Representa a los trabajadores durante su trabajo, ocupados arrastrando una barcaza con cuerdas a lo largo de la orilla del Arno (llamada “alzaia”). Los trabajadores se muestran con las piernas hundidas en las pantorrillas en el suelo, los brazos abandonados a los costados, vestidos de colores oscuros con solo las mangas blancas enrolladas que contrastan con la tez, bronceadas por la constante presencia del sol.

Inmediatamente la mirada del observador es atraída por las cinco figuras humanas. Son hombres doblados por el peso del esfuerzo de trabajo causado por el arrastre de la barcaza. Lo que nos hace comprender su esfuerzo está dado no solo por la postura del cuerpo, sino también por el detalle de las cuerdas que tienen alrededor del torso y debajo de las axilas. Las cuerdas son tan apretadas que, si prestas atención, parecen penetrar la ropa y al mismo tiempo en la carne de estos humildes trabajadores. Los cuerpos se inclinaron hacia adelante, los brazos se cayeron, las piernas móviles se hundieron en el suelo y las caras completamente anónimas, dejan en claro cuán intenso es el esfuerzo físico realizado por ellos. Solo el tercer trabajador parece dirigir su mirada hacia el observador del lienzo, como para llamar la atención sobre el esfuerzo que él y sus compañeros están haciendo. Lo que Signorini destaca es el esfuerzo y la fatiga de una actividad laboral que pone a prueba la resistencia física de los trabajadores. Además, es suficiente observar a los físicos en vivo de estas cinco figuras para comprender que son personas humildes. Su ropa es de forma simple, hecha por trabajadores, que tienen pantalones y mangas enrollados para hacer mejor su trabajo duro. La luz que los ilumina desde la derecha no hace más que resaltar las anatomías sólidas, en tensión y piel bronceada, no como un pasatiempo, sino por el trabajo duro.

Al mirar la imagen, tenemos la sensación de que todo el peso de la composición está en el lado derecho, donde el artista pintó a los trabajadores. A la izquierda hay un fondo de paisaje con casas blancas, un terreno seco, árido, casi desértico.

Un pequeño perro negro ladra no sé sabe bien contra quién o qué. Y una niña con un hombre, de clara ascendencia burguesa, vestidos con ropa cara, dan la espalda a los trabajadores y permanecen completamente indiferentes a su esfuerzo. Este enfoque compositivo no fue elegido al azar por Signorini. El camino de sirga es una obra con una clara intención de denuncia social, a través de la cual el artista no solo quería dar a conocer las terribles condiciones de los trabajadores humildes, sino también destacar cómo eran las condiciones laborales y terribles de los trabajadores, en su época., causado por una clase burguesa siempre dispuesta a actuar en su propio interés con la explotación de los trabajadores.

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