puesta de sol sobre el Sena en Lavacourt (Monet, 1880)


La delicada salud de Camille iba empeorando desde el otoño de 1878. Si ha esto añadimos la precaria situación económica que atravesaba la familia nos imaginamos a Monet poco interesado en trabajar. En enero de 1879 escribía: “Me veo obligado a mendigar para mantener a flote mi existencia. No tengo dinero para comprar lienzos ni colores”. La culminación de esta desesperada situación será la muerte de Camille el 5 de septiembre de 1879, a los 32 años, tras convalecer largo tiempo. Monet se quedó en Vétheuil con Alice Hoschedé y los ocho niños.

Para olvidar la muerte de Camille, su esposa, y superar de alguna manera la delicada situación económica por la que atravesaba, Monet se dedicó a pintar de manera frenética. El deshielo del Sena -se llegaron a alcanzar temperaturas de 25 grados bajo cero en Vétheuil- aportará un atractivo pictórico al artista, surgiendo una interesante serie en la que busca captar las diferentes tonalidades que producen los efectos lumínicos y atmosféricos.

En esta ocasión nos presenta una puesta de sol que enrojece el río y el cielo, creando tonalidades apagadas en la ribera y la población del fondo que se identifican con la estación invernal. Las pinceladas son atrevidas, descomponiendo las formas y los volúmenes para acercarse a la abstracción, centrando el maestro toda su atención en la luz y el color.

El abocetamiento de la escena y la sensación atmosférica creada recuerdan a las acuarelas de Turner, un pintor admirado por Monet cuyas obras pudo contemplar durante su estancia en Londres.

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