picnic (Botero, 1989)


Ciertamente Botero aborda el tema de las comidas campestres en innumerables ocasiones. Todos los picnics de Botero transmiten sensaciones diferentes; el mismo tema crea sensaciones distintas.

Un picnic es un bodegón, un retrato y un paisaje.

Es un bodegón, por el pan, las frutas en la canasta y los vasos. Es un retrato por que muestra la cara del hombre durmiendo. Es un paisaje por el valle con árboles, arbustos y montañas, inclusive hay un volcán que vota humo.

Este cuadro nos da un sinfín de lecturas. Para empezar todavía no han comido mucho porque la naranja esta entera, el pan casi entero, el chorizo casi entero y la canasta llena de frutas. Hay cinco vasos casi llenos, pero solo se ven dos personas. Nos imaginamos que están con sus hijos, dado los tres vasos más pequeños. Eso es lo maravilloso de Botero, te insinúa situaciones que sorprenden al espectador. De esta manera Botero juega con el espectador. El buen lector le quiere dar una lectura completa. El humor siempre presente en las obras de Botero, hace la naranja más grande que la piña. Otro detalle interesante es que no se ven las botellas de los jugos o bebidas de los vasos.

La mujer está fumando, tomando jugo y tiene las uñas muy bien cuidadas. Lleva un brazalete. Ni su vestimenta ni su actitud es propia de una comida campestre. Solo se ve un pedacito de su vestido rojo.

Para dotar de misterio al cuadro Botero pinta el cielo azul en la parte izquierda y  una gran nube blanca que ocupa la mayor parte del cielo y el humo negro del volcán. Para hacerlo más raro Botero pinto algunas nubes de color anaranjado en el lado derecho, algo irreal.

Usualmente se duerme después de comer, pero el hombre está durmiendo antes de comer, dado que la comida esta casi entera y los vasos casi llenos.

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