la fuente de la eterna juventud (Lucas Cranach el Viejo, 1546)

2 Juny 2020

Este tema combina la inmortalidad con la eterna juventud. Surgió como consecuencia de la creencia mística en la fuerza purificadora y renovadora del agua. Únicamente las grandes mujeres, como se refleja en esta obra, tienen la suerte de poder disfrutar de esta transformación. Se introducen en la fuente dominada por Venus y Cupido, y salen de la fuente jóvenes y hermosas. Después disfrutan de una buena mesa, del baile y del amor. Los hombres, según se dice, rejuvenecen mediante el trato con mujeres jóvenes.

Lucas Cranach el Viejo (1472-1553) redujo el tema a su aspecto meramente mundano, de acuerdo con el gusto cortesano de la época.

En la composición “La ninfa de la fuente” (1534), en la que dominan los elementos horizontales, el artista ha colocado, en primer término, a su ninfa cubierta con un sutilísimo velo transparente que cubre su cabeza y envuelve su cuerpo. Esta mujer descansa plácidamente al borde de una fuente, con una postura no muy natural, ya que alza su cabeza ligeramente por la posición de su brazo derecho y del terciopelo que hace de almohada, y gira su cuerpo hacia el espectador cruzando una pierna. A la orientación que marca el eje de su cuerpo desnudo se van añadiendo, en profundidad, las distintas partes con las que Cranach ha construido el paisaje y que acentúan, por su disposición, el carácter sosegado y apacible que invade la pintura. Estos planos corresponden al borde del tupido césped sobre el que la ninfa directamente está tumbada, los suaves perfiles de las colinas donde descansan los ciervos y, finalmente, la pantalla de árboles con la que el artista cierra el último término de su composición.

En “Pareja amorosa desigual” (1517) representa el robo, por parte de una muchacha joven, a un viejo imprudente que pierde el juicio debido a sus encantos, mientras que ella sonríe con satisfacción y mete la mano en la bolsa del lujurioso. La pareja amorosa de edad desigual es un tema de larga tradición que fue uno de los argumentos predilectos de la Reforma luterana, y que Cranach representó con bastante frecuencia. La escena contiene una intención moralizante al presentar a la mujer como un ser peligroso y generador de pecado, de humillación y de perdición. La obra está firmada y fechada al lado del brazo de la muchacha con el distintivo del artista: un pequeño dragón con las alas hacia arriba.

Con la mentalidad actual nos resultaría imposible suscribir esa ideología sin recabar la mirada lujuriosa del viejo que manosea con perverso deleite los pechos de la doncella de tal forma que las culpas están repartidas o recaen mayoritariamente en el varón.


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