creación de las aves (Remedios Varo, 1957)


“Esta pintura de la mujer-lechuza-artista-alquimista que crea belleza y vida a través de la conjunción del color, la luz, el sonido la ciencia, el arte y la magia es la imagen misma de la creatividad a que Varo aspiraba en su vida” (Kaplan)

La escena se sitúa en un interior austero, con muros gruesos y escasas aberturas al modo de los interiores monacales románicos. A través de unos pequeños ventanales en arco se establece una comunicación sobrenatural con el cosmos. En la estancia sólo encontramos la presencia de la protagonista, sentada en un sencillo escritorio. Ésta ha sufrido un proceso de metamorfosis: mientras que su anatomía -extremidades, boca y nariz- es la de un ser humano, presenta el plumaje y los ojos de una lechuza, símbolo de la sabiduría para diferentes tradiciones mitológicas y culturas esotéricas.

El personaje, simbiosis de mujer y lechuza, sujeta con una mano una lupa triangular a través de la cual la luz de una estrella da vida a la imagen de un pájaro, cuya cola está acabando de pintar con la otra mano. El pincel está conectado a las cuerdas de un violín que pende de su cuello.

Junto a la artista, un alambique en forma de doble huevo recibe polvo de estrellas y lo convierte en los tres colores primarios sobre la paleta. En la esquina de la habitación dos vasijas suspendidas se pasan sus contenidos entre ellas.

La artista se autorretrata en la imagen de una mujer sabia, maga, que tiene el poder creador a la vez de arte y de vida.

El huevo es el recipiente alquímico de las transformaciones, de la generación creativa material y espiritual, tradicionalmente asociado al germen y al útero. Las aves son la creación de la mujer lechuza y también símbolo alquímico de la materia en ascensión y sublimación.

Otra cuestión simbólica es la reiterada presencia del número tres: son tres los pájaros que están tomando el vuelo, tres los colores que los dotan de vida, tres los ángulos de la lupa triangular, tres los rayos que se filtran, tres las aberturas que conectan la estancia con el cosmos, tres las cuerdas que tiene el violín. Remite a la concepción del tres como el número del todo que en muchas tradiciones esotéricas representa la síntesis espiritual y la resolución del conflicto planteado por la dualidad.

La creación artística está asociada a la alquimia en cuanto que ambas son intentos de dominación y purificación de la materia; son múltiples las referencias que usa Varo para demostrar el paralelismo existente entre la creación alquímica y la creación pictórica.

La artista se ha simbiotizado con un ave, que es a la vez el resultado de su creación.

Els comentaris estan tancats.

A %d bloguers els agrada això: