la casa grande (Rosana Acquaroni, 2018)

5 Març 2021


Editado por Bartleby y enorme aceptación con innumerables elogiosas críticas.

Una infancia marcada por un secreto familiar y atravesada por la la ausencia presente de la madre; una madre -mujer- víctima de una época siniestra y tenebrosa como fueron la posguerra y la dictadura.

«A Manuela Muñoz, mi madre». Una madre que decía: «De la obediencia no se sale indemne». O «Me ataron con correas y me apagaron la luz». La hija no es víctima, es testigo, aunque esa posición no esté exenta de dolor. Su mirada guarda el pasado y regresa cuando el tiempo le permite recuperarlo. Construye entonces, en su sexto poemario, La casa grande. En esta evocación se superponen la voz del yo adulto y la inocencia de la mirada infantil. Para dar abrigo a la madre, a la memoria de la madre. A la vida previa a la hija. Al encierro sufrido en un periodo poco amable con las mujeres. En palabras de Alberto García-Teresa “rescata del silencio una verdad que no acabará de cicatrizar hasta que desaparezca el sistema opresor que supone el patriarcado.

“La casa grande hace del poema un abrazo de dolor y memoria; rastrea en lo vivido para hallar esos hilos convulsos del pasado que se fueron manchando de sombras. Los poemas quitan a la infancia cualquier idealización; toman conciencia de que es necesario enterrar lo perdido, abrir la mano, soltar las ataduras, arrojar estragos y salir al día” (José Luis Morante)

«En toda infancia hay una casa que acaba convertida en el lugar de la permanente evocación. El de la eternidad a la que aludiera César Vallejo en un verso inmortal: “Murió mi eternidad y estoy velándola”. Rosana Acquaroni vela una parte de esa eternidad que es la niñez y la adolescencia, entra en los espacios en sombra de los secretos familiares, rinde cuentas con sus seres más queridos y construye, con lenguaje revelador y deslumbrante, un hermoso edificio poético sobre un proceso apasionante: el que se nutre de la memoria de la propia experiencia en un permanente diálogo con la vida de los otros. Ahí están el padre, la madre, su vida visible y su vida invisible y secreta, los momentos felices y los dolorosos, las servidumbres de la realidad opresiva de una posguerra interminable y la rebelión íntima y el desafío a las convenciones amorosas, eróticas, sentimentales impuestas con su secuela de trastornos emocionales y frustraciones. También están los sueños, casi siempre incumplidos, y el universo de objetos (armarios, toallas, peines, botones), presencias y deslumbramientos que dieron sentido a la vida en la edad más temprana. La casa grande es un pequeño mundo que, en gran medida, es, ha sido y será el mundo de todos nosotros» (Manuel Rico, en la contraportada).

“Cuatro secciones numeradas y sin título nos muestran el peso de los lazos familiares, así como la presencia a veces muy sutil, otras encendida, de las vivencias que anteceden a la edad adulta. ¿Qué hace tan fuerte la presencia del pasado, del vínculo con la madre, o con el hogar familiar, sino lo no resuelto, esas “astillas de futuro” que dijera Walter Benjamin?

Dedicado a su madre, el poemario nos revela por otra parte una España de posguerra vista desde la intimidad de la casa familiar y de la convivencia. Con un lenguaje rico en sugerentes imágenes, metáforas y símbolos,  insertado en un lenguaje conversacional, se va dando cuenta de aspectos clave de la conciencia del sujeto poético, una niña, luego una adolescente, marcada por su condición femenina que desde siempre ha implicado prohibiciones, miedos, cuestionamientos.

Se construye así poco a poco una genealogía y el relato de lo que supone ser una mujer que ajusta cuentas con la infelicidad y el amor materno de una mujer a la que le tocó sufrir más allá de lo imaginable en un tiempo gris y sucio.” (Víktor Gómez Ferrer)

Más información en:

https://fragmentsdevida.wordpress.com/2019/01/30/yo-y-los-demas-105-la-madre-dos-poemas-de-rosa-acquaroni/

https://blocdejavier.wordpress.com/2021/02/15/madre/


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