el no-res perdura sempre (Josep Gerona, 2021)

“El teu pare et busca en els núvols del cel
¿Quines formes pren ara la teva ànima?
¿Quina nova mar és la teva cabellera?
El teu pare et busca sempre
En la cara de la lluna.”

(Josep Gerona, fragment del poema “Paridòlia”)

El no-res perdura sempre, de Josep Gerona, miembro fundador de Papers de Versàlia, ha sido galardonado con el X Premi Pollença de Poesia y lo ha publicado la editorial El Gall Editor.

Escrito a lo largo de diez años, el poemario es la historia de una supervivencia en medio de la desolación humana; una dolorosa elegía que ordena los poemas en cinco secciones; la primera de ellas presenta poemas compuestos antes del 2010, premonitorios y alegres. Las otras cuatro secciones, que siguen un estricto orden cronológico hasta el 2020 son una constante evocación emocionada y dulce, no exenta de un permanente desgarro y un desasosiego perpetuo. Esta meditada estructura dota al libro de un pulso férreo y permite orientar sus poliédricas aristas donde resuenan músicas y lecturas de un autor cultivado y reflexivo.

Tenía razón el jurado que le concedió el citado premio cuando sobre el poemario decía “El libro es una meditación sentida, pero no sentimental sobre la pérdida de una muy querida hija. Desde la premonición hasta la asunción, El no-res perdura sempre detalla un proceso lleno de dolor con emoción y delicadeza, en el que la herida del tiempo solo encuentra refugio en la música y las lecturas pautadas de los poemas”.

Reconoce con pesar -y punzante lucidez- el autor que la muerte de su hija no le ha enseñado nada ni le ha ayudado a entender mejor nada y que solo ha experimentado un intensísimo dolor que ha de acompañarle hasta el día de su propia muerte. No encontraréis, apreciados ciegos psicólogos, pizca alguna de resiliencia en esta elegía escrita bajo la gota malaya de la desesperanza, aunque se esbocen en la pared de la habitación unas rayas de sol. Padre e hija en un diálogo imposible pero en una comunión viable donde “la pols de la teva llum” es “cendra del meu cor”.

Hay en la primigenia estructura del poemario los acordes al piano de una marcha fúnebre donde primero los dioses les hablan a los hombres (Bach) de esos instantes de plenitud proustianos, utopía premonitoria de la galerna que resumen estos versos del poema “Com cadascú viu les coses” (“la meva única sort será a ver viscut amb tu un estiu més”), para posteriormente dejar que los ángeles canten (Mozart), evocación dulce de la hija alegre por el padre roto que ejemplifican estos versos del poema “a Maria” (“jo vull fer-te l’ofrena del dolor perquè me’l tornis transformat en alegría”) y donde, finalmente, los hombres terminan clamando a Dios y contra Dios (Beethoven) por la injusticia y desolación de la Nada en perpetua plenitud que tan poéticamente descubren los versos del poema “Inútil traïdor” (“queda tan lluny la teva vida que ja només la sommio”).

En esta epistemología del duelo reconozco que las trágicas coincidencias biográficas -misma edad de la hija, misma edad del padre- me predisponían a la identificación; tal vez buscará, autómata e irreflexivo, un espacio común allá donde la vivencia -es de perogrullo- solo cabe ontológicamente singular y excepcional. Que no exclusiva, y así es como el poemario constituye un glosario de similitudes de este traumático trance.

En este escueto registro de concomitancias en la poética del duelo figura la festividad de las navidades (“ja set nadals sense tu”), el deseo de imaginar el imposible de que sea la muerta quien viva la muerte del vivo (“que sola sense tu”), la premonición que otorgan los viejos retratos fotográficos (“davant d’una foto”), la idoloatría a los objetos personales (“en avançar” escribe Josep “en vaig posar una polsera de boletes de les que ella feia”), los aniversarios imposibles (“poema d’aniversari”, poema “d’ahir que haguessis fet dionou anys”)“ o el sentimiento de desasosiego o culpa por la vida que, con dificultades y a trompicones, se recompone (“inútil traïdor”, “supervivent”), la soledad del progenitor atravesando todo el poemario (en especial ese aniversario del padre sin la hija en “com ho podré fer”). Son una constante la referencia a los tiempos y lugares que la memoria tiene siempre presentes; en “encara em mires” la mística de las fotografías en estos versos “i tu em mires encara des de la foto de sobre el piano”, en “cadascú li costa” “pels mateixos trajectes fets amb tu”, en “paridòlia” “m’hauries ofert un escrit amb un dibuix”, en “com ho podré fer” es “al bar on dinàvem junts” o “m’hi menjo un gelat dels que t’agradavem”. Una ausencia ya sin futuro que se sintetiza en las chicas de la edad de la joven o que crecen dejando demorados en la retina del poeta aquellos, “els mateixos trajectes fets amb tu” o, simplemente, todas las voces -tenue y benditamente felices- del excelente poema “casa nostra”.

Querido Josep: esta tarde estuve de paseo con la Muerte y el pasado -¿no son, en realidad, lo mismo?- por el Raval y en La Central vi tu libro entre Garriga y Gimferrer y a una joven de catorce años, cuatro meses y diez días que lo leía embelesada. Lo has conseguido.

Más información en:

https://victormanosa.blogspot.com/2021/04/escrit-amb-ratlles-de-sol-la-paret-del.html

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