dos minutos de silencio (Charles Spencelayh, 1928)

11 Novembre 2021

 

El hijo de una madre
mata al hijo de otra madre.
De dos hijos sobrevive uno,
de ambas madres sólo se salva
el recuerdo del día que los parieron.
Los señores de la guerra
eligen siempre los hijos que morirán
y las madres que pagarán por ellos.
Los poderosos pagan
para que ni sus hijos, ni sus madres,
entren en ese reparto.

(Begoña Abad)

“Dos minutos de silencio” es una pintura realista que nos cuenta una historia y que sólo los detalles nos permiten su adecuada contextualización y comprensión.

Un viejo medita apesadumbrado -reza- frente a un ricón de una casa pobremente amueblada. Lo hace frente al retrato de un soldado muy joven. En la mesa hay unas flores, un libro -¿de oraciones?- y un reloj.

La fotografía es él y ora entonces en memoria de los que perdieron la vida en un conflicto bélico o, más probablemente -casi con toda seguridad- es el retrato del hijo muerto.

La clave de este misterio está en el reloj que señala, inexorable, las once. En 1918, el día 11, del mes 11, a las 11 de la mañana, se puso fin a las batallas de la Primera Guerra Mundial.

En “Por qué la guerra” (1938) da rienda suelta al fatalismo prebélico; un caballero con elegante atuendo que habiendo luchado en “la guerra para poner fin a todas las guerras”, veterano de la Primera Guerra Mundial, contempla con tristeza el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Cerca de él se encuentra una nueva máscara de gas del Lewisham Council y un periódico que cubre la fallida misión de Chamberlain de hacer las paces con Hitler. 

Spencelayh comenzó su carrera en una época en la que los temas narrativos meticulosamente pintados eran populares tanto entre los artistas como entre la exposición pública. El movimiento hacia el impresionismo a finales del siglo XIX pasó desapercibido para Spencelayh, quien continuó pintando temas de género en pequeña escala a lo largo de su carrera. Sus pinturas, se han descrito con frecuencia como dickensianos.

Se especializó en escenas domésticas anecdóticas en la tradición de la pintura de género victoriana, y en la mayoría de las veces muestra a viejos vagabundos deambulando en tiendas de chatarra u otros interiores abarrotados. Desde 1892 hasta el año de su muerte expuso con regularidad en la Royal Academy, un récord de longevidad que rara vez se ha superado. Los críticos generalmente consideraron su trabajo como trivial y anticuado.

“Sin marca de agua” (1933) muestra a un anciano sosteniendo un billete de diez chelines a la luz tratando de encontrar la marca de agua. El título del cuadro revela que ha adquirido un billete falso. En contraste con muchas de las pinturas de Spencelayh, llenas de artículos que recogió en tiendas de chatarra, el anciano se sienta en un interior escaso. La formación inicial de Spencelayh como pintor de miniaturas es evidente a partir de la técnica altamente detallada de la pintura.


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