la noia del retrat

15 Novembre 2021

Passa la noia del retrat, la miro
i mentalment et torno a enganyar amb ella.
És la noia que mai no serà vella,
encara la devoro i la respiro.

Somriu al vent, s’asseu sobre l’arena
i obre un llibre, fingint que no em coneix.
Jo sé que ja m’ha vist, que no llegeix
i que no em mira perquè li faig pena.

Es tanca en els colors, diu que no em vol
la seva mà, que va passant les planes.
Jo li busco les cuixes, mort de ganes
d’entrar dins del retrat i d’aquell sol.

I entenc que no hi ha amor en el passat
quan m’obres tu la porta del retrat.

Autor: Pere Rovira

LA CHICA DEL RETRATO

Pasa la chica del retrato, la miro
y mentalmente te vuelvo a engañar con ella.
Es la chica que nunca será vieja,
todavía la devoro y la respiro.

Sonríe al viento, se sienta sobre la arena
y abre un libro, fingiendo que no me conoce.
Yo sé que me ha visto, que no lee
y que no me mira porque le doy pena.

Se encierra en los colores, su mano,
que va pasando las páginas, dice que no me quiere.
Yo le busco los muslos, muerto de ganas
de entrar dentro del retrato y de aquel sol.

Y entiendo que no hay amor en el pasado
cuando me abres tú la puerta del retrato.

Autor: Pere Rovira

Ilustración: Fragonard, “muchacha leyendo” -la lectora- (1769)

Esta pintura de Honoré Fragonard (1732-1806) pertenece a la época en que el gran pintor francés comenzaba a dejar de cultivar un soterrado erotismo elegante, como el que traslucen sus pinturas de jóvenes y frívolas mujeres columpiándose en frondosos jardines y perdiendo zapatos, adolescentes semidesnudas que juegan con perros falderos y damas de pronunciados escotes.

Fragonard buscó a partir de entonces una expresión más delicada de sentimientos, centrada en el prerromanticismo.

Destaca la serena belleza de la muchacha; aparece sentada y dispuesta de perfil mientras lee un pequeño libro que sujeta con la mano derecha. La chica está ataviada con un precioso y abullonado vestido amarillo donde destacan los pomposos cuellos blancos. El colorido del vestido de la joven se contrapone con el fondo oscuro y plano de la pared. El pelo está recogido en un moño alto que sujeta con un lazo de color beige a juego con otros lazos del vestido. Su postura es delicada y la joven aparece ajena a la mirada del espectador, sumida en su lectura ni siquiera aparta los ojos del libro que la ocupa.


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