una familia (Botero, 1970)

Una familia es el retrato de la familia de Joachim Jean Aberbach, mecenas de Fernando Botero en los años setenta. La familia se compone de dos adultos, los padres, de tres niños, una niña, la mayor y dos niños, uno de los cuales es un bebé, en brazos de su madre.

Todos están deformados: son personajes obesos con formas redondeadas, pero sus pies, cabezas y manos, y algunos detalles de su ropa son de tamaño normal, lo que subraya su monumentalidad.

Los personajes visten ropa clásica: el padre, en el centro del cuadro viste un traje oscuro de rayas, con un pañuelo blanco en el bolsillo y cuatro botones dorados y una camisa blanca. Tiene zapatos negros. Por su indumentaria deducimos es un ejecutivo. Hay dos detalles de color: sus calcetines son rojos y su corbata verde de rayas amarillas. La madre, está a la derecha de su marido, y viste un vestido con un escote rectangular, que le llega hasta las rodillas, de muselina transparente con lunares blancos, de fondo rosa y con encaje blanco en el cuello, las mangas y el fondo de la falda. Tiene un collar y lleva zapatos azules con una cinta verde encima del pie. En la mano izquierda, lleva una sortija con una perla gris azulado en el anular, y un reloj de pulsera dorado con toques verdes. En los brazos de la madre, está el bebé que lleva un pijama marrón con lunares negros con encaje blanco a las muñecas y el cuello. Juega con el collar de su madre. Apoyado contra la pierna derecha de la madre, sentado en el suelo está el segundo hijo. Es blanco, rubio, con los ojos azules, lleva una camisa de mangas cortas amarilla de botones negros, pantalones cortos marrones y calcetines blancos de rayas. Entre sus brazos, estrecha un gato negro. El último personaje es la hija. Es la primogénita. Está a la izquierda del padre, a caballo sobre un perro tipo perro de montaña de los pirineos de pelo blanco y dorado, que saca una lengua rosa, desproporcionadamente pequeña en comparación con el cuerpo. Las patas y la cola también parecen demasiado pequeñas. En su espalda, como si fuera un caballito, está la niña. Es blanca, de ojos azules, rubia, con el pelo largo y liso que le cae en los hombros. Viste un vestido celeste, con un cuello de camisa blanco con una raya oscura, el vestido tiene una cinta negra a la cintura, atada en la espalda. El vestido está arremangado y se ven las enaguas blancas, la rodilla izquierda y el pie que calza un zapato rosa de cordones negros y un calcetín blanco de rayas verdes, como el de su hermano. La niña da la mano a su padre. Son los únicos personajes que se relacionan directamente.

El grupo del retrato ocupa la mayor parte del cuadro, parecen hasta más imponentes que la casa de campo que se ve detrás de ellos. Es una casa con tejados de pizarra gris, con una pendiente acentuada. La casa parece muy grande, tiene un tejado principal muy alto y se ven tres otros tejados más pequeños. Los postigos son rosa, como los zapatos de la niña y las ventanas de nueve cristales, blancas. La fachada es beige oscuro. La chimenea, del mismo color parece prolongar la silueta del padre.

El resto del cuadro está ocupado por árboles frondosos que rodean la casa y la familia, algunos con flores blancas a la derecha, y cuyo color verde se prolonga en el césped del primer plano.

Se desprende de este cuadro una impresión de tristeza…

En “Familia” (1989) representa una familia burguesa donde la mujer está sentada sobre una silla su hija sobre sus piernas. A la izquierda vemos un perro posando. A la derecha vemos un padre y su hijo. Es una familia unida porque se tienen las manos.

El estilo de Botero está presente porque los personajes; aunque parezca una familia perfecta aparecen detalles perturbadores en la escena como las manzanas y la serpiente roja. La manzana bíblica es el fruto prohibido que se refiere al pecado. Porque Adam y Eva después de haber mordido la manzana fueron perseguidos del paraíso. La serpiente ilustra el demonio, el miedo, la muerte.

A través de esos símbolos Botero parece querernos hacer reflexionar sobre el hombre y el pecado. Porque esta familia puede ser bella, feliz, perfecta pero puede en el futuro ser tentada al pecado.

La familia es un tema recurrente en la obra del pintor, que representa numerosos tipos de familias en sus cuadros.

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