el espejo de la vida (Volpedo, 1895)

20 febrer 2022

Una hilera ordenada de ovejas avanza hacia la izquierda en la orilla del Curone, un corto arroyo de Alessandria. El arroyo que corre 8 kilómetros antes de desembocar en la Molgorella. Entre las ovejas de pelaje blanco, destaca una de pelaje oscuro. En primer plano, el agua del arroyo crea bucles y se infiltra en el suelo. Más allá de los animales se extiende la llanura, empapada de agua que crea estancamientos en medio del verde. Finalmente, una línea de colinas se eleva a la izquierda, mientras que un paisaje boscoso se extiende a la derecha.

El paso de las ovejas que se suceden en fila confiere una tendencia horizontal a la composición del cuadro. Esta acusada horizontalidad se suaviza por la presencia de líneas verticales y convergentes que parten de los charcos de agua en primer plano y de los suaves perfiles de los cerros detrás, convergiendo hacia la línea trazada por los animales.

La escena está impregnada de una fuerte luminosidad que golpea los cerros, el paisaje, el agua. Este sugerente efecto luminoso es creado por Pellizza gracias a una aplicación de color puro en pequeños toques. La pintura es, de hecho, un ejemplo de la maduración de la técnica puntillista.

Giuseppe Pellizza da Volpedo fue un pintor italiano siempre fiel a la búsqueda del realismo social. En su obra cultivó las temáticas políticas y sociales y dignificó la figura de ese primer proletariado de la Revolución Industrial. Decide hacer un «arte para la humanidad» frente al concepto de «arte para el arte» y adopta una temática política y social, además de algún que otro paisaje realista.

“Sul fienile” (1892) es una de las obras maestras divisionistas italianas más importantes. Fue la primera pintura en la que Pellizza aplicó meticulosamente el puntillismo con una separación de los colores en puntos. El propio pintor, consciente de la importancia de la obra, la señaló como el inicio de su nueva etapa pictórica, atento a las cuestiones sociales y capaz de establecer una relación más estricta con la realidad gracias al uso de la nueva técnica. El fondo también está inspirado en la realidad, la de la campiña piamontesa donde vivió Pellizza.

La obra pertenece a la serie denominada “Idilli”, un ciclo de pinturas sobre el sentimiento amoroso en el transcurso de la existencia humana, que Pellizza concibe en 1897 y comienza a desarrollar en 1898.

Prato fiorito fue el primero de la secuencia, que continuó con Paseo amoroso, El amor en la vida y terminó con los cuadros oscuros La puerta negra y La anciana en el establo.


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