unos cuantos piquetitos (Frida Kahlo, 1935)

13 Mai 2022

A lo largo de su carrera, Frida Kahlo pintó muchas obras desgarradoras, pero ninguna tan terrorífica como este cuadro. Parece ser que lo pintó cuando se enteró de la relación que mantenía su esposo Diego Rivera con su hermana Cristina. Traicionada por ambas partes, se quiso identificar con esta mujer cosida a puñaladas por su marido.

El cuadro está inspirado en un suceso que Frida había leído en el periódico: un hombre, que había asesinado a su esposa, trató de excusarse en los juzgados diciendo que solo le había dado “unos cuantos piquetitos”. Las cínicas palabras del asesino sobrevuelan la escena del crimen, escritas en una cinta que sujetan dos palomas con el pico. La víctima, con el cuerpo desnudo y destrozado, yace moribunda en el lecho. El hombre sigue de pie junto a ella, con el cuchillo en la mano, sonriendo, satisfecho de su hazaña. Está guardando en el bolsillo el pañuelo blanco que ha utilizado para limpiarse las manos.

La languidez de un cuerpo sin vida contra el vigor de un asesino sonriente, que mira a su víctima con satisfacción y con cierto placer, incluso. La mujer tiene el cuerpo manchado de su sangre, mientras que el hombre tiene sobre su camisa blanca las salpicaduras rojas de una sangre que no le pertenece.

Todo está cubierto de sangre, incluso el marco del propio cuadro. Frida ha decidido romper la separación física entre el espectador y la obra para hacernos testigos directos del asesinato. El cuadro no es capaz de contener la sangre, que se desborda e invade nuestro espacio vital, nuestra aséptica existencia como espectadores.


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