yo nunca lloro (Piotr Domalewski, 2020)

1 Juliol 2022

Sinopsis: Ola debe viajar a Irlanda para trasladar a Polonia el cuerpo de su padre, muerto en un accidente en la construcción. Lejos de interesarse por él, Ola quiere saber si su padre ahorró el dinero necesario para el coche que le había prometido. Mientras se las apaña para lidiar con la burocracia extranjera utilizando su picardía, comienza a conocer a su padre.

Piotr Domalewski nos cuenta la historia de Olia, una joven de 17 años que quiere sacarse el carnet de conducir y poder circular libremente con el coche que su padre le ha prometido que se lo regalará cuando tenga el carnet de conducir.

El film arranca cuando Olia suspende por tercera vez. Tiene una vida muy difícil a nivel económico, vive con su madre y su hermano discapacitado. Su padre emigró cuando Olia era muy pequeña a Irlanda, para trabajar como obrero de la construcción. Un día reciben la noticia de que su padre ha fallecido en accidente de trabajo. La madre de Olia le pide que viaje a Irlanda para arreglar el papeleo y traer a Polonia el cadáver de su padre, porque domina bien el inglés. Tras dudarlo, Olia acepto y viaja sola. Al llegar descubre que el dinero que le ha dado su madre no es suficiente para el traslado y deberá ingeniárselas de alguna manera para cumplir con su misión. Deambulará sola por la ciudad, buscando alternativas y conocerá las condiciones de trabajo de su padre, a sus compañeros en la empresa y descubrirá algún secreto sobre él. Deberá ir haciendo el puzle que le una a un padre del que sabía pocas cosas y con el que había vivido poco. No será nada fácil.

Con un mensaje positivo y esperanzador dotado de una gran dosis de humor negro, narra la odisea de una joven con un espíritu adorablemente testarudo para repatriar el cuerpo de su padre, trabajador inmigrante fallecido en accidente laboral en Dublín, y poder darle un entierro digno en su país de origen.

“Ola es una joven polaca a punto de cumplir los 18 años, que acumula una gran rabia interior. Su padre, al que siempre se refiere como “el viejo”, trabaja en la construcción en el extranjero, en Irlanda, y apenas le ve. Tiene un hermano discapacitado psíquico, y su madre apenas sonríe y siempre le riñe por todo. Por si la vida así no fuera lo suficientemente dura, una inesperada llamada telefónica les anuncia la muerte del padre en accidente laboral. Ola dará un paso más en su forzado camino a la madurez, pues es la única que puede manejarse en inglés y viajar a Dublín para repatriar el cadáver. En el proceso se dará cuenta lo muy poco que conocía a su padre, y de lo fácil que resulta juzgar injustamente a los demás.

Interesante, aunque dura y algo deprimente película del poco conocido cineasta polaco Piotr Domalewski, aquí director y guionista. Sorprende la agilidad narrativa y la soltura en el manejo de la cámara y la dirección de actores, con una estupenda Zofia Stafiej, actriz debutante o casi, que podría seguir dando que hablar, supone todo un descubrimiento, y sobre su interpretación se sostiene toda la película. La idea de traer a casa el cuerpo de un difunto vertebra muy bien toda la narración.

(…)

Estamos ante un buen cine social y sobre la familia, que puede hacer pensar en parte en Ken Loach, que aborda cuestiones de entidad eludiendo caer en un cargante tono moralizante. Domina como es lógico el punto de vista de la joven Ola, y las simpatías del espectador estarán en gran parte con ella, pero Domalewski tiene el talento de, junto a su capacidad de iniciativa de chica guerrera, mostrar también los defectos de la chica, su incapacidad, que va a ir siendo corregido, de reconocer en los demás que hacen con frecuencia lo que pueden, lo que no es poco” (José María Aresté)

 A veces, el más inhóspito de los lugares para conocer de verdad a quienes tenemos más cerca. Atreverse finalmente a llorar será el mejor homenaje posible que la joven pueda dedicar al fallecido y a sus propias posibilidades de futuro.

Más información en:

https://sofilm.es/i-never-cry-yo-nunca-lloro/


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