the close of a summers day (Harold Harvey, 1909)

3 Juliol 2022

Las largas horas de verano llegan a su fin cuando los últimos rayos del sol arrojan una luz dorada sobre el paisaje. Dos jóvenes granjeros llevaron sus caballos al vado de un pueblo para cruzar las aguas poco profundas en su camino de regreso a casa. Los jóvenes trabajadores agrícolas tienen la tarea de llevar los caballos al río para que se refresquen y tomen un trago. El caballo blanco chapotea suavemente en el agua intentando enfriar sus menudillos The Close of a Summer’s Day resume esos efectos de luces flotantes en las primeras horas de la tarde de esos días demasiado raros del verano inglés.  The Close of a Summer’s Day se considera la gran obra maestra al aire libre de Harvey, una imagen que resume toda una tradición de pintura en Cornualles y la representación de la vida rural británica.

Harvey estaba comprometido con los principios de la pintura al aire libre y sus mejores obras fueron pintadas al aire libre bajo la luz del sol, capturando el brillo del color y la luz que le dan a sus cuadros una calidad tan moderna y expresiva.

El tema de The Close of a Summer’s Day se había explorado en dos pequeñas pinturas de 1908 The Meeting in the Lane y The Farm Gate que representan un caballo gris similar abriéndose paso por un camino rural. Para la imagen de 1909, Harvey condensó la imagen en una composición de casi una sola figura en la que el caballo y el jinete ocupan una gran parte del espacio y los detalles superfluos se reducen al mínimo.

La composición y el tema tienen una gran similitud con las obras de otro pintor que pasó un tiempo en Cornualles, Alfred Munnings. Un cuadro pintado por Munnings en 1910 titulado Evening y el dramático cuadro del mismo artista The Ford (1911), ambos parecen haber sido fuertemente influenciados por The Close of a Summer’s Day de Harvey. En este último cuadro, Munnings eligió interpretar el mismo tema de una manera menos pastoral, concentrándose en el movimiento de los caballos en comparación con la tranquilidad de la pintura de Harvey. La pintura de Harvey crea una imagen más lánguida de la calma rural y de la luz del atardecer que se desvanece.

Tarde en Mendham (The Ford) refleja la fascinación de toda la vida de Sir Alfred James Munnings por los efectos de la luz y el agua. Pintado en 1909 cerca de Mendham, el lugar de nacimiento del artista, capta los últimos momentos de luz antes de que se ponga el sol en el río Waveney, que forma la frontera entre Suffolk y Norfolk. Tres caballos caminan hacia el agua, donde una ligera brisa divide la superficie en una luz parpadeante y un color brillante. Munnings representa las sombras sobre el río y los caballos en azules y púrpuras vibrantes, resaltados con amarillos rojos y dorados. El sol poniente se refleja y magnifica en el agua, donde los círculos concéntricos del caballo vadeador en el extremo izquierdo crean el reflejo serpenteante del tronco de un árbol.

The Close of a Summer’s Day toma un tema que había sido popular desde que John Constable pintó The Hay Wain (La carreta del heno) pero vio el momento a través de ojos modernos, insuflando el optimismo de principios del siglo XX en una larga tradición de pintura rural.

La carreta de heno (1821) muestra un carro o carreta de heno cerca de Flatford Mill (El molino de Flatford) sobre el río Stour​ en Flatford, Suffolk, donde Constable pasó su infancia. En primer plano, dos figuras vadean el río conduciendo un carro de heno, viejo y destartalado. Parece haberse atascado en una zona de agua estancada.​ Dos caballos tiran del carro. Aparece un perro, lo que pone de manifiesto el interés de Constable por los detalles.​ Al fondo se pueden ver amplios campos de heno. Una luz cálida baña toda la composición.

Constable presenta en sus paisajes la vida campesina tal como la veía, con sencillez, sin idealizaciones.​ Transmite la imagen de un universo natural, en el que el ser humano, los animales y el paisaje conviven en armonía. ​ Como en todas las obras de Constable, destaca el estudio del cielo y la luz.

Este paisaje rural y campesino nos crea la sensación de paz y sosiego y armonía entre hombres y naturaleza.  Es una naturaleza algo idealizada en la que reina la armonía entre aquella y el hombre, algo bucólica y muy apartada de los rigores y esfuerzos que los campesinos de la época tenían que hacer para sobrevivir y de las tensiones en el campo que se vivían en los inicios de la revolución industrial.

Constable parece presentar con cierta nostalgia el paisaje en el que se había criado, en sus propias palabras “una plácida representación de una serena mañana gris de verano“.


A %d bloguers els agrada això: