la noche

22 Agost 2022

He llegado al embarcadero de la noche,
desnuda y con hambre de luz.
         Ya nada podrá detenerme.

Autor: Marta Navarro

Ilustración: Munch, “mujer joven a la orilla del mar” (1896)

Edvard Munch utilizó por primera vez esta figura de una mujer solitaria parada en la costa en una pintura de 1891-92 conocida como The Lonely Ones. Aunque esta pintura temprana se ha perdido, la importancia del tema fue tal que lo revisó a lo largo de su vida, tanto en forma pintada como impresa. En estas versiones la mujer va acompañada de la figura de un hombre, que se sitúa apartado y ligeramente por detrás de ella. La distancia física entre las dos figuras y su lenguaje corporal pensativo sugieren amantes que han discutido y este es el frágil momento en el que se efectúa la reconciliación o se pierde el amor. La tensa visión de Munch sobre la relación entre los géneros tiene un paralelo en el entorno aislado en el que coloca a sus amantes; las interacciones infinitas e inquietas entre la marea y la costa son una poderosa metáfora de su necesidad mutua y su incompatibilidad aún más profunda.

Young Girl on the Beach es una meditación más suave sobre la soledad. El hombre se retira de la escena y nuestra mirada se posa únicamente en la frágil figura de la niña, perdida en un ensueño que mira hacia el mar. Mientras que The Lonely Ones evoca la experiencia muy particular del aislamiento en las relaciones humanas, Young Girl on the Beach es más enigmática. De espaldas a nosotros, parece tranquila y serena, su vestido blanco brilla bajo la pálida luz, su cabello ondea suavemente con la brisa de la tarde. La ausencia de cualquier horizonte visible enfatiza la enormidad del mundo natural que la rodea, aumentando nuestro sentido de su fragilidad y de la precariedad de la vida.

 


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