los ermitaños (Egon Schiele, 1912)

18 Setembre 2022

Schiele presenta dos figuras a tamaño natural que se confunden bajo amplios hábitos oscuros hasta parecer una figura doble. Los rostros muestran los rasgos de Schiele (a la izquierda) y, probablemente, de su mentor Gustav Klimt (a la derecha) a quien veía como un doble espiritual. Para otros, sería su padre difunto.

El monje joven a la izquierda mira con atención al espectador, porta una diadema de flores blancas, a la izquierda un monje más mayor y barbado, tiene los ojos cerrados y diadema de flores rojas, apoyando la cabeza en el hombro de su compañero. Cuando se presenta como artista, se aprecia una tendencia en Schiele a mostrarse con una especie de hábito, como un monje o ermitaño no ya dedicado a la Religión sino al Arte, apartado o incluso despreciado por una sociedad conservadora y tradicional que no lo comprende, una percepción habitual entre los artistas más vanguardistas desde la época romántica y a lo largo del siglo XX.

Los ermitaños (Solana, 1944) es una pintura de gran belleza en la que los dos santos son presentados con gran dignidad, mediante una composición romboidal conceptualmente clásica. El paisaje de fondo es quizás el único de su producción creado no como telón de fondo, sino como un canto a la naturaleza.

La palabra ermitaño deriva del latín ĕrēmīta, latinización del griego ἐρημίτης (erēmitēs), “del desierto”. A su vez deriva de ἔρημος (erēmos), que significa “desierto”, “deshabitado”, por lo tanto ” habitante del desierto “.

Un anacoreta es una persona que se retira de la sociedad y vive una vida ascética y orientada a la oración. Algunos de ellos se retiraron al desierto, pero otros usaron celdas a menudo adjuntas a las iglesias.

La figura del ermitaño siempre ha despertado interés y curiosidad. Puede tomar diferentes formas: desde el ascetismo con restricciones corporales hasta la trascendencia entendida como aspiración. Desde la investigación puramente espiritual hasta el completo aislamiento social.

En la literatura medieval el caballero de occidente y el guerrero de oriente se encuentran a menudo con la figura del ermitaño a lo largo de su camino. A menudo se representa a este individuo como un anciano y sabio, capaz de ver donde el viajero no ve.

Otras ilustraciones: Salomon Koninck, “el eremita” (1643); Gerrit Dou, “el ermitaño” (1664) y Joseph Vien, ” anacoreta dormido” (1751)


A %d bloguers els agrada això: