ven y mira (Elem Klimov, 1985)

Sinopsis: Película de encargo para celebrar el 40 aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Relata, a través de los ojos de un niño progresivamente endurecido por el sufrimiento, la matanza sistemática de los habitantes de las aldeas bielorrusas, más de 600, durante la guerra.

Ven y mira es más un viaje a las tinieblas en su concepción de Joseph Conrad. El horror que clama el personaje al final de Apocalipse Now (1979), la imagen de una visión demasiado ignominiosa como para ser mostrada, el trauma puro, eso mostraría la película de Elem Klimov. No se presta atención a la precisión histórica sino al impacto psicológico de la guerra en un individuo.

La película se realizó en la Unión Soviética para conmemorar la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, pero Ven y mira no tiene una gota de propaganda triunfalista

“Toda la crudeza de la invasión nazi en clave evolutiva. La adolescencia de Florya es el hilo conductor que nos devela una realidad disímil a lo que el género suele mostrar. Lo bélico ya no en términos de combate épico, sino como apelación al sufrimiento humano, padecimiento de quien se encuentra en medio del combate y debe apelar a la improvisación sin resultado. Miseria del Tercer Reich puesta de manifiesto en violentos actos de cobardía.

Es la historia de un adolescente que quiere ir a la guerra y lo consigue; nos impone su realidad a partir de un rostro en primeros planos desgarradores que combinan tristeza, estupor, angustia y locura. Un tránsito acelerado, con mecanismos psicológicos que se ven sobrepasados por el límite que impone la lógica de los hechos. Suerte de inercia inicial, que de actitud condescendiente se transforma en acceso directo a la crueldad. Explosiones por doquier dan cuenta de la fragilidad humana en contexto bélico.

Florya es un adolescente que va a la guerra y descubre que no es un juego: los nazis masacran a su gente. A partir de allí, se inicia una peripecia que lo tendrá poco como protagonista y mucho como observador en riesgo. Es la postura típica del novato aprendiz, la vida apela a su momento, lo lúdico se transforma en tragedia, pasaje del juego al acto en un abrir y cerrar de ojos. Desarrollo traumático que se aferra a una inmadurez acorde a edad y contexto familiar. La cámara sigue a nuestro protagonista en extensos travellings, a la vez que en primeros planos nos revela todo lo trágico de su experiencia. (Álvaro Gonda Romano, en http://www.elespectadorimaginario.com/ven-y-mira/)

Ven y mira está basada en la Masacre de Khatyn, un penoso episodio algo olvidado en el que toda una aldea entera fue asesinada y, según los créditos de la película, hasta 628 aldeas fueron destruidas de manera similar, incendiados con sus habitantes dentro, durante la invasión alemana de Bielorrusia, alrededor de 1943. Aunque el film de Elem Klimov no es la recreación literal de este horrible evento histórico en particular sino que le da un uso de excusa para exponer la sinrazón frustrante de la guerra.

Además, hay una serie de imágenes fantasmagóricas que la apartan de lo meramente figurativo. Paracaidistas alemanes borrosos y desenfocados como gotas de lluvia lejanas que flotan suavemente en el cielo, que van en sintonía con el tratamiento de los invasores en todo el film.

Las imágenes de impacto de los horrores sobre el estado psicológico del niño se reflejan en su cara traumatizada hasta que llega a un estado zombie superado por todas las brutalidades que han sobrevenido, alcanzando un punto irreal e irracional que conecta con la forma en la que escritores como Lovecraft tratan la respuesta humana ante lo imposible, en definitiva, ante el horror incomprensible, llegando el culmen en la escena de la masacre final, rodada de forma realista, pero también con la exageración dramática de algunos detalles escalofriantes” (Jorge Loser, en https://www.espinof.com/criticas/masacre-ven-mira-obra-maestra-cine-belico-perturbadora-que-cualquier-pelicula-terror)

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