la gallina ciega (Goya, 1789)

6 Novembre 2022

Un grupo de cinco parejas, varios majos y majas, así como una dama y un caballero vestidos con elegancia a la francesa, juegan a la “gallina ciega”, entretenimiento conocido también como del “cucharón”. En el centro del corro, uno de los majos, con los ojos vendados, intenta alcanzar a sus compañeros con la cuchara de madera, mientras que una de las jóvenes, tal vez su pareja, se esconde tras la dama del elegante sombrero. El fondo de paisaje recrea las orillas del río Manzanares a su paso por Madrid y las lejanías reconocibles de la sierra de Guadarrama.

Los jóvenes están vestidos de majos y majas, atuendo de las capas humildes de la sociedad española con que los aristócratas (como los de este cuadro) gustaron de vestir. Algunos otros, con casacas de terciopelo y tocados de plumas, siguen en cambio los dictados de la moda de las clases altas venida de Francia.

La composición está resuelta alternando los personajes entre los huecos que dejan los situados en primer y último término, y contrastando el joven que se agacha a la derecha para esquivar el cucharón con el que le intenta tocar y la mujer inclinada hacia atrás con otro joven que lo hace hacia adelante.

El cuadro es un exponente decantado del estilo galante o Rococó, y sus rasgos de estilo característicos: vivacidad, inmediatez, curiosidad, cromatismo de suaves rosas, texturas de gasa en las faldas de las mujeres, un paisaje de fondo luminoso y el reflejo de un momento encantador de disfrute de la vida no exento de posibilidades de flirteo.

El significado que subyace a la representación de la gallina ciega es el de la ceguera del amor, que quita la vista y el discernimiento a su víctima; una metáfora del amor ciego, ya que el personaje que está encerrado entre sus compañeros tiene los ojos tapados con una venda.

Las semejanzas con Baile a orillas del Manzanares (1777) son evidentes, y su relación está más que justificada ya que ambas escenas parecen desarrollarse en el mismo lugar y muestran actividades de ocio y esparcimiento.

Se trata de un paisaje estructurado a base de desniveles del terreno, donde se distribuyen los personajes. El río Manzanares actúa como eje horizontal que separa dos planos. En el más cercano dos majos y dos majas bailan una seguidilla, mientras otras personas tocan instrumentos o acompañan el compás con sus manos.

Representa un baile a orilla del río Manzanares; dos majos y dos majas que bailan seguidillas y otros dos que hacen música, uno de ellos canta con la guitarra, otro acompaña con una bandurria y otro en el mismo término que con las manos lleva el compás. Detrás de éstos hay otra maja y otros dos que se ven por entremedio que están en el mismo grupo. Más cerca del río hay un militar con una maja en conversación y otra que del baile ha ido a beber al río.

En La merienda a orillas del Manzanares (1776) un grupo de amigos descansan comiendo, bebiendo y fumando a orillas del río Manzanares. El grupo principal, situado en primer término formando un círculo, se compone de cinco majos y una naranjera con la que están coqueteando. La alegría que provoca el licor se ve aumentada por la presencia de la joven, que rechaza con su gesto las proposiciones del joven vestido de amarillo. El compañero de enfrente sonríe, aparentemente tras escuchar el piropo que su amigo ha lanzado a la joven. Goya, magnífico retratista, capta todas las emociones de sus personajes. Con colores vivos, muestra unos majos llenos de alegría y desenfreno.


A %d bloguers els agrada això: