figura de perfil (Dali, 1925)

“Durante las horas en las que le servía de modelo, yo no me cansaba de observar aquel paisaje que ya, para siempre, ha formado parte de mí misma” (Anna María Dalí)

Figura de perfil muestra a una muchacha sentada frente a una ventana. Al fondo se distingue la costa de Cadaqués, la misma que sirvió de paisaje a otras obras de este periodo. Un día incierto de 1925 Dalí pintó a su hermana Anna María, cuatro años menor que él, desde el primer piso de la casa familiar de la playa de Llaner.

«Los retratos míos que mi hermano pintó en esta época son incontables. Muchos de ellos eran meros estudios de los bucles y de un hombro siempre descubierto. Pintaba paciente e infatigablemente, y a mí no me cansaba posar para él, pues nunca me ha aburrido el permanecer quieta y silenciosa”. (Anna María)

La relación entre ambos aún era cordial. Todo cambiaría con la llegada de Gala.

Numerosos retratos confirman a Anna Maria como musa de su etapa más temprana, justo hasta la irrupción de Gala. Durante sus primeros años de carrera, la musa de Salvador Dalí fue su hermana Anna María. Ella es la protagonista de esos retratos sentimentales en los que aparece asomada a la ventana o mirando de espalda paisajes de Cadaqués.

Pero un día apareció Gala y la familia saltó en pedazos. Anna María no soportaba a su cuñada porque, según decía, cambió completamente a Salvador y le introdujo en el oscuro mundo del Surrealismo. “Es como si hubiera muerto”, escribió. Según contó en un libro de memorias, el pintor era un joven tranquilo y formal hasta que apareció ella con sus extrañas ideas sobre el subconsciente y le convirtió en “un ser insincero, agresivo y despótico”.

“Se enfrentaron a raíz de la publicación en 1942 de ‘La vida secreta de Salvador Dalí’, autobiografía que Anna María consideró inmoral y alejada de la realidad”. Por lo que decidió escribir Dalí visto por su hermana, en el que aportaba su visión de los acontecimientos familiares y detallaba las excentricidades del artista.

Dalí respondió años después con otro cuadro, Joven virgen autosodomizada por los cuernos de su propia castidad, que terminó de dinamitar la relación. En 1954, el artista decidió versionar sus figuras de muchachas asomadas a la ventana y para ello tomó como referencia una fotografía de una revista pornográfica de los años 30. Fue el brochazo letal de un artista genial y furioso.

Se trata de una venganza del pérfido Salvador contra Anna María, que había tenido el coraje de enfrentarse contra el megalómano artista publicando Salvador Dalí visto por su hermana Anna Maria Dalí, obra que escribió para refutar y contrarrestar muchos de los hechos expuestos en la autobiografía que Dalí había publicado en 1942, La vida secreta de Salvador Dalí.

La narración de Anna María describe las excentricidades y caprichos precoces de su hermano, al que describe como un insoportable niño mimado y tiránico, y el efecto catastrófico sobre su carácter de la muerte de la madre en 1921, cuando él tenía 17 años.

Dalí, horrorizado por la descripción y la luz tan poco complaciente que arrojaba, cortó con Anna María, a la que no volvió a ver nunca más a partir de mediados de los años cincuenta.

Este Retrato de la hermana del artista (1925) constituye un buen ejemplo de cómo el artista, en los primeros años de su producción, asimila la herencia clásica recuperada por los realismos de nuevo cuño que se están desarrollando en Francia, Alemania, Italia y España. La figura de Anna María, la hermana del pintor, actúa como un primer punto de referencia de una composición en la que el artista se sirve del recurso de un fondo oscuro para dar una mayor iluminación a la figura. La cuidada iluminación de la obra, junto al tratamiento cromático basado en la utilización de gamas oscuras, en colores violáceos y verdes, otorgan a esta obra un aire de estática serenidad.

Fotografía: Salvador Dalí y su hermana Anna Maria, en 1925, en Cadaqués

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