vortex (Gaspar Noe, 2021)

Sinopsis: La historia sigue a una pareja de ancianos. Él tiene problemas de corazón y ella padece Alzheimer. Una mirada cercana a la realidad de este matrimonio que trata de lidiar con sus enfermedades y el paso del tiempo.

Aunque Gaspar Noé recurre a medios más ortodoxos que de costumbre, Vortex resulta tan demoledora y liberadora como cualquier otra de sus películas. Sus similitudes evidentes al Amour de Haneke funcionan más como homenaje que como copia. Es sincera, personal e inesperadamente bonita.

 “«Vortex» arranca con una escena idílica. En una terraza en los tejados de París, una pareja de ancianos se prepara para tomar un aperitivo. Antes de brindar, ella le pregunta si la vida es un sueño. Él responde: un sueño dentro de un sueño. Y la cámara, errabunda, viaja hasta enfocar un muro donde aparecen los créditos de los actores y del director con su año de nacimiento. «Vortex» es la historia de ese muro, esa sábana que nos cubre, que no solo nos hará conscientes de nuestra finitud sino también de que lo que vemos es, tal vez, un paréntesis onírico en la auténtica pesadilla de la vida cuando perdemos la cabeza y la muerte nos ronda. Muy pronto ese muro empezará a dibujarse en medio de la pantalla para separar al matrimonio protagonista. Nunca la pantalla partida había significado tanto: condenados a compartir imagen, ella y él siempre están en universos distintos. Un mismo apartamento se disocia en vectores que se divorcian, de modo que el plano y el contraplano de una relación se convierte en una imagen en permanente conflicto consigo misma, dos neuronas incapaces de entrar en sinapsis. El espacio es esquizofrénico, siempre igual y siempre diferente, en la medida en que las dos células de la imagen se dan la espalda, se buscan sin encontrarse, y cuando coinciden, se desencuadran, se doblan, vuelven a bifurcarse, encerrando a cada personaje en sus derivas enfermas –ella, el Alzheimer; él, sus neurosis obsesivas–, prisioneros que han tirado la llave de la celda que habitan” (Sergio Sánchez)

“Las películas de Gaspar Noé siempre parecen estar concebidas para poner a prueba al espectador, para incomodarlo, para llevarlo hasta el extremo y revolverle las tripas, para enseñarle lo que no quiere ver. No son experiencias agradables, pero son al menos experiencias en su sentido más amplio, tanto cinematográficas como físicas y mentales. Su última obra puede que sea la más humana y sensible de toda su carrera, lo que no quiere decir que también sea visceral y aterradora, ya que gira alrededor de la enfermedad y la vejez y, en consecuencia, de la muerte. Su cámara seguirá a dos ancianos en un apartamento parisino atestado de libros, de memoria y recuerdos. Cada uno ocupa una parte de la pantalla, que se divide para centrarse de forma individual en los personajes que interpretan Dario Argento y Françoise Lebrun que, de alguna manera, con su sola presencia adquieren un simbolismo crepuscular sobre el final de una época, la de los supervivientes del giallo y la Nouvelle Vague. Quizás por esa razón, Vortex sea también un experimento a medio camino entre el cine de terror (en su vertiente existencial) y la experimentación formal y conceptual. Y, sobre todo, una carta de amor al cine, tal y como se dice en un momento, a las películas como sueños.

El director se muestra más inspirado que nunca a la hora de conjugar narración e imagen. Vortex está repleta de ideas brillantes, es una película viva a pesar de hablar de la muerte, porque en ella hay un espíritu de búsqueda, de encontrar nuevos caminos expresivos a través de las herramientas cinematográficas y la puesta en escena” (Beatriz Martínez)

Más información en:

https://purocineyalgomas.com/vortex-un-filme-que-aborda-el-inevitable-destino-de-todo-ser-humano/

https://noescinetodoloquereluce.com/2022/07/critica-vortex-pelicula.html

https://cinefilosfrustrados.com/vortex-2021-critica-gaspar-noe-filmin/

 

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