mujer con mantón azul (Picasso , 1902)

Mujer con mantón azul (1902) pertenece al grupo de mujeres con pañuelo o chal, realizadas durante los primeros meses de 1902. El rostro, “cerrado y trágico recuerda el primitivismo de las vírgenes góticas y la espalda curvada refuerza la impresión de agobio y profunda tristeza”.

A finales de 1901 Picasso cambia la exuberancia de los colores que utilizaba por la monocromía del azul, pero no solo es en el uso de los colores donde se produjo un gran cambio, sino también iconográfico. Si antes eran las mujeres que habitan en la noche, como las bebedoras de absenta, las protagonistas de sus lienzos, a partir de entonces, serán también mujeres las que retratará en sus obras, pero las mujeres marginadas o desfavorecidas.

Las mujeres de la prisión de Saint-Lazàre se convierten en las protagonistas de sus lienzos, solas o en grupo, con gorro frigio o envueltas en mantones. Estas obras se caracterizan por la ausencia de referencias anecdóticas en los fondos. Este cambio de estilo le llevó al distanciamiento con su marchante Pere Mañach y fue la razón de que abandonara París y regresara a Cataluña, y donde, según Richardson, empezara la época azul.

Mujer con los brazos cruzados (1904) es el retrato de una mujer sentada en la celda de una prisión. La imagen transmite una atmósfera de miseria y tormento, que se logra mediante la postura corporal de la mujer y la crudeza de su entorno. Sus brazos cruzados y su mirada en blanco ilustran su aislamiento, mientras que su desconexión física y emocional refleja su aislamiento social.

Se cree que la pintura se inició en Francia en la segunda mitad de 1901 y luego se trasladó a España, donde Picasso realizó cambios en la composición. Así lo confirmó la radiografía, que mostró que Picasso había repintado el cabello de la mujer sobre una capucha anterior. Se cree que la mujer es una reclusa que intentó suicidarse y ahora tiene la mirada inexpresiva pero amenazante de esos desafortunados que se encontraron en el hospital-prisión de Saint-Lazare a principios del siglo XX.

Al llegar a Barcelona, Picasso se instala, junto con Ángel Fernández de Soto, en un taller de la calle Nou de la Rambla, vecina al Barrio Chino. Esto le permite seguir la senda que había comenzado en París, se inspira en las mujeres que viven en este barrio de la Ciudad Condal. Dibuja a mujeres encorvadas, de espaldas, de pie, con pañuelo, con chal…

Además, en este período barcelonés se aprecia un sutil cambio estilístico: las obras reflejan cierta inspiración en la iconografía religiosa del arte español, “como las maternidades y los mendigos-filósofos que habían sido la base de la pintura medieval y de los siglos XVII y XVIII”. También en los fondos se aprecia un cambio entre su época de París y la de Barcelona, se vuelven más fluidos y el azul más intenso, debido seguramente a la diferente luminosidad entre las dos ciudades.

También es muyinteresante observar cierta semejanza formal o confluencia entre estas mujeres de Picasso y las gitanas que Isidre Nonell estaba pintando en esa época.

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