días de invierno

15 febrer 2018


“Cuántas noches aún, en sueños,
me abro el vientre
para volverte a él”

(Begoña Abad)

Mi madre me obliga
a estirar las piernas
y doblar los brazos
ejecutando los ejercicios
prescritos por el fisioterapeuta
pero yo sé
que ya no comeré
que mi voz es un susurro
inaudible
que no caminaré
ni volveré a bailar

que son estos los últimos latidos

que la vida que me queda
es ya nada.

Madre,
deja que descanse,
no sigamos con mentiras.

Antes de cerrar los ojos
vi que me mirabas.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)

Marianne Preindlsberger Stokes (1855-1927) fue una pintora austriaca que se formó en París, y más adelante estableció en Inglaterra.

La cara de la doncella es impresionante: se sabe enferma ¿tal vez tuberculosis?, se sabe con los días contados y, de repente, son pocos minutos los que le quedan de vida. Miedo, delirio, angustia, ¿un último suspiro de paz? Todo ello se refleja en su rostro.

La Muerte, representada simbólicamente como un ángel negro con cara de mujer, está sentada en su cama. La mano izquierda la tiene levantada, en señal de saludo o quizá de mensaje tranquilizador. En la mano derecha, lleva un farol…. símbolo que indica el camino… Y una de sus alas abraza a la doncella en un gesto de compañerismo. La cara de la Muerte no expresa ni alegría, ni pesar. Tampoco compasión. Desde mi punto de vista, es la fría cara de la Justicia o, expresando el pesar de quien cumple una difícil tarea.

Todos los artistas se han sentido fascinados por el culto a la Muerte; la belleza de las obras pictóricas es notable desde el medievo. Para el simbolismo será una seña de identidad.


las edades y la muerte (Hans Baldung, 1541)

31 gener 2018

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Hans Baldung, apodado Grien (1485-1545) fue un pintor alemán renacentista discípulo de Durero. Estilo muy personal, especialmente sus inquietantes alegorías.

La sobrecogedora tabla de Baldung es la representación de un tema recurrente en las manifestaciones artísticas desde el Medievo y especialmente presente en los renacentistas, el memento mori. Es una reflexión sobre las tensiones fundamentales del ser humano, la búsqueda de la sensualidad y su pérdida con la muerte. Esta tragedia, la conciencia de lo efímero de los placeres mundanos o vanitas, es algo que interesa especialmente a este maestro alemán.

En esta tabla, de formato muy vertical, nos encontramos enfrentados a unas figuras cercanas al tamaño natural, lo que acerca al espectador a la escena contemplada.

En esta escena, la muerte, calva, desdentada y con el vientre lleno de gusanos aparece escenificada portando un reloj de arena (accesorio que simboliza el tiempo que se le otorga a cada vida) y una lanza, rota (en vez de guadaña). Agarra con fuerza y estira del brazo a una anciana, la cual a su vez pretende tirar de una hermosa joven, que se resiste. O bien, trata de aferrarse a la vida en un intento desesperado. Un bebé, ajeno a las vicisitudes de la vida, duerme. O está muerto.

Al otro lado, una lechuza, signo de la sabiduría y de la Muerte; todo ello dentro de un paisaje en tonos ocres y amarillos, desértico, infernal, con una torre demoníaca al fondo. Sólo existe un fondo de esperanza, flotando en el cielo, que no es otra esperanza que la imagen de Cristo y una Cruz en el Sol.

hans-baldung-los-dos-amantes-y-la-muerte-1511El paisaje es marchito, desolador, y la atmósfera es casi sepulcral.

En “Los dos amantes y la Muerte” (1511) la Parca acecha a una mujer joven, que parece estar mirándose en un espejo (un ejemplo de vanitas). Su amante trata de impedir que la muerte se la lleve. Pero la muerte recuerda, mediante el reloj de arena, que su tiempo ha concluido.

Hay un tema iconográfico relacionado con el mito de Hades y Perséfone (Plutón y Proserpina para los romanos) que desde el Renacimiento se representa con una joven desnuda cortejada por un esqueleto. Es La Muerte y la Doncella.

Hans Buldung sucumbió, como es natural, a esta iconografía. En varias ocasiones.hans-baldung-la-muerte-y-la-doncella-1517hans-baldung-la-muerte-y-la-doncella-1520 En una de ellas la muerte agarra por los pelos a la joven mientras señala la fosa con el dedo. La mujer implora inútilmente. La otra es más tétrica. La joven se gira para besar al amante que por la espalda le acaricia y descubre el mordisco lascivo de un esqueleto desgarrador y atroz al que le falta un trozo de pierna.

La lectura moral del tema es bastante evidente: ni la belleza ni la juventud quedan a salvo del paso del tiempo y la desgracia. Pero esta iconografía relacionada con la fugacidad de la vida y los placeres mundanos incorpora un componente erótico. El nexo entre Sexo y Muerte es evidente.


las doce (Cecilio Pla Gallardo, 1892)

21 gener 2018

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Esta pintura es una muestra del realismo social que practicó el pintor valenciano.

Aunque es indudable que prefirió siempre resaltar los aspectos más amables y menos críticos y su realismo social entronca con el costumbrismo.

Representa a un albañil almorzando durante el descanso del mediodía, sentado en el suelo junto a su mujer, que le ha traído la comida a la obra. Sobre un improvisado mantel, sujeto con piedras en sus esquinas, pueden verse las vituallas que va sacando la mujer de su cesta, mientras en su regazo duerme plácidamente su pequeño hijito de pocos meses, que constituye uno de los fragmentos más bellos del cuadro. Están resguardados a la sombra del fuerte sol de mediodía, pudiendo verse al fondo diversos materiales de construcción.

Lo que en cualquier otro artista especializado en este género hubiera servido para denunciar las miserables condiciones de la clase obrera, subrayando el dramatismo de la escena con la inclusión del bebé, es transformado por Pla en un canto a la condición noble de los más pobres, representando a los protagonistas del almuerzo con ropas humildes pero aseadas, mostrando tan solo en sus expresiones la desdichada condición de su suerte.

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En “Dos generaciones” (1901) representa una sobremesa familiar en la que una pareja de ancianos, acomodados en sendas sillas bajas, descansan junto a su pequeña nieta. La abuela cabecea habiendo dejado caer al suelo sus agujas de hacer calceta y el abuelo, que permanece despierto tras las páginas de un diario se las acerca a menos de un palmo de distancia de sus ojos. La niña es la única que parece avisada de la presencia del pintor, quien le distrae de su enérgica actividad sobre un abanico de varillas que vuelve del revés para entretenerse. A sus pies, una sonaja y otros juguetes dejados caer enfatizan el carácter inquieto de la pequeña, y tras ella un botijo de barro rojo subraya el refresco que todos ellos buscan en la sombra del patio.

Dos generaciones de una misma familia se cobijan del inclemente sol bajo un porche emparrado en un patio rural, con unas gallinas picoteando los restos de comida del suelo.

El artista está representando la ternura de los personajes para exaltar los valores familiares.


la vicaría (Marià Fortuny, 1870)

14 gener 2018

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“El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez” (Friedrich Nietzsche)

Marià Fortuny fue el artista español más importante de su época, después de Goya, y gozó en vida de reconocimiento internacional. Fortuny se hizo especialmente famoso por sus pinturas de género preciosista –la llamada «pintura de casacas»– realizadas con una habilidad técnica prodigiosa, propia de un virtuoso, que representan temas ambientados en el siglo XVIII.

La vicaría es una pintura cumbre del denominado estilo preciosista, encuadrado en la pintura realista y que alcanzó gran éxito en toda Europa como expresión de un realismo burgués exento de la crítica social habitual en este estilo.

La vicaría representa el momento en que los testigos de una boda firman en la sacristía, separada del templo por una magnífica reja que el pintor localizó en una iglesia romana, siendo el elemento culminante del trabajo. El artista pone gran atención en los detalles de los trajes, la decoración de la sala y el ambiente. Todos los invitados a la ceremonia están pendientes del acto mientras en la zona derecha unos majos y un torero están ausentes del protocolo, al igual que los dos hombres de la izquierda. La escena está ambientada en el siglo XVIII como los cuadros de “casacón” que tanto éxito cosechaban en Europa, sirviendo como modelo la esposa del artista, Cecilia, para la mujer que habla con la novia, la mujer rubia y la señora de espaldas; Arlechino sirvió para el torero y Nicolina para la mujer que se abanica, siendo los demás personajes modelos profesionales que Fortuny utilizaba en variadas ocasiones.

La imagen es un perfecto retrato de la sociedad española del siglo XVIII con su clérigo, su torero, sus damas encopetadas, sus majas, el militar, hasta el demandadero de las ánimas del purgatorio, la extraña figura que con el torso desnudo, la cabeza encapuchada y una bandeja en las manos otorga a la escena un aspecto fantasmal.

El pintor plantea la obra con una amplia concepción espacial, distribuyendo las pequeñas figuras en los diferentes episodios que aparentemente están aislados pero forman un excepcional conjunto, descentrando la escena principal.

Las principales características de la obra de Fortuny se resumen en esta obra: cuidado dibujo; minuciosidad y preciosismo; delicadeza y verosimilitud en los detalles; amplitud espacial; gran sentido del color y estupendo estudio lumínico; perfecta captación de los distintos tipos de telas y sus calidades descriptivas; interés por las expresiones de los personajes que se convierten en auténticos retratos; pincelada rápida y fluida a la par que precisa; interés por el estudio de los reflejos que provoca la luz blanca.


calle de Valladolid B (Ángeles Santos, 1929)

7 gener 2018

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Esta representación del ambiente de una calle en una ciudad castellana de provincias es una escena netamente costumbrista. Toda la escena da una extraña sensación de lento movimiento, de monotonía y de tranquilidad, de la sabiduría que encierra lo cotidiano.

Bajo una farola se ven dos mujeres mayores sobre la acera, conversando animadamente. Junto a estas figuras, un niño pequeño, con pantalón corto y gorro, atraviesa la calzada. Otra mujer está en el umbral de su portal. Diversas figuras avanzan caminando por la calle. Hay mujeres asomadas al balcón, un jinete montado en su caballo en mitad de la calle.

El dibujo del camino es sinuoso, la calle serpentea y los edificios se disponen con cierta placidez a ambos lados de la calle. Al fondo, donde se desvanecen los edificios, aparece el cielo en tonos irisados y malvas. En primer término, en el azul celestial, y apoyado sobre la cruz de la iglesia reposa un pájaro, otro vuela, y un tercero descansa sobre la techumbre.

Las fachadas de las casas a la derecha están muy bien dibujadas y pintadas. En primer término, aparece una iglesia de la que se percibe una cúpula en el tejado, con una veleta terminada en forma de cruz, y una parte de su fachada. Esta es un muro formado por centenares de ladrillos pintados con detalle, en el que se abre una ventana oscura, Las restantes casas, de diferentes colores, tienen detalle no sólo en la decoración de sus fachadas sino en el estudio de las buhardillas y los tejados, además del sistema de bajada de aguas. Hay cuatro canales y se puede seguir perfectamente su trazado.


la casa amarilla (Van Gogh, 1888)

31 Desembre 2017

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“Mi casa aquí está pintada por fuera de un amarillo manteca y las contraventanas son de un verde fuerte. Está situada a pleno sol, en una plaza dónde también hay un gran parque verde con plátanos, adelfas y acacias. Por dentro todas las paredes están blanqueadas y el suelo es de baldosas rojas. Por encima, el cielo de un azul intenso. En esta casa puedo verdaderamente vivir, respirar, reflexionar y pintar.”

(Vicent Van Gogh, cartas a su hermano Theo)

“Tengo que decirte que, incluso mientras trabajo, pienso constantemente en crear un estudio en el cual podamos vivir tú y yo y, a la vez, convertirlo en albergue y refugio para nuestros amigos cuando lleguen tiempos difíciles’

(Vicent  Van Gogh a Paul Gauguin, octubre de 1888)

A principios de 1888, Vincent Van Gogh, harto del bullicio de París, decide hacer un viaje a la Provenza. Se enamora “locamente” de sus paisajes y se le ocurre la idea de crear una comunidad de artistas en Arlés. Al llegar en marzo se aloja temporalmente en un café pero poco tiempo después, en mayo, alquila cuatro habitaciones de una casa de dos pisos, la conocida Maison Jaune. Por fuera, el edificio estaba pintado de amarillo y tenía unas vistosas contraventanas verdes. Frente a la casa podemos ver la zanja de las obras que estaban haciendo en la calle cuando Van Gogh pintó el cuadro y a la derecha, la terraza del restaurante donde solía comer. Por desgracia, la casa fue destruida en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Los colores amarillos, azules y verdes se mezclan en alegre armonía. La luz será su otra gran preocupación, creando zonas iluminadas, como las fachadas de la derecha, y otras en sombra, como son las fachadas frontales. El detallismo evoca al arte naif, incluso en la manera de abordar el dibujo de los niños.

Para amplia información de las tortuosas relaciones de Van Gogh y Gauguin en su corta estancia en la Casa Amarilla consultar:

http://www.harteconhache.com/2010/05/dos-sillas-una-navaja-y-una-oreja.html

http://www.harteconhache.com/2011/12/intercambio-de-cromos.html


la Navidad de Juanito Laguna (Antonio Berni, 1962)

22 Desembre 2017

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En esta Navidad la familia, y hasta el perro de Juanito comparten una mesa muy sencilla, donde no falta el clásico pan dulce y el arbolito. La tristeza existe en los rostros, y es acentuada a través de la oscuridad de la habitación, apenas iluminada por la luz de un farol, el mantel amarillo y el rojo del cubrecama.

Todos se han congregado alrededor de la mesa; el padre, la madre, la abuela, los hermanos. El padre, el cuchillo en la mano da cuenta de quién corta las porciones del pan dulce y la mirada parece perdida en el vacío. La mamá amamanta al más pequeño de la familia, su cara refleja una dulzura que no ha podido deteriorar la dureza de la vida. La abuela: con una copa en la mano en actitud de brindis y el rostro curtido, rayado por la dureza de lo que le tocó vivir, pero sin perder la voluntad de festejo. Juanito es quien recoge las migas de pan dulce para dárselas al perro, que, muy contento, mueve la cola.

antonio-berni-retrato-de-juanito-laguna-1961A fines de los años 50, la figura de un niño empezó a aparecer como tema reincidente en la obra de Berni. Juanito Laguna surge como el primer personaje berniano. Está inspirado en los cientos de niños que el artista encontró en las villas miseria o barrios periféricos humildes que existían en la ciudad de Buenos Aires desde los años 30 y que incluso habían crecido en los últimos años.

Berni concibe a Juanito como hijo de un trabajador obrero, peón de la industria metalúrgica que vive en el barrio ubicado en el bañado de Flores y que pasa el tiempo jugando libremente en la calle. En “Retrato de Juanito Laguna” (1961) nos ofrece su rostro recurriendo a la técnica del collage.

Internacionalmente apareció por primera vez en la Bienal de Venecia de 1962, en la que Berni obtuvo el Gran Premio de grabado y dibujo. Su mundo está hecho a partir de retazos de tela, hojas de metal, latas aplastadas, contenedores plásticos, maderas, cartones y chatarra, desechos industriales que el artista ensambla magistralmente en construcciones monumentales.

En la serie de Juanito a Berni le interesaba trabajar el entorno, el paisaje, los rincones de la villa miseria con acumulaciones desbordantes de desperdicios.

“Es un arquetipo de esta realidad nuestra, un símbolo para sacudir la conciencia de la gente. Yo andaba haciendo apuntes por las barriadas y advertí que no me alcanzaba la pintura en sí para alcanzar la intensidad expresiva que buscaba. Así que empecé a juntar de la calle lo que encontraba y lo iba incorporando a la tela”.

La primera pintura de la serie, con un colorido deslumbrante y unas figuras fulgurantes fue “El carnaval de Juanito Laguna” (1960).

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Juanito Laguna es el niño pobre de las grandes urbes latinoamericanas. Representa a los chicos que viven en situaciones de pobreza, que habitan casas humildes o viviendas de chapa y cartón. Sus padres trabajan en fábricas o talleres, hacen changas para mantener a sus familias. Sus madres trabajan en la costura o limpiando casas. La situación de exclusión y pobreza de Juanito Laguna se ha acentuado desde los años 60, cuando nació el personaje, hasta nuestros días. Muchas de las fábricas han cerrado, los padres de los Juanito se han convertido en desocupados. No obstante, la serie de Juanito es discontinua y no atiende a una sucesión cronológica.

Juanito es retratado por Berni con una mirada de denuncia social y una enorme poesía. Juanito juega, viaja, se relaciona con los animales, saluda a los astronautas que pasan por su barrio, se emociona con las mariposas y los barriletes, festeja una Navidad pobre (pero Navidad al fin), aprende a leer, pesca, etc. Según el propio Berni, “Juanito es un chico pobre, pero no un pobre chico, porque tiene sus ojos cargados de porvenir”.

antonio-berni-el-mundo-prometido-a-juanito-laguna-1962En “El mundo prometido a Juanito Laguna” (1962) el futuro es desolador. Sobre el horizonte se levantan dos hongos, dos bombas atómicas. La idea de progreso y tecnología es muchas veces incoherente con la realidad de Juanito. Vemos los rostros atemorizados de los niños, mostrando el miedo. Ni siquiera se atreven a girar la cabeza. Berni ensambla diversas materias en el cuadro y para eso va a los barrios más míseros. Recoge de la basura sus materiales: son latas oxidadas, maderas, telas, tapitas de botellas, piedras, pedazos de vidrio, cartón. Todo. Todo vuelve a cobrar protagonismo a través de sus obras. Esta pintura representa una visión irónica y poética de la realidad de los trabajadores argentinos.

antonio-berni-las-vacaciones-de-juanito-1972En “Las vacaciones de Juanito” (1972) es el auto y la familia lo que atrapa nuestra mirada. Esta obra llama la atención porque Berni nuevamente incorpora partes de la carrocería de autos, sumados a los elementos de uso cotidiano. El autor recurre a materiales de fabricación en serie, que son puestos en desuso; dentro de la obra se convierten en objetos preciados, sensibles y liberados de toda clasificación industrial, capaces de acercarnos a la psicología de los personajes, que no pierden sus esperanzas de vivir unas vacaciones pese a las vicisitudes que soportan. El pañuelo cubre la cabeza de la muchacha, la cara de Juanito interrumpe el fondo de la inmensa superficie nocturna.

Finalmente, “Juanito Laguna going to the factory” (1977) o “Juanito dormido en el basural” (1973) confirman que el personaje de Berni sigue en el arrabal.

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