el regreso del rebaño (Charles Sprague Pearce, 1899)

15 febrer 2020


Nacido en Boston en 1851 en una familia acomodada, Charles Sprague Pearce creció en un ambiente favorable para el florecimiento de sus dones artísticos. En 1873, siguiendo el consejo de William Morris Hunt, hizo el viaje a París para estudiar pintura, se mudó a Montmartre y siguió durante varios años la educación académica de Leon Bonnat (1833-1922) que sufrió. influencia. A partir de 1876, expuso todos los años en el Salón, donde ganó muchos premios. Al mismo tiempo, también expuso en los Estados Unidos, especialmente en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Pensilvania en Filadelfia. Exhibe una gran actividad en los círculos artísticos francoamericanos: es miembro del jurado de la sección estadounidense de Bellas Artes en la Exposición Universal de 1889 en París, también es uno de los elementos fundadores y el vicepresidente de la influyente Sociedad de Pintores Americanos de París. En 1885, se mudó permanentemente a Auvers-sur-Oise, donde murió en 1914.

Charles Sprague Pearce fue probablemente uno de los expatriados estadounidenses más productivos e inspirados en Europa. Bajo la influencia de Léon Bonnat y Bastien-Lepage, practica una academia de calidad que marca profundamente sus retratos y sus pinturas históricas o religiosas. Sus viajes a Egipto y Argelia aportan un toque de orientalismo a algunas de sus obras. Como Jean-François Millet o Charles-François Daubigny, también es pintor de la naturaleza y la vida rural.

“El regreso del rebaño” se llevó a cabo a fines de la década de 1880 y es parte de este período cuando Charles Sprague Pearce, establecido permanentemente en Auvers-sur-Oise, cede el naturalismo rural. El tema de la pastora que vuelve solitaria es frecuente en su trabajo. Esta pintura es emblemática de esta serie y se distingue por su tamaño imponente y el dominio de su ejecución. La calidad especial de la luz le da al trabajo un tono casi religioso.

Todo su ascetismo y misticismo naturalista -la religiosidad es una constante temática de su obra- se refleja en, por ejemplo,  “Solitude” (1889) y “Auvers sur Oise” (1914).

En el primero una figura femenina avanza por un camino junto a un lago en calma, en el lento declive de la tarde. Y en el segundo una pareja muy joven, en una actitud solemne y recogida, descansa en un prado.


Joven campesina con un sombrero de paja amarillo (Van Gogh, 1890)

14 febrer 2020


Joven campesina con un sombrero de paja amarillo es una obra de finales de junio de 1890 en Auvers. Muestra a una humilde campesina, una mujer joven con un sombrero de paja sentada en un campo de trigo y amapolas.

En este lienzo de la Joven campesina, la persona aparece prácticamente de cuerpo entero, con las manos reposadas en su delantal, y tras ella un tupido campo de trigo con algunas amapolas. Al igual que ocurre con otras obras en este periodo, la pincelada se extiende más en el lienzo, aunque bastante cargada de pintura.

El color amarillo domina en la composición, contrastando con el morado intenso de la blusa.

En “Mujer en blanco” (1890) vuelve al retrato de la joven campesina. El rostro de la mujer transmite una sensación de cansancio o aburrimiento. Sus manos delgadas y la expresión adusta denotan distanciamiento. Está de pie, completamente en su mundo e ignorando tanto al pintor como a los espectadores y aunque su vestido brilla al sol y las flores florecen a su alrededor hay una tristeza congénita en el cuadro. Nada sucede en absoluto.


bòria avall (Francesc Galofré, 1892)

12 febrer 2020


A l’Edat Mitjana al contorn del que avui és la Plaça de l’Àngel i el carrer Llibreteria hi havia la Presó del Veguer, una de les moltes de la Barcelona medieval. Per això precisament al carrer Llibreteria se’l coneixia com la Baixada (o Davallada) de la Presó, una pendent que connectava amb el carrer de Bòria (el ‘forum bovarium’ romà o ‘raval dels bous’), és a dir, l’àrea que servia per guardar el bestiar fora de la muralla de la ciutat.

Durant molts anys, als reus empresonats al penal del Veguer se’ls infligia una mena d’escarni públic consistent a pujar-los en un ruc i fer-los desfilar per diversos carrers de la ciutat (enfilant el carrer Bòria des de la Baixada de la Presó) mentre un botxí fuetejava el pres i l’agutzil recitava la pena per la qual havia estat condemnat. La multitud, mentrestant, es concentrava al llarg del recorregut per presenciar l’escarni entre crits i burles.

Aquest, molt resumidament, era un dels càstigs que durant molts anys (fins a finals del segle XIX com a mínim) tenien lloc a Barcelona i que van donar lloc a una expressió -‘fer passar bòria avall’- per referir-s’hi a l’escarni o la vexació pública d’algú.

De cròniques explicant els detalls del ‘bòria avall’ se’n van escriure unes quantes però probablement la millor manera de fer-nos a la idea del que representava aquell càstig la va plasmar el pintor vallenc Francesc Galofré Oller al seu quadre “Bòria avall” del 1892.

El llenç és una obra espectacular, de 3 metres d’alçada per 5 d’amplada, que Galofré va ambientar al segle XVII reproduint amb gran fidelitat històrica tant l’escenari com el vestuari.

El tram del carrer Bòria que retratà Galofré ja no existeix (l’obertura de la Via Laietana va escapçar-lo i els planejaments urbanístics n’han modificat la fesomia al llarg dels anys).

Si bien desde la invasión de los franceses se suprimieron los tormentos en la ciudad, no se suprimieron los castigos, y así se continuó con la tradición de flagelar a los ladrones. Éstos sentados sobre un asno, desnudos de cintura para arriba y atados de pies y manos recibían dicho castigo frente a la gente que situada en dicha calle veía pasar la comitiva.

El condenado salía de la cárcel cercana a la Plaça del Rei, y continuando por la Bajada de la Cárcel (hoy carrer llibreteria), se detenía en cada una de las bocacalles de la Plaça de l’Àngel i de la Bòria. En cada una de las paradas el alguacil pregonaba la sentencia y el verdugo y su ayudante propinaban, al reo, el número señalado de azotes. Al final del camino, con un hierro candente en forma de sello se le marcaba la espalda, regresando posteriormente a su lugar de origen por la llamada Porta Nova; en la celda terminaba el suplicio aplicandole en las heridas sal y vinagre.

El 31 de octubre de 1633 fue apresado un bandolero famoso en las tierras catalanas junto con su amante Juana Macissa, Joan Sala, conocido con el sobrenombre de Serrallonga, cerca de Santa Coloma de Farnés. Llevado a la “Sala dels Torments” de la ciudad de Barcelona, siendo sometido al potro. Después de su confesión fue condenado a muerte con la siguiente sentencia:

“Resulta que su Excelencia y Real Consejo, vistos los méritos de vuestro proceso os ha condenado a ser azotado públicamente, y a que se os quiten las orejas y que seáis puesto en un carretón y que en él seáis llevado por los lugares acostumbrados, y vuestras carnes sean atenazadas con fuego y que así seáis llevado al lugar del suplicio y allí seáis degollado por el cuello, seáis muerto y que de vuestro cuerpo sean hechos cuatro cuartos”

Una vez cumplida sentencia, su cabeza fue separada del cuerpo y colgada en una jaula de hierro, en una de las Portes de la ciudad la de Sant Antoni (algo habitual en aquella época como advertencia para aquellos que siguieran los pasos de la delincuencia).

Más información en: http://www.paseodegracia.com/historia/bira-avall-la-ruta-del-castigo/


bañista en el bosque (Pissarro, 1895)

8 febrer 2020


En el verano de 1893, Pissarro le escribió a su hijo Lucien que estaba planeando una serie de lienzos de mujeres campesinas desnudas que se bañaban, a pesar de que preveía dificultades para involucrar a modelos en las zonas rurales de Éragny. Ninguno se completó hasta 1894, y Pissarro continuó pintando variaciones sobre el tema hasta 1896.

Esta imagen se encuentra a mitad de camino en el proyecto. El enfoque de Pissarro refleja la influencia continua de la técnica divisionista, pero surgen tendencias más naturalistas en sus intentos de capturar la delicada caída de luz sobre el banco cubierto de hierba y la espalda de la mujer. Su pose se repite en dos estudios de una modelo vestida pintada el mismo año.


la novena ola (Aivazovsky, 1850)

3 febrer 2020


La novena ola (1850) es una de las obras más conocidas e impresionantes del pintor ruso de origen armenio Iván Aivazovski.

Representa en ella un momento crucial en la vida de un grupo de siete marineros náufragos que luchan por su vida, aferrados a lo que queda de su barco, en un mar despiadado pero ante un sol satíricamente cálido.

En “La novena ola” de Aivazovsky el mar lo es todo.

El nombre hace alusión a la tradición marinera que atribuía a la novena ola de la tempestad el efecto más destructivo. Según la creencia, la novena ola es la más astuta y peligrosa de la tormenta, la bisagra entre la vida y la muerte; si los marineros logran sobrevivir a ella, el peligro habrá sido superado.

El mar embravecido y unos marineros que intentan salvar la vida agarrados a los restos de su barco. A lo lejos, el sol, escondido tras las nubes, parece estallar en una gran explosión de fuego.

La pintura tiene tonos cálidos en los que el mar parece no ser tan amenazante y dar una oportunidad a la gente para sobrevivir. El resplandor del sol naciente parece invitar a la esperanza.

Aivazovski se caracteriza por sus pinturas sobre temas marinos y navales, cuyos ingredientes comunes son la luz, la fuerza de las olas y la espectacularidad del mar con todo su realismo pero también por el espíritu romántico propio del siglo XIX.

Siendo uno de los artistas rusos más prominentes de su tiempo, Aivazovsky también fue popular fuera de Rusia. Tuvo numerosas exposiciones individuales en Europa y Estados Unidos. Durante su carrera de casi 60 años, creó cerca de 6000 pinturas, convirtiéndolo en uno de los artistas más prolíficos de su época. La gran mayoría de sus obras son marinas, pero a menudo también representaba escenas de batallas, temas armenios y retratos


Su habilidad para transmitir el efecto del movimiento del agua y del reflejo del sol y de la luz de la luna era prodigioso. Dicen que pintaba usando sólo la imaginación y su memoria visual, que nunca copiaba ni tenía modelos. Pensaba que era imposible captar el movimiento de los elementos sólo con el pincel, confiaba más en sus sensaciones, en lo que el tema provocaba en él.

Otras pinturas: “Salida de Constantinopla” y “Mar tempestuoso en la noche”


Camille en su lecho de muerte (Monet, 1879)

2 febrer 2020


Así pintó Claude Monet a su primera esposa y musa Camille, en 1879, en su lecho de muerte, a los treinta y dos años. Camille Doncieux había fallecido al parecer por un cáncer de pelvis, aunque también se rumora que pudo haber sido de tuberculosis, o tras una complicación por un aborto provocado. Para quien estaba acostumbrado a los juegos de luz, a plasmar paisajes en los que encontraba significados novedosos, rostros cambiantes según los ángulos en que fueran enfocados, esta pincelada nerviosa reconstruye un dolor y un profundo amor, con un escalofriante fragmento de realidad.

He aquí otra naturaleza muerta, un retrato de un increíble lirismo que se regodea en lo macabro, justificación a su vez de una enorme desolación, de un duelo humano y artístico.

Lo más desconcertante son las tonalidades que, en un remolino de violetas, grises y azules, difuminan las facciones de la mujer. También en esta ocasión Monet se centra en los colores: esta vez no en la naturaleza de un paisaje, sino en la representación de la muerte y del dolor humanos.


los emigrantes (Angiolo Tommasi, 1896)

31 gener 2020


“Te digo adiós llorando
desde la orilla del mar”

(Rosalía de Castro)

En “Los emigrantes” hay una representación épica y monumental de la emigración italiana.

Describe un grupo de figuras humanas apiñadas en el muelle, esperando el embarque en el puerto de Livorno. Son personas humildes y anónimas. Transpira en la pintura un tiempo suspendido, entre la esperanza y la resignación; el sueño de un destino diferente simbolizado por los busques en el horizonte.

Las figuras femeninas tienen un protagonismo destacado y una carga simbólica intensa, entre el sentimiento de dolor y esperanza. En un primer plano destacado una mujer que sostiene su cabeza con la mano, absorta mirando la nada. Una niña con un pañuelo rojo en mitad del lienzo, en actitud ensimismada. Muy cerca una madre amamanta a su hijo y otra mujer, embarazada, con sus manos en en el regazo. Este embarazo predispone a la esperanza, alienta el anhelo de un futuro nuevo.

Todos parecen en espera de un barco que tarda en llegar. El desapego y la separación de sus seres queridos y de los lugares devuelve la melancolía y resignación de los emigrantes de este fresco colectivo.

Angiolo Tommasi (1858-1923) es un pintor naturalista fuertemente influido por el realismo francés Gustave Courbet.

En su obra destaca la elaboración de un estilo donde color y forma quedan difuminados.


Otras obras: “La barcaiola sul lago” y “Lavandaie a Torre del lago”.


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