erosión

6 Agost 2017


Asciende un aeroplano
y con su estela va tachando el cielo.

Tengo la sensación de estar equivocándome,
de que algo se pierde
en cada decisión.

Me paro en un semáforo.
Alguien está encendiendo un cigarrillo:

el humo que se eleva sobre mí
me condena a la horca.

Se suceden las muertes:

encerrada en un charco,
la luna es alimento para perros.

Frente a la sensación de estar equivocándome,
una sola certeza,

también el agua sucia apaga el fuego.

Autor: Josep M. Rodríguez


corrida de toros en Eibar (Zuloaga, 1899)

4 Agost 2017

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Ignacio Zuloaga y Zabaleta (1870-1945), pintor español nacido en el seno de una familia de artistas, recibió de su padre una primera formación básica, completada más tarde en Italia y en París, donde se relacionó con figuras de la talla de Gauguin, Degas y Puvis de Chavannes. Su vida se caracterizó por frecuentes cambios de domicilio, que le llevaron a residir en París, Segovia, Andalucía, Madrid y Zumaya.

Fascinado por la imaginería popular (tauromaquia, bailarinas de flamenco), más tarde eligió como tema de sus pinturas diversas escenas de la vida cotidiana, a menudo festivas o religiosas, que plasmó con una paleta oscura, fuertes dosis de realismo y un gran sentido dramático.

La pintura de Zuloaga fue de las más discutidas por la crudeza de su dramatismo. La expresión de un realismo empecinado en presentar la crónica de la época, particularmente de una Castilla en cierto modo deformada por la literatura del 98.

En esta monumental pintura Zuloaga reproduce una estampa viva -al modo de los frescos de Brueghel- de un festejo taurino en su localidad natal. Es, además, una síntesis perfecta de los planteamientos estéticos que conformaron la personalidad del artista desde sus años juveniles y que mantuvo a lo largo de toda su producción. Así, están ya presentes en ella factores tan decisivos en la obra de Zuloaga como los paisajes urbanos con edificios monumentales de los diferentes pueblos de España, que pintó bien aislados o como fondos de sus retratos. Además, el lienzo muestra su interés por los tipos populares, captados por el artista con un realismo sincero, a veces extremo, resaltando sin embargo en ellos la nobleza digna de su pobre condición, en línea con los postulados más genuinos de la corriente de pensamiento de la Generación del 98, asimilada por completo por Zuloaga. Finalmente, la importancia decisiva que en su arte tuvo la impronta de Goya queda aquí espléndidamente plasmada no sólo por su interés en la fiesta de los toros –por otra parte fundamental en la producción del pintor vasco, no sólo en escenas como ésta sino en gran cantidad de retratos de toreros–, sino en el reflejo de los aspectos más cruentos de la fiesta, como el caballo muerto con el vientre reventado en el extremo derecho y, sobre todo, por la intencionalidad dramática con que Zuloaga utiliza el negro, envolviendo tan festiva escena en una atmósfera grave y casi luctuosa, acentuada por la utilización de una paleta extremadamente sobria; reflejo también de la visión pesimista que de la “España negra”.

ES evidente, no obstante, que el cuadro manifiesta cierta disparidad en el tratamiento de los tipos populares reflejados, con dos planos (el del fondo de gran agitación y movilidad y el más próximo con figuras estáticas y de tamaño desproporcionado). En cualquier caso, puede entenderse es ya un compendio de los personajes que el pintor captará en el futuro.


entonces

3 Agost 2017


Estaba sola y a merced del viento,
esperando una ráfaga más fuerte,
y tus labios de niebla eran mi muerte.

Estaba sola yo bajo la lluvia,
era la lluvia, yo, y estaba sola
y me azotaba el mar.

Recuerdo ese final que llegará.
Una gaviota come carne cruda.

Autor: María José Vidal Pardo

Fotografía de Marta Bevacqua


mujer en la playa (Cecilio Pla Gallardo, 1910)

2 Agost 2017

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Cecilio Plá y Gallardo (1860-1934). Pintor español. Inició sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y los continuó en Madrid, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde fue discípulo de Emilio Sala.

Está considerado el máximo exponente de la pintura modernista valenciana, aunque es capaz de combinar diferentes tendencias, desde el academicismo y costumbrismo de los primeros años, hasta el wagnerianismo y el lumimismo de las numerosas escenas de playa pintadas en Valencia.

En “Mujer en la playa”, sentada en una silla, una joven elegantemente vestida se protege de los rayos del sol con una sombrilla blanca y rosa que apoya en su hombro derecho, de forma que su rostro y parte del cuerpo quedan en una ligera penumbra. Al igual que sus contemporáneos Ignacio Pinazo y Joaquín Sorolla, Pla pintó en repetidas ocasiones a miembros de las clases acomodadas a la orilla del mar -en este caso probablemente en la playa de Las Arenas, en Valencia- ya que veranear se consideraba entonces un signo de distinción y prestigio social.

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En “Una gaviota” (1910), la mirada de la joven burguesa es melancólica y su sombrero tiene la forma de la ave migratoria. Mira directamente al espectador; hay una silla vacía junto a ella. Tal vez un amor que no ha llegado o se ha marchado. Las olas al fondo son, como el calor del lienzo, suaves.


el carnaval de arlequin (Joan Miro, 1925)

31 Juliol 2017

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“no es que pintara lo que veía en sueños, como decían entonces Breton y los suyos, sino que el hambre me provocaba una manera de tránsito parecido al que experimentaban los orientales” (Joan Miro)

El carnaval del arlequín fue pintado por Joan Miró en 1924-1925 y supone el inicio de su etapa plenamente surrealista.

Los personajes principales de la composición pictórica son un autómata que toca la guitarra junto con un arlequín con grandes bigotes. Se aprecian también gran cantidad de detalles de una imaginación portentosa: un pájaro con alas azules saliendo de un huevo, un par de gatos jugando con un ovillo de lana, peces volando, un insecto que sale de un dado, una escalera con una gran oreja y, en la parte superior derecha, se ve a través de una ventana una forma cónica con la que quiso representar la torre Eiffel.

Todo está lleno de vida en movimiento. La técnica es verdaderamente miniaturista y meticulosa y casa perfectamente con el ambiente festivo que debe acompañar al carnaval. Los colores que aparecen en esta obra son fundamentalmente primarios: azul, amarillo y rojo, además de blanco y negro. Precisamente son los colores los que nos mueven a través de las diferentes figuras del cuadro. La fantasía de colores que aparece en esta obra es prácticamente insuperable.


Robespierre

28 Juliol 2017


La mandíbula destrozada de Maximilien Robespierre
el día de su ejecución. Él mismo
habría intentado suicidarse. De esta herida
lo atendieron los médicos:
debía ser decapitado por tirano.
Diecisiete horas más tarde, ascendía a los cielos.
Apenas respiraba
pero hubo un terrible aullido de dolor
cuando lo echaron sobre la tabla. El verdugo
con una indolencia de rata
arrancó de cuajo los sucios trapos
que mantenían su cara unida
y dejó a su peso las carnes rotas del revolucionario,
que se desencajaron. El aullido
atravesó la Plaza de la Revolución,
las calles
que habían sido suyas,
las iglesias, las fuentes, los jardines,
las civilizaciones.
Crujió París.
Se estremeció de frío
la pulcra voluta de la gloriosa Ilustración.
La plebe –eso animal que somos–
entró por un momento en éxtasis
y aplaudió en su ceguera y festejó la desdicha.
El dolor ajeno nos une.
Hay una extraña solidaridad
en el sufrimiento del otro,
en la humillación de aquel sueño
que podría haber sido
de todos,
y finalmente ni siquiera fue.

Autor: Andrés García Cerdán

Ilustración: The execution of Robespierre and his supporters on 28 July 1794


preguntas

27 Juliol 2017


Ya se han puesto en camino
la muerte y sus patrullas:
la muerte, esa aliada
de la guerra más sucia,
y con ella los cómplices
duchos en imposturas.
Dejan por los caminos
una imperial basura
y sus armas contestan
a todas las preguntas.
Patrañas y rapiñas
con la paz se camuflan
mientras la vida cuenta
sus muertes una a una.
La guerra es una patria
de horrible catadura
y el dios de los ejércitos
no retrocede nunca:
con sus armas contesta
a todas las preguntas.

Autor: José Manuel Caballero Bonald

Fotografía de jie-ma


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