inviernos

2 Desembre 2017

c1
Fría, devastadora belleza
la del bosque
donde se solapan los inviernos.
Asusta
mirar de frente y ver tantas aristas.
Cientos de ramas-dedo,
señalándome las unas y las otras,
parecen acusarme.
Dejo caer entonces cada hoja
hasta quedarme tan sólo en el ramaje.
Fijo la vista en el espejo de agua
que ofrece bajo mis pies
la charca helada.
Y me miro,
desnuda ya de flores, recio el tronco.
Y les digo: aquí me tenéis.
Atreveos ahora a condenarme.

Autor: Olalla Castro


voyeur

1 Desembre 2017


Desde aquí puedo ver
las luces a lo lejos:
esas casas diminutas
donde habitan los hombres
como un firmamento
reflejado en mis pupilas.
Tengo miedo esta noche
de ser una luz a lo lejos,
y que al irme a dormir,
cuando cierre los ojos,
alguien, en algún lugar,
se quede a oscuras.

Autor: Alfonso Brezmes

Ilustración: https://alfonsobrezmes.wordpress.com/2015/01/31/118/

Ilustración de Michal Lukasiewicz


el bebedor de absenta (Viktor Oliva, 1901)

30 Novembre 2017

viktor-oliva-el-bebedor-de-absenta-1901
“Después del primer vaso,
uno ve las cosas como le gustaría que fuesen.
Después del segundo, uno ve las cosas que no existen.
Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son,
y eso es lo más horrible que puede ocurrir”

(Oscar Wilde)

En “El bebedor de absenta”, que se expone en un café de Praga, no quedan ya clientes; sólo el escritor sin libro aparece postrado en una mesa junto con unas cuartillas, su sombrero y un vaso que contiene un líquido de inconfundible color verde. Es el hada verde, la musa de poetas y pintores, la bebida alucinógena de sabor amargo y color esmeralda. Por eso aparece en su ebriedad una mujer desnuda de un irreal color verde. Además, está difuminada, no es real. Un encorvado camarero contempla a su único cliente en un discreto segundo plano. Está rodeado de mesas vacías, hace ya horas que debería haber echado el cierre el local.

No se tiene constancia del año exacto en el que se comenzó a producir este brebaje, también llamado ajenjo, aunque se da por seguro que su nacimiento se produjo a finales del siglo XVIII en Suiza. Las monjas del convento de Couvet, una pequeña población helvética a 15 kilómetros de la frontera con Francia, vendían el líquido con la vitola de elixir milagroso.

Henri Dubied compró la receta a las novicias, que a su vez la habían adquirido tiempo atrás al doctor francés Pierre Ordinaire, y es entonces, con la comercialización del producto a mayor escala, cuando nace la leyenda. Dubied, su hijo y su yerno abrieron dos destilerías en pocos años —la primera en Suiza, la segunda en Francia—, y el consumo de absenta fue extendiéndose por toda la nación francesa. La absenta no tardaría en convertirse en la bebida nacional de Francia y su popularización en tabernas, bodegas y cafés es inmensa.

Históricamente, la absenta ha sido una fuente inagotable de inspiración para multitud de artistas. Las alucinaciones, visiones y revelaciones que han sufrido (o disfrutado) sus consumidores más famosos les han ayudado a rodear sus vidas y obras de un halo de decadencia romántica. Mito o realidad, se asegura que Van Gogh se cortó la oreja para regalársela a la prostituta que amaba animado por unos lingotazos de absenta. También se decía que Hemingway solo reunía el valor suficiente para ponerse delante de una vaquilla y darle unos pases bajo el embrujo del ‘hada verde’.

toulouse-lautrec-van-gogh-y-un-vaso-de-absenta-1887Pero más allá de la leyenda, lo que está fuera de toda duda es que la absenta siempre ha sido la gran musa de pintores y escritores en la Europa del siglo XIX y principios del XX.

Han encontrado los artistas en esta bebida un aliado para la creación o, simplemente, para exprimir la vida y obtener de ella la inspiración suficiente. El ritual incluía prepararse ellos mismos la bebida, rebajando su gusto con agua o endulzándola con terrones de azúcar.

picasso-el-bebedor-de-absenta-1903

 

La poesía decadentista, el mundo de la bohemia, estarían incompletos sin el recuerdo del ajenjo, ese licor mágico y destructivo al mismo tiempo, que integra la realidad social y el imaginario de la literatura europea de las últimas décadas del XIX y principios del XX.

La muestra pictórica seria exhaustiva. Además de la pintura que da título al post, dos muestras: “Van Gogh retratado con un vaso de absenta” por Toulouse-Lautrec, en 1887, y “El bebedor de absenta” (1903), un famoso Picasso del período azul que es en realidad un retrato del amigo de juventud del artista Ángel Fernández de Soto.

Más información en:

http://www.cervantesvirtual.com/portales/los_ninos/obra-visor-din/el-hada-verde-en-la-poesia-modernista-algunos-ejemplos-espanoles/html/300f88aa-87d0-4921-ac10-6a46afedb68e_4.html

https://blocdejavier.wordpress.com/2012/03/04/la-resaca-toulouse-lautrec-1889/

https://blocdejavier.wordpress.com/2012/10/30/le-moulin-de-la-galette-renoir-1876/

https://blocdejavier.wordpress.com/2012/11/23/cafe-nocturno-en-arles-van-gogh-1888/

https://blocdejavier.wordpress.com/2013/01/19/la-absenta-degas-1876/

 


huracán

29 Novembre 2017


¿Cuál es la gota exacta
que colma el vaso,
la palabra que agota la paciencia?
Puedes decir que sí durante años
negándote a ti mismo
y al final decir no,
afirmativamente.
Vendrá el dolor entonces,
pues nada hiere tanto como la soledad
ni hay huracán tan fiero
como el que nace de los monosílabos.

Autor: Javier Bozalongo


ven

28 Novembre 2017


“Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz”

(León Felipe)

Ven,
acompáñame,
necesito atravesar el fuego
alguien que este despierto hasta el alba.

Ven,
acompáñame,
recorramos juntos todos los rincones de su infancia
pasemos tardes hablando de ella o mirando sus fotografías,
hagámoslo por ella, por su hermana viva -nuestra hija-.
y tal vez también por nosotros.

Ven,
acompáñame,
el futuro es tan negro
que sólo el brillo de tus ojos apagados
es la luz que puede iluminarlo.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Marta Bevacqua, “something about a rainy nightfall”

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)


ventanas

27 Novembre 2017


Porque construimos y levantamos muros
tenemos que inventar las ventanas.
Rectangulares huecos
cuadrados marcos
por donde asomar los ojos y respirar
algo más importante que el aire
como es la vida.

Autor: Miguel Rojo

Fotografía de Laura Makabresku


el puente de Europa (Caillebotte, 1876)

26 Novembre 2017

caillebotte-the-pont-du-europe-1876
La obra representa una escena parisina, un puente sobre la estación de tren San Lázaro, en una mañana de primavera.

Quizás el “Puente de Europa” sea una de las obras más conocida de Caillebotte, y junto a su “Calle de París, día de lluvia”, una sobre la que con más intensidad parece recaer el significado de “pintura fotográfica”.

Mediante la observación de la obra, vemos básicamente tres personas y un perro acostado en un puente de hierro en el primer plano.

El hombre apoyado en la baranda mira despreocupadamente a la parte inferior del puente. Viste de manera uniforme, un traje gris. Su apariencia es obrera, o un artesano. La pareja que camina hacia el espectador, una pareja bien vestida, representa a la burguesía. La Mujer lleva una falda y unos zapatos de color beige y un sombrero impresionante. Es elegante y se protege del sol con una sombrilla de encaje. El hombre, con un largo abrigo y un sombrero de copa, tiene barba.  y habla Un perro sin dueño, de espaldas, aparece en un primer plano.

caillebotte-the-pont-du-europe-1876-detalle-01caillebotte-the-pont-du-europe-1876-detalle-02Caillebotte usa dos puntos de fuga, el principal situado en el sombrero de copa sobre la cabeza del hombre, mientras que las líneas del puente, los edificios, las aceras y la sombra del perro proporcionan el segundo.

La acentuación de la perspectiva y la exactitud descriptiva del paisaje urbano que sirve de escenario, configuran esta apariencia fotográfica tan característica de toda la obra del pintor.

foto92Se conocen gran número de dibujos, apuntes y bocetos preliminares, pero debieron existir para el pintor infinidad de fotografías que le sirvieran de apoyo para concretar esta perspectiva urbana tan plena de realismo y equivalencias con los efectos de una visión fotográfica.

La fotografía de Caillebotte paseando a su perro Bergeres por la Place du Carrousell fechada en 1892, es una clara evocación de esta figura.


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