La vírgen (Gustav Klimt, 1913)

31 Desembre 2014

Klimt - las virgenes (1913)

“Qué gravitación tan extraña
produce un cuerpo
inexplorado antes.”

(Meri Plas Blanquer, fragmento del poema “Anatomía de la intimidad”)

La vírgen es uno de los últimos cuadros de Klimt. También es conocido como La joven o Las vírgenes.

Es una composición vista en picado, de arriba abajo. Su formato circular le da gran dinamismo. Klimt utiliza colores suntuosos. La riqueza de los ornamentos le da un aire oriental. En la Virgen, la explosión de colores intensos (azul, amarillo, rojo, verde, violeta) adquiere también un valor simbólico, en alusión al estado psicológico de la joven. 

Hay varios cuerpos femeninos entrelazados, unos desnudos y otros con vestidos de inspiración rumana.  A su vez, estos cuerpos se entrelazan con elementos decorativos con los que los cuerpos se entrelazan: espirales, círculos, flores, cintas. Se encuentran en una especie de isla flotante sobre una superficie oscura. Se distinguen los rostros de las muchachas: unas dormidas, otras despiertas pero somnolientas. Una de ellas mira fijamente fuera del cuadro. Se representan así diversas etapas de la inconsciencia antes de llegar a ser mujer.

Klimt nos presenta a cinco figuras femeninas en diferentes posturas, algunas de ellas forzadas, sobre un campo de flores. La figura central, la virgen, yace en el centro de la composición, ataviada con un largo vestido en tonalidades moradas, adornado con roleos y flores de colores. Aparece dormida lo que se interpreta como la conversión de la joven muchacha en mujer al ser rodeada por sus sentidos que, al despertar, la conducirán al éxtasis amoroso. La dulce y recatada joven dará paso a la “femme fatale” que aparece desnuda tras ella, convirtiéndose en una clara alusión a la sexualidad.  En el centro de la composición aparece la virgen, una joven dormida, cuyo sueño es velado por las otras que le acompañan.. Aunque en apariencia está profundamente dormida, parece iniciar un gesto de desperezo. Así, se da la ilusión de que la joven estaría saliendo de un sueño en que, como sus compañeras ya despiertas, han fantaseado con el placer sexual que constituye su mayor deseo.

Las mujeres de Gustav Klimt están liberadas de tabúes sociales o sexuales, enseñan su cuerpo con sensualidad y con descaro. Las pinta desnudas vista de abajo hacia arriba, como mujeres fatales y no como una musa pasiva. Son mujeres pelirrojas, morenas o rubias y, todas, con poses insinuantes, con ojos entornados como en pleno orgasmo…


la madre de Claudia

30 Desembre 2014

Agradezco que tu madre antes de morirpatricia perrier - 16
tuviera antojo de un plato de calamares;
así no me sorprendió tanto
que a la mía le diera por cantar coplas
dirigiendo con su mano asarmentada
su dispuesto coro de hijos.
Te agradezco que te emborracharas
con una botella de vino
junto a tu madre moribunda;
cuando yo me emborraché con ron
ya sabía que no había falta de respeto
o necesidad de huida
sino homenaje
casi –tu me entiendes- celebración
y una tristeza sin histerismos
que se parecía a la vida.Patricia Perrier - 06
Así que aquella noche, cuando me contaste
todo esto mientras cenábamos tacos
recibí una lección magistral:
mira a los ojos de la muerte
y podrás ver lo que nunca viviste:
la infancia de tu madre
la borrachera del tiempo trastocado
la oportunidad de dar las gracias
sin pronunciarlas.
Porque para las madres
todas las palabras están siempre dichas.
Sólo las risas de sus hijos
las impulsan a volar
hacia la muerte.

Autor: Ana Pérez Cañamares

Ilustraciones de Patricia Perrier


De vita beata

29 Desembre 2014

Angel Planells - 01
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

Autor: Jaime Gil de Biedma

Ilustración: Angel Planells


polvo de estrellas

28 Desembre 2014

Miko Maciaszek - What do you seeA él se lo escuché:
al científico, al escritor:

a John Gibbin:

Básicamente, dijo,
somos polvo de estrellas.

Sí, repitió, eso es lo que
somos: polvo de estrellas.

Convendría no olvidarlo.
Tenerlo siempre presente.

Polvo.

No estrellas.

Autor: David González

Ilustración: Miko Maciaszek, “What do you see”


romanticismo

27 Desembre 2014

Leslie Allen - 03
Dice que le regalé una estrella,
dice que fue en el puerto,
una noche de domingo,
cuando empezábamos a salir.
Yo no recuerdo nada, la verdad,
hace media vida de eso. Pero,
vete tú a saber. Bien mirado, puede
que hasta sea cierto: veinte años,
tonto perdido de amor,
y sin un duro en el bolsillo…
Qué otra cosa le vas a regalar.

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración de Leslie Allen


podríamos ser felices

26 Desembre 2014

emebezeta - Chica de rojo sentada con aire pensativo y rodeada de copos de nieve
Ha nevado esta noche
lo justo para teñir
de blanco
los tejados de las casas
sin que los viejos
resbalen al ir
a comprar el pan.

Luego ha salido el sol,
un astro casi perfecto,
como dibujado por Van Gogh,
la nieve ha llorado un poco
entre todos la hemos consolado.

Más tarde, las luces de colores
inundarán la ciudad,
los niños cantarán villancicos,
en las casas encontraremos refugio
cuando copiosamente vuelva
a nevar.

Si esto fuera verdad verdad
verdad de la buena
incluso podríamos ser felices.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Emebezeta, “chica de rojo sentada con aire pensativo y rodeada de copos de nieve”

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)


miserable navidad

25 Desembre 2014

andrea kowch - an invitation
Esa familia de idiotas
que con ojos brillantes
brinda contigo
y te felicita la navidad
no paran de criticarte
durante todo el año
esos niños
que azuzados
por sus padres
te dan besos forzados
preferirían besar
a una rata muerta
antes que besarte a ti
esos parientes impresentables
que están sentados enfrente
y de los que huyes todo el año
si pudieran
te darían ahora mismo
una fenomenal patada en el culo
esos abuelos que dormitan
roncando como un serrucho
en la insoportable sobremesa
y de los cuales
todos quieren heredar
lo más rápido posible
deberías saber
que no pueden ni verte
aunque por suerte
cualquier año de estos
ya no sabrán ni quien eres
y por si todo esto fuera poco
esos villancicos criminales
que todos esos engendros
berrean como bestias
en el puto matadero
aturdiéndote el cerebro
y que soportas
con una podrida sonrisa
en tu cara desencajada
son la prueba evidente
de lo bajo que has caído
y de lo miserable que es tu vida.

Autor: Toro Salvaje

Ilustración: Andrea Kowch, “an invitation”

Fuente original:

http://torosalvaje.blogspot.com.es/2014/12/miserable-navidad.html


història natural

24 Desembre 2014

Arturo Michelena - El niño enfermo. (1886)
He tractat amb la mort.
L’he sentit colpejar com una mosca
en la claror del vidre i l’he observat
vagant pel cel de tarda de llevant
en el calmós anyil.
M’he trobat amb al metge en la visita
tan cerimoniosa del capvespre
i he assentit a tot per no parlar.
Formem part del fons fosc d’una pintura
que en primer pla té la finestra encesa
de la cambra on s’acaba la Joana.

Autor: Joan Margarit

He tratado a la muerte.
Puedo oírla golpear como una mosca
en la luz del cristal, y puedo verla
por levante en el cielo de la tarde
en su calmoso añil. Me encuentro
al médico durante la visita
ceremoniosa del anochecer
y, con tal de no hablar, asiento a todo.
Formamos parte del oscuro fondo
de un cuadro en el que surge, en primer plano,
la ventana encendida de este cuarto
donde nuestra Joana está acabándose.

Ilustración: Arturo Michelena, “El niño enfermo” (1886)

Uno de los más grandes pintores del siglo XIX, el venezolano Arturo Michelena, realizó una obra espectacular hacia 1886. Se trata del “El niño enfermo”, que ganará medalla de oro en el salón del artista en París en 1887. Es una pintura en donde aparece un niño en una cama, su madre preocupada observa atentamente al médico quien le da las indicaciones para la mejoría del pequeño. El padre del niño se encuentra en la cabecera de la cama alerta a las explicaciones del galeno. La hermana menor está alejada, probablemente asustada, cerca de la ventana, viendo con cierto temor al facultativo.

Es una magnífica obra de estilo realista; La escena transcurre en la habitación de una casa de clase media en cuya cama cuidadosamente vestida, yace un niño entre 8 y 10 años de edad, con un cuadro de fiebre alta probablemente precedida de escalofríos, ya que permanece quieto en su lecho protegido por una cobija y arropado por una gruesa manta en un ambiente en el que la temperatura debe ser cálida, pues por la ventana cuya cortina ha sido cuidadosamente recogida penetran los rayos del sol, iluminando la estancia y produciendo un juego de luces y sombras sobre las almohadas que soportan su cabeza.

La madre sigue con atención las indicaciones del médico, en su rostro hay preocupación mas no desesperanza. Michelena se ha cuidado de colocarla en primer plano para resaltar la importancia en la protección del menor, mientras que el padre se asoma tímidamente en el área obscura de la habitación, como una figura menos relevante. Está impecablemente vestido y menos preocupado que su mujer, confiado en la prescripción del doctor.

El médico, de pelo y barba encanecida, tiene un rostro sereno. En su mano derecha sostiene un pequeño empaque que probablemente contiene uno de los medicamentos que ha indicado, mientras que en la mesa reposa un frasco con algún jarabe que ya el pequeño enfermo ha tomado y una taza que contuvo alguna infusión caliente que seguramente le aplicó su madre.

En la escena no hay dramatismo, no hay desesperanza; al contrario el ambiente general es sereno, luminoso y en el aire está la certeza que luego de unos días de preocupación, el niño sanará. Algo que, en el hermoso poema de Margarit, no acontece.


hivern

23 Desembre 2014

Neus Pastor 01
Vas entrar a la meua vida
com un febrer cansat.
Com la matèria d’una lliçó
que durant anys havies repetit a classe.
I vas saber que la nostàlgia
és un ascensor que puja fins a l’àtic
i amb els anys fa més llarga la baixada.
Potser ja ens havíem trobat,
en una altra vida, en un altre país,
en la terrassa d’un Starbucks,
fent cua per a un concert
o obrint la porta dels congelats
d’un supermercat del barri.
Sé que, com diu la poeta,
res passa ni passarà dues vegades.
Però m’hauria agradat trobar-te així,
de sobte,
com cauen els botons descosits d’un abric.

Autor: Àngels Gregori

Fotografía de Neus Pastor


la tristeza

22 Desembre 2014

Jared Joslin - 09
Yo,
tú,
él,
vosotros
y ellos

Autor: Rafael Sarmentero

Ilustración de Jared Joslin


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