Maixabel (Iciar Bollaín, 2021)

1 Març 2022

Sinopsis: Maixabel Lasa pierde en el año 2000 a su marido, Juan María Jaúregui, asesinado por ETA. Once años más tarde, recibe una petición insólita: uno de los asesinos ha pedido entrevistarse con ella en la cárcel de Nanclares de la Oca /Álava), en la que cumple condena tras haber roto sus lazos con la banda terrorista. A pesar de las dudas y del inmenso dolor, Maixabel accede a encontrarse cara a cara con las personas que acabaron a sangre fría con la vida de quien había sido su compañero desde los dieciséis años.

Bollaín demuestra un dominio magistral de su oficio en la que es su película más redonda.

Maixabel pone en imágenes una historia real, enclavada en 2014, poco conocida y muy necesaria para entender que la empatía y la capacidad del ser humano para perdonar y dejar el odio atrás, para comenzar de nuevo a construir, no conocen límites. La de varios asesinos arrepentidos y desvinculados de la banda terrorista mientras cumplían condena en una cárcel de Álava, que se prestaron voluntarios para participar en encuentros con víctimas de su violencia, a quienes responderían cualquier pregunta que quisieran hacerles. Desde su contundente prólogo, la directora y su coguionista Isa Campo dejan claro que su intención no es la de restar atrocidad al asesinato a sangre fría que los terroristas (Ibon Etxezarreta, Luis Carrasco y Xabier Makazag) cometieron aquel 29 de julio de 2000, cuando se acercaron al político socialista Juan María Jaúregui por la espalda en una cafetería de Tolosa y le dispararon dos tiros en la nuca. De hecho, vemos a los asesinos vanagloriarse de ello y cómo se encararon con los jueces durante su procesamiento, ante la mirada de la desconsolada viuda.

Esta mujer, la Maixabel del título, es la gran protagonista de la cinta. Una persona rota por el dolor de haber perdido a su esposo cuando este había viajado hasta Tolosa para celebrar sus bodas de plata. Pero, también, una mujer valiente y abierta a sentarse ante los verdugos, mirarles a los ojos y escuchar lo que tienen (y necesitan) decirle. Blanca Portillo está admirablemente contenida en una de esas interpretaciones que nacen desde el respeto y la admiración hacia la persona real a quien rinde homenaje. Sus miradas navegan con maestría desde la indignación y la rabia hasta la compasión, mostrando a una Maixabel Lasa frágil y cercana en sus escenas familiares –maravillosa la contribución de la joven María Cerezuela en el papel de la hija, sobre todo en ese dramático momento en que, sin palabras, recibe la noticia de la muerte de su padre, lanzando un grito desgarrador capaz de encoger el alma del espectador– y a otra más entera y fuerte en sus careos, primero con Luis Carrasco (Urko Oloazabal, magistral en su pulso interpretativo ante la gran Portillo), y, finalmente (y ya fuera de las paredes de la prisión), con Ibon Etxezarreta, personaje que le ofrece a Luis Tosar una nueva oportunidad de demostrar por qué es uno de los grandes actores de nuestro cine. Ambos intérpretes, Oloazabal y Tosar, consiguen el reto de humanizar a estos asesinos que una vez lucharon por una causa nacionalista e independentista en la que creían, pero que nunca se pararon a pensar en los monstruosos métodos. Resulta chocante oírles explicar cómo, antes de su proceso de autocrítica y aceptación de la culpa, no se sentían responsables de ese dolor, escudándose en que sus crímenes no respondían a cuestiones personales, sino que eran objetivos, para ellos anónimos, que se les encargaba hacer desaparecer, sin más. Escucharles confesar que echaban a suertes a quién le correspondería apretar el gatillo en cada misión y cómo ese hacerlo era considerado un privilegio, es algo capaz de indignar y herir la sensibilidad de cualquiera. Pero lo hacen como un acto de sinceridad a alma descubierta, no temiendo dibujar el monstruo que una vez fueron ante la viuda de su víctima para buscar un perdón más fácil.

(…)

“…lo que ofrece Maixabel es algo mucho más universal. Habla de personas y de los caminos que tienen que recorrer para sanar sus heridas. Víctimas y verdugos deben recorrer sus diferentes viajes, las primeras para encontrar un sentido a una barbarie que, desde luego, no la tiene, y los segundos, para tratar de enmendar, dentro de lo posible, parte del daño causado, una vez que se han convertido en unos despojos de la sociedad en la que son señalados como traidores por sus ex compañeros de ETA y odiados por el resto. 

(…)

Bollaín ha alcanzado una madurez como directora total, tanto en el trabajo con los actores (todos y cada uno de los secundarios están perfectos), como en el modo en que afronta las escenas más cruciales (las dos reuniones de la protagonista con sus victimarios, jugando al plano/contraplano para exprimir cada gesto estas personas) y la sutileza con la que refleja el tormento interior de sus criaturas –no solo en esa prodigiosa escena en la que Tosar recorre en coche unas calles en las que cada lugar le recuerda los crímenes cometidos, con esos sonidos de disparos o explosiones resonando en su cabeza, sino también en aquellas más intimistas que Ibon comparte con su madre, donde detecta en la cansada mirada de la anciana cuánto dolor creó a su familia–.” (José Martín León)

“Película de detalles, de silencios, de miradas que se encuentran y que no, de guión, pero sobre todo es una película de personajes. De actores. De actrices. No hay paz ni perdón para víctimas ni victimarios, habitantes de hermosos lugares para pasear con escolta. Un lugar donde el círculo vicioso eterno de culpas y miedos a duras penas deja lugar a la razón.” (Kiko Vega)

“La ‘Maixabel’ de Bollaín es un alegato a la concordia, la capacidad de perdón y el arrepentimiento, en el que la directora pone por delante la necesidad de emocionar a través del dolor de los personajes frente a la narrativa cinematográfica. Bollaín opta por líneas temporales paralelas, saltando del punto de vista de la mujer al de los terroristas.” (Marta Medina)

En tiempos en los que la crispación política, los delitos de odio y la instrumentalización ideológica parecen haberse convertido en moneda común en la sociedad española, no debe de extrañarnos la existencia de una película como Maixabel, que reivindica el perdón como método curativo de las heridas del terrorismo y cree a pies juntillas en el arrepentimiento y reinserción de algunos de los miembros del cuerpo ejecutor de ETA. Sabiendo que está trabajando con material altamente sensible -los encuentros que Maixabel Lasa, viuda del exgobernador civil Juan José Jauregui, mantuvo con dos de los asesinos de su marido-, Icíar Bollaín y su coguionista Isa Campo alternan los puntos de vista de víctimas y verdugos para explicar algo que, a priori, solo puede entenderse desde el equilibrio de la objetividad.” (Sergi Sánchez)


hope (Maria Sødahl, 2019)

1 Novembre 2021

Sinopsis: La relación entre una pareja de artistas es puesta a prueba cuando a ella le descubren que tiene una enfermedad que amenaza con robarle la vida. ¿Qué sucede con el amor cuando a una mujer de mediana edad le pronostican tres meses de vida? Anja y Tomas viven en familia junto a sus hijos biológicos e hijastros, pero durante los últimos años la pareja se ha distanciado. Cuando Anja recibe el diagnóstico de cáncer cerebral terminal el día antes de Navidad, su vida se rompe y pone a prueba el amor desatendido.

Película dolorosa y conmovedora que basa su estrategia en la sobriedad: no usa música ni recurre a alardes formales, y no pone diálogos allí donde los silencios y las miradas son suficientes.  Drama conyugal intimista que evoca las escenas matrimoniales de Bergman.

La acción transcurre entre el día antes de Nochebuena y el día después de Año Nuevo, y ese intervalo temporal hace que las ansiedades más inmediatas de Anja, como el miedo a sincerarse con sus hijos y sus amigos, se vean multiplicadas por las limitaciones médicas que las vacaciones conllevan y por la presión por aparentar felicidad que la Navidad impone. Y a su estrés, sin duda, contribuyen los esteroides que consume, y que le provocan vaivenes anímicos y náuseas.

Hope es una historia íntima y frágil que se desarrolla durante siete días; y donde un acontecimiento de vida o muerte revela los sentimientos de una pareja que estaba en negación, obligándola a enfrentar problemas que tenían bien escondidos. En lugar de ser una crónica sobre una crisis de mediana edad sobre el trabajo o las ambiciones, la crisis de Anja y Tomas es su última oportunidad para probar que su relación era real y no se basaba en la negación o en la ignorancia. Sin tiempo, se ven obligados a ser francos el uno con el otro como nunca lo habían sido en 20 años de relación. Estos días son una oportunidad para la redención y para la reconciliación, tanto con el pasado como con un futuro breve e incierto. En este proceso, deben transitar un delicado balance entre exponer sus propios sueños personales incumplidos y confesiones íntimas sin atacar o herir al otro. Por último, ambos deben decidir si queda alguna esperanza para su amor, ya que la vida pocas veces da una segunda oportunidad para descubrirse.

Hope, escrita por Sødahl, se basa en su historia personal, ya que hace siete años recibió el diagnóstico de un cáncer terminal y atravesó esta experiencia tan difícil junto a su marido, el director Hans Petter Moland. De un modo más autobiográfico, Sødahl se enfrenta a su pasado con realismo y presenta un trabajo conmovedor y nada melodramático, cuyo acercamiento crudo y sin pretensiones es muy emotivo y permanece fiel a su propia experiencia.

“A caballo entre la tragedia médica y el melodrama existencial, la realizadora se aproxima a temas tan delicados como la empatía que necesitan los médicos para comunicar malas noticias a sus pacientes, la gestión de la información dolorosa a los niños, la aceptación (o no) de un diagnóstico fatal, la búsqueda desesperada de segundas opiniones o tratamientos alternativos, la necesidad de afecto en una situación de tanta vulnerabilidad y, finalmente, la capacidad para agarrarse a esa esperanza que da título a la película. Demasiadas cuestiones, muy sensibles todas ellas, como para ser abordadas con profundidad en un solo film que, por encima de todo, es una historia muy personal en la que termina imponiéndose la historia de amor/desamor de la pareja protagonista” (José F. Pérez Pertejo)

Más información en:

https://www.ecartelera.com/noticias/critica-hope-maria-sodahl-stellan-skarsgard-andrea-braein-ho-63648/


planta permanente (Ezequiel Radusky, 2019)

1 Octubre 2021

Sinopsis: Lila y Marcela trabajan desde siempre como personal de limpieza en una dependencia estatal. Conocen sus recovecos como nadie y se han inventado una forma de subsistencia –y un sueño– gestionando un comedor absolutamente irregular en un rincón abandonado del edificio. Pero los tiempos cambian: llega una nueva directora –con sus discursos cínicos, plagados de lugares comunes– y con ella las promesas vacías, el cierre del comedor y una ola de despidos que destruyen el precario equilibrio de la vida en el Estado y transforma las tareas cotidianas en una lucha por la supervivencia.

Planta Permanente se propone mostrar las miserias a las que está abocado el proletariado cuando sus miembros se enfrentan entre sí. Maridando drama social con humor negro, Planta permanente denuncia las consecuencias de la burocracia argentina.

Planta permanente es un drama ácido y cercano, de humor que se va oscureciendo conforme avanzan los contundentes ochenta minutos, donde pululan todos y cada uno de los personajes que uno espera encontrar cuando se trata del Estado (da igual el argentino que el español, francés o griego; el enchufismo, la burocracia, la traición y los trepas existen en todos los lados de nuestra ‘avanzada y justa’ Sociedad), retratados sin cortapisas y absolutamente apegados a la realidad.

“En un primer momento es la llegada de una nueva jefa al entorno laboral el que lo perturba generando alteraciones que ponen crisis a las distintas empleadas de la limpieza, pero luego serán ellas mismas las que, incapaces de superar los resabios que de a poco han vuelto su amistad mera apariencia, se clavarán los puñales en este pequeño drama cotidiano.

El eje central de la historia es Lila, una señora que ronda la tercera edad y que ha trabajado toda su vida en los servicios de limpieza de los entes públicos. Ella y su amiga Marcela llevan tiempo siendo cómplices de un pequeño restaurante que Lila maneja de manera ilícita y que se convierte en la manzana de la discordia. El personaje de Lila es el mayor encanto de la película, Liliana Juárez hace una labor sobresaliente dándole vida y haciendo que sus características reflejen muy bien a una persona sumisa y abnegada que está acostumbrada a actuar con cautela frente al poder de sus patrones. Su vocecita frágil y apagada y la torpeza de sus acciones al momento de la confrontación revelan el carácter noble de una mujer que, a pesar de las dificultades, ha logrado mantener la entereza de sus valores, cosa que puede sonar contradictoria por el ya mencionado negocio ilícito, pero ilegal no es necesariamente igual a injusto y en este caso la señora hace más bien con su pequeño local poco daño. En realidad la ilicitud se da más que nada por el rigor burocrático, que en su incapacidad de atender a los casos particulares de forma específica, generaliza de manera arbitraria con prohibiciones. Los errores de Lila y Marcela al intentar frenar los cambios de la nueva gerente terminarán por poner a ambas amigas en contra, y es que en la necesidad de liberar la frustración y desquitarse con alguien de la tristeza y el resentimiento de perder algo que con años y pulso se habían ganado, llegarán a echarse en cara las distintas inconformidades del pasado y haciendo la una de la otra el mayor estorbo a la hora de encontrar soluciones prácticas para encarar los nuevos tiempos. En este punto hay un comentario valioso del filme sobre cómo la incapacidad de cooperar, limar asperezas y poner por encima lo bueno y lo necesario, hace que frente a la amenaza de un ente con mayor poder, ambas empleadas se condenen y acrecienten un mal que en un principio no tenía por qué haber causado tantos estragos.” (Nelson Samuel Galvis Torres)


noticias del gran mundo (Paul Greengrass, 2020)

1 Juny 2021

Sinopsis: Cinco años después del fin de la Guerra Civil estadounidense, el veterano capitán Jefferson Kyle Kidd (Tom Hanks) viaja de ciudad en ciudad narrando noticias, hablando de historias que tienen lugar en cualquier rincón del mundo. Un día, en Texas el capitán se encuentra a Johanna, una niña de diez años secuestrada seis años atrás por la tribu india Kiowa, y que durante ese tiempo fue educada como uno de ellos. Johanna, en contra de su voluntad, debe ir a vivir a casa de sus tíos carnales. El capitán Kidd acepta entregar a la niña a sus tutores legales. En el viaje, ambos recorrerán cientos de kilómetros y deberán enfrentarse a enormes dificultades, humanas y naturales, en búsqueda de un lugar al que puedan llamar “hogar”

“A través de esa bondad única que transmite la mirada de Tom Hanks —fantástico una vez más—, de la poderosa interpretación de Helena Zengel y de la tierna relación entre sus dos personajes, ‘Noticias del gran mundo’ articula un discurso con una fuerte lectura social que proyecta sobre los Estados Unidos de la posguerra males endémicos actuales como el racismo, la crispación, la división política y el partidismo mediático.

Afortunadamente, en este escenario tan oscuro, descrito con una tremenda languidez, Greengrass y su equipo arrojan una mirada optimista, materializada a través de la hermosa fotografía de Dariusz Wolski y de una delicada oda al poder de la palabra y al oficio del narrador como creador de esperanza y agitador de mentes.

‘Noticias del gran mundo’ no sólo es una grandísima película, sólida y emocionante a pesar de los inevitables lugares comunes heredados de sus referentes; además, es un pequeño recordatorio de que no importa cuánto cambie nuestra realidad y cómo de hostil sea, porque lo que nunca cambiará será nuestra voluntad de contar historias. Y, al final del día, esos pequeños relatos —como, por ejemplo, el que nos ocupa—, serán las que nos permitirán superar el día a día con, como mínimo, una breve sonrisa en los labios” (Victor López)

“Con los recuerdos aún vivos de la Guerra Civil, el capitán Kidd (Tom Hanks) lleva una vida nómada de transmisor de noticias a ciudades perdidas de Estados Unidos. En medios de esa vida solitaria, el encuentro con una niña de origen alemán secuestrada y abandonada por los indios cambiará su plan de viaje.

Las similitudes entre Noticias del gran mundo y Centauros del desierto (John Ford, 1956) no son solo argumentales. Es evidente que esa niña salvaje custodiada por un hombre honesto y solitario de pasado turbio recuerda mucho la relación inmortal que protagonizaron la jovencísima Natalie Wood y un excelso John Wayne. Pero más allá de ese viaje de búsqueda y reconstrucción personal en un momento histórico crepuscular, la última película de Paul Greengrass conecta con algunas de las esencias fordianas: la violencia y el racismo que contrastan con el idealismo fundacional de América, el rodaje en grandes espacios desérticos y la elipsis como uno de los elementos fundamentales de la narración cinematográfica” (Claudio Sánchez)

Más información en:

https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a35468227/noticias-del-gran-mundo-pelicula-mensaje-historias-netflix/

https://www.espinof.com/criticas/noticias-gran-mundo-paul-greengrass-tom-hanks-firman-magnifico-western-corte-clasico-sensibilidad-arrolladora


Hostiles (Scott Cooper, 2017)

1 Abril 2021


Sinopsis: En 1892, un reputado capitán del ejército, Joseph J. Blocker se ve en la obligación de escoltar contra su voluntad a un moribundo jefe cheyenne y a su familia, de regreso a las tierras de su tribu en Montana. Para ello tendrán que emprender un peligroso viaje por las praderas de Nuevo México, donde se encontrarán con una joven viuda cuya familia fue asesinada por un grupo de comanches que aún rondan por la zona. Juntos tendrán que unir fuerzas para sobrevivir al castigador paisaje y a las hostiles tribus comanche que se encuentran por el camino.

De esta forma, y según esquemas comunes del western, el realizador presenta una “Ride Movie” —similar a las road movies pero a caballo— desde una óptica tan brutal como romántica.

“Cooper aprovechará la potencia estética de su poética imagen, caracterizada por el uso de largas y fotogénicas panorámicas tendentes a la sublimación naturalista de encuadres e iluminaciones, para mitigar el efecto narcótico de una narración flemática con ciertas pretensiones introspectivas. Sin embargo, ni tan siquiera la extraordinaria fotografía de Masanobu Takayanagi logrará avivar la marcha fúnebre propuesta por el realizador, que se deja llevar en demasiadas ocasiones por una exagerada verborrea dialógica a media voz que sobreexplica e impide al espectador sacar sus propias conclusiones de lo acontecido. Este recurso podría haber funcionado mucho mejor si se hubiese aplicado a parte de los personajes secundarios, de forma que el protagonista permaneciera más lacónico y hermético ya que, desde el comienzo del filme, queda claro que el veterano capitán Joseph J. Blocker es un hombre cuya forma de comunicación predilecta es la violencia. Un lenguaje fundamentado en la brutalidad, adquirido tras años de supervivencia en uno de los entornos más crueles de la historia moderna: las Guerras Indias. Una vida de familiarización con la muerte que ha afectado al taciturno oficial hasta el punto de perder la perspectiva de lo que supone arrebatar una vida o perder a un compañero en la batalla, un martirio interminable para el que no fue capaz de encontrar remedio, mas sí una forma de canalizar ese sufrimiento por medio de un odio desproporcionado hacia el nativo, causante, bajo su parcial y manipulado punto de vista, de todos los males del nuevo mundo.

El odio mutuo que existe entre estas dos figuras será, en cierto modo, un recurso retórico de correlación que equiparará a ambos personajes a través de la violencia. Precisamente por ello, el viaje del protagonista será de carácter iniciático, pues en él apreciaremos el proceso de entendimiento, respeto y, en última instancia, identificación del soldado americano con el jefe indio. A pesar de que la moraleja del indígena indefenso que trata de sobrevivir a los ataques del hombre blanco, viendo además cómo su pueblo era exterminado y expulsado de las tierras en las que habían vivido durante siglos, resulta a estas alturas demasiado manida, es de agradecer que en el filme sea la mujer, oprimida en la salvaje Norteamérica de finales del siglo XIX, quien muestre algo de cordura y sensatez en la defensa de los derechos del nativo, dibujando al hombre barbarizado e incapaz de pensar en nada más que en los beneficios que obtenga de un territorio libre de comanches” (Alberto Sáez Villarino)


palabras para un fin del mundo (Manuel Menchón, 2020)

1 febrer 2021

Sinopsis: En el nacimiento de la Segunda República, Miguel de Unamuno es considerado una de las piedras fundacionales del nuevo régimen. Es propuesto incluso para presidir la República. Solo 5 años más tarde, el 31 de diciembre de 1936, Unamuno moriría en su propia casa para ser enterrado tan solo 24 horas más tarde, el 1 de enero de 1937, con honores falangistas.

“Le escribo esta carta desde mi casa, donde estoy desde hace días encarcelado disfrazadamente. Me retienen en rehén, no sé de qué ni para qué. Pero si me han de asesinar, como a otros, será aquí, en mi casa” (Miguel de Unamuno. 11 de diciembre de 1936).

España está en guerra y Salamanca es el centro de la actividad de Prensa y Propaganda de las tropas de Franco, con Millán-Astray a la cabeza. Veinte días después de aquella carta, Unamuno morirá de forma repentina. Solo existe un testigo de aquel momento.

Documental que basándose «en datos y declaraciones contrastadas y en documentos oficiales» desvela una serie de supuestas irregularidades cometidas a raíz del fallecimiento del escritor y filósofo Miguel de Unamuno la tarde del 31 de diciembre de 1936 que cuestionan la versión oficial de su muerte comúnmente admitida hasta ahora.


“España se salvará porque tiene que salvarse”, se dice que dijo Miguel de Unamuno justo antes de fallecer en su casa de Salamanca el 31 de diciembre de 1936. Una única persona estaba presente en ese momento para recoger estas palabras, Bartolomé Aragón. Y es justo este testimonio el que pone en cuestión el documental ‘Palabras para un fin del mundo’, que además arroja la hipótesis de que Aragón no solo se habría inventado la frase de marras, sino que quizás algo tuvo que ver con la muerte del famoso escritor dos meses y medio después de su legendario enfrentamiento con Millán-Astray en el paraninfo de la universidad salmantina. En su correspondencia y sus escritos privados, Unamuno dejó constancia de su temor a ser asesinado como lo estaban siendo algunos de sus discípulos y amigos, o incluso colegas como Federico García Lorca.

Entre el documental histórico y el ‘true crime’, ‘Palabras para un fin del mundo’ se centra en la compleja personalidad de Unamuno, sus distintos posicionamientos políticos a partir de la proclamación de la Segunda República y la apropiación de su figura que habría llevado a cabo el bando golpista. Para, en el último acto, reconstruir el momento de su muerte y los acontecimientos posteriores. Según la tesis del documental, los falangistas manipularon al intelectual hasta literalmente su último aliento y habrían construido un relato falsario y propagandístico en torno a su fallecimiento.

La película subraya por un lado el compromiso antifascista de Unamuno, especialmente relevante tratándose de un escritor conservador y profundamente nacionalista quien, tras apoyar la República, acabó sin embargo saludando el golpe de Estado, que consideró un levantamiento transitorio para restaurar el orden. Al inicio del documental, las imágenes de archivo de Miguel de Unamuno regresando a Salamanca en olor de multitudes tras su exilio durante la dictadura de Primo de Rivera ponen de manifiesto la popularidad de un filósofo cuyo prestigio traspasaba las fronteras españolas. Unamuno era un intelectual de referencia en la España y la Europa de finales del XIX y principios del siglo XX. Por ello, también se convirtió en una figura en disputa. Mientras la República de Manuel Azaña decidió ningunear al intelectual, que reprochó los excesos de algunos de sus sectores, los fascistas, por el contrario, intentaron utilizarlo a su favor, manipulándolo a su antojo.

Así, ‘Palabras para un fin del mundo’ resigue el complejo posicionamiento de Unamuno, un autor que convirtió la paradoja en un rasgo identificativo, a partir de la recuperación de textos varios. Como su discurso en Salamanca tras ser proclamada la Segunda República y él nombrado rector de la universidad, en que celebró la tradición antimonárquica de los comuneros y denunció a los Borbones, como pocos intelectuales actuales han osado, como esa dinastía “que nos ha empobrecido y nos ha envilecido”. El filme también recuerda su adhesión en 1933 al Comité Antifascista que se funda en España como reacción a las subidas al poder de Adolf Hitler en Alemania y Benito Mussolini en Italia. Ya por entonces arremetía Unamuno contra el fundador de la Legión, José Millán-Astray, de quien criticaba esa gestualidad “cinematográfica” que explicaría, según el bilbaíno, por qué esta figura “despechugada” habría fascinado a parte de la juventud española.

Entre los hitos antimilitaristas y antifascistas del autor de ‘Del sentimiento trágico de la vida’, también destaca su denuncia de la represión y las ejecuciones en Asturias tras la Revolución de 1934. O sus críticas a Severiano Martínez Anido, el militar que ideó la ‘ley de fugas’ que durante los años veinte del siglo pasado encubrió la represión brutal del movimiento obrero. Este, por cierto, fue uno de los textos de los que tuvo que retractarse por presión de Emilio Mola. Entre las novedades que aporta la película respecto a la consideración política internacional de Miguel de Unamuno, destaca el documento fechado en 1935 que demuestra las presiones del Tercer Reich para que la Academia sueca no concediera el Premio Nobel al que consideraban el principal representante en España de la lucha intelectual contra el fascismo. Aquel año, el Nobel de Literatura quedó desierto.

La reivindicación del Unamuno antifascista se entrelaza en el documental con el recuerdo de que el bando golpista estaba liderado por hombres crueles que convirtieron la práctica del terror y de la propaganda falsaria en las bases de su dominio. En este sentido, se recuperan las imágenes terribles de las sádicas matanzas y decapitaciones llevadas a cabo por legionarios como Francisco Franco en África. O, ya iniciada la guerra, la masacre perpetrada por los falangistas a las órdenes de Queipo de Llano en Nerva, donde se habían levantado los mineros de Río Tinto, y que contó con la participación de Bartolomé Aragón, joven requeté que celebraba con entusiasmo que los niños empuñaran “el libro y el fusil”. El documental resitúa la biografía de este falangista que se presentaba como discípulo de Unamuno a pesar de que nunca estudió con él y que visitó por primera vez al rector justo el día de su muerte.

También se hace hincapié en el trabajo de propaganda que desarrollaron los sublevados, desde vender como donaciones al Movimiento el ‘impuesto revolucionario’ que hacían pagar a los ciudadanos de los lugares que ocupaban a la manipulación constante de la información en los medios afines. El documental proclama que las declaraciones atribuidas a Unamuno a partir del golpe de Estado fueron manipuladas a su conveniencia por los aparatos de la propaganda fascista y subraya que si se quiere conocer la perspectiva del escritor, hay que recurrir a sus escritos de puño y letra, en los que, por ejemplo, manifiesta su oposición a la terminología ‘fiesta de la raza’ para el 12 de octubre. También se reconstruye lo que sucedió dicho día de 1936 en la Universidad de Salamanca, el ‘print the legend’ por excelencia de la Guerra Civil española, a partir de las notas tomadas por el catedrático de Derecho Civil Ignacio Serrano, allí presente, cuartillas descubiertas hace poco y difundidas por los historiadores Colette y Jean-Claude Rabaté como la crónica más fiable hasta el momento del choque entre Millán-Astray y Unamuno.

Las proclamas de Millán-Astray contra los intelectuales visibilizarían el odio al pensamiento crítico que caracteriza al fascismo. En el documental, se considera que los golpistas llevaron a cabo un verdadero ‘bibliocausto’, una destrucción del conocimiento a base de depurar librerías, bibliotecas, editoriales, escuelas y universidades. También se habría llevado a cabo la quema sistemática de libros a la manera de lo que sucedió en la Alemania nazi, algo que habría ocultado el franquismo.

El director malagueño Manuel Menchón ya convirtió a Miguel de Unamuno en el protagonista de su primer largometraje, ‘La isla del viento’ (2016), que trazaba desde la ficción la experiencia del escritor durante su exilio en Fuerteventura en 1924. En ‘Palabras para un fin del mundo’, combina elementos propios del documental con otros del drama (actores como José Sacristán que dan voz a los personajes históricos, recreaciones del proceso de investigación…) para ofrecer su tesis en forma de relato para el gran público. A pesar de la ingente cantidad de documentos que se presentan, esta combinación resulta por momentos problemática, sobre todo cuando se utilizan dramatizaciones para ilustrar hipótesis históricas o cuando en el tramo final se alimenta una especulación sin disponer de ninguna prueba fehaciente que la sostenga. Para desmontar el relato propagandístico en torno a la muerte de Unamuno, no hacía falta alimentar otro que tampoco se basa en hechos ni pruebas. Pero, como afirma el nieto del escritor al final de la película, denunciar la apropiación ilegítima que llevaron a cabo los fascistas del autor de ‘La tía Tula’ no es poco.


Antonio Machado. Los días azules (Laura Hojman, 2020)

1 Desembre 2020


Sinopsis: El famoso verso encontrado en el bolsillo del abrigo tras su muerte el 22 de febrero de 1939 da título a este correcto y ortodoxo documental de entrevistas y recorrido biográfico lineal por la vida, el pensamiento, la obra y el legado humanista del más grande de nuestros poetas, un Machado recitado aquí en tono elegíaco por la voz grave de Pedro Casablanc entre músicas tristes y animaciones à la mode de excesiva literalidad que ilustran las imágenes evocadas.

Con guión también de la propia directora, la obra pretende recuperar la memoria y la obra de Antonio Machado en el 80 aniversario de su muerte. Refleja la vida del poeta como símbolo de la España que se perdió, un canto a la importancia de la cultura para la vida, el progreso y para crear una sociedad mejor.

“Estos días azules y este sol de la infancia”: este es el último verso que escribió Antonio Machado antes de morir, y en el que confluyen el principio y final de su vida, la infancia sevillana y el exilio de Collioure. Tomando ese título, esta película recorre su vida a través de los lugares en los que vivió y trabajó. Personalidades como Ian Gibson, Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina y Luis García Montero, entre otros, nos acompañan en esta semblanza del Machado poeta, filósofo y dramaturgo, hombre cívico heredero de los valores de la Institución Libre de Enseñanza que defendió la cultura y la educación como motores de cambio de la sociedad.

Con: Pedro Casablanc, Ian Gibson, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Luis García Montero, Amelina Correa, Fanny Rubio, Francisca Aguirre, Antonio Rodriguez Almodovar, Jacques Issorel, Monique Alonso, Jöelle Santa-Engracia, Alfonso Guerra.

Más información en:

https://cinemagavia.es/antonio-machado-dias-azules-documental-critica/


truth and justice (Tanel Toom, 2019)

1 Octubre 2020


Sinopsis: Durante 1872 en algún lugar de Estonia olvidado por la voluntad de Dios vive un granjero que ha adquirido unas tierras llamadas Robber’s Rise. Junto a su esposa, este hombre debe construir una granja que pueda albergar a su familia, darles comida y protección contra todo peligro pero para lograrlo deberá someter a la tierra a su voluntad y así comenzar la misión desde cero. Por otro lado, este granjero desea dar a luz a un varón a quien pueda enseñar y heredar el arte del arado, pero su esposa solo ha alumbrado hembras. Cuando el destino y su dios se interponen a sus deseos, él descubrirá que incluso su vecino puede ser un fuerte rival que sea un obstáculo más a su sufrimiento. Desesperado, el hombre caerá en los peores caminos y solo su búsqueda de la justicia y la verdad podrán mantenerlo cuerdo en aquella mal lograda y triste travesía.


Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019)

1 Setembre 2020


Sinopsis: Bretaña francesa, 1770. Marianne es una pintora que debe realizar el retrato matrimonial de Héloïse, una joven que acaba de dejar el convento. Héloïse no acepta su destino como mujer casada y se niega a posar, por lo que Marianne debe trabajar en secreto. Para ello, se hace pasar por dama de compañía, para así observarla de día y pintarla de noche. Su relación se vuelve más intensa a medida que comparten juntas los últimos momentos de libertad de Héloïse antes de su boda.

“La película narra el encuentro y la limitada relación de dos mujeres en el siglo XVIII. A pesar del origen aristocrático-burgués de los personajes, el hecho de ser mujeres las condena a ciertas opresiones dentro de su clase social: el matrimonio como institución económica a la que Héloïse se ve forzada para mantener el status de su familia, el veto a Marianne que como artista mujer no puede hacer retratos de hombres, la clandestinidad y precariedad de los abortos a los que se ve sometida Sophie, la empleada en la mansión de la familia.

Heloïse (Adele Haenel) es obligada a casarse con un noble que no conoce para sostener el nivel económico de su familia. Como condición para su casamiento, la tradición exige que sea retratada y es por eso que su madre encarga la tarea a Marianne (Noemí Merlant). El retrato como el matrimonio imponen un rol pasivo a Heloïse, que ella enfrentará, luchando por ser sujeto en su propia vida.

Las protagonistas buscan escapar a estas imposiciones construyendo un espacio imposible en los días en que la madre –la autoridad- se va de la casa y las deja solas. Entre las tres, construyen una especie de “comuna feminista”, eliminando barreras de clase (comparten juegos y trabajos con Sophie, la empleada), hablan de poesía, leen, cocinan juntas, etc. Es un espacio idealizado – e imposible- de convivencia femenina como canal para el desarrollo individual y colectivo, a través de la cultura y el arte, que ya era idealizado por Heloïse cuando prefiere el encierro del monasterio al yugo del matrimonio. Sin embargo, la ruptura del mandato hetero-patriarcal nunca se plantea seriamente, la única salida imaginable para la protagonista es el suicidio. Las formas de resistencia se centran en la clandestinidad y en el arte como forma de escape a la vigilancia de la madre de Heloïse y de los mandatos patriarcales.

En su primera mitad, el cuarto largometraje de Céline Sciamma nos habla de una pintora que debe realizar un retrato sin poder acceder a su modelo. En la segunda parte del filme, una vez establecida una unión sólida y afectiva entre quien pinta y quien es pintada, la película se centra en cómo la artista retrata a su modelo en plenitud, teniéndola delante, pasiva (un cuerpo quieto) pero a la vez activa (un cuerpo seductor), mientras traza las líneas en el lienzo.

Podría decirse que la primera parte de Retrato de una mujer en llamas es de estudio y conocimiento: Marianne (Noémie Merlant), la joven pintora contratada por una viuda rica y bretona en 1770 para realizar un retrato de su hija sin que esta quiera posar, debe hacerse pasar por dama de compañía de la joven, Héloïse (Adèle Haenel), y observar secretamente sus gestos, movimientos, ademanes e inflexiones para después volcarlos, también secretamente, en un cuadro.

El conocimiento lleva al interés, y este al afecto y la ternura, y finalmente al enamoramiento. Las dos mujeres se atraen y la modelo deja entonces de ser alguien abstracto para convertirse en una realidad: una persona que desea ser pintada, pero solo por aquella que la ama y a quien está aprendiendo a amar. Marianne ya no tiene que observar la forma de la oreja de Héloïse cuando camina detrás de ella, ni la manera que tiene de entrecruzar sus manos en la playa. El cuerpo se le muestra sin secretos.

Ahora posa en plenitud, y esa plenitud del artista en su doble acepción (la pintora y la modelo: ambas forman parte de la obra casi a partes iguales, y eso es muy importante en la optica de Sciamma) conlleva una relación personal que encuentra su momento álgido poco antes de la despedida. Marianne sabe que una vez finalizado el retrato deberá irse de la mansión situada cerca de los acantilados bretones, allí donde la hermana de Héloïse se suicidó dejando una huella indeleble en ella. El retrato tiene un cometido concreto: la madre de Héloïse, encarnada por Valeria Golino, lo mandará al pretendiente de su hija. Marianne lo sabe. Héloïse lo sabe. Tras hacer el amor por última vez, la pintora realiza un dibujo de sí mismas rápido pero certero, recostada en la cama. Lo realiza en la página 28 del libro que está leyendo su amada. Para dibujarse a sí misma, Marianne coloca justo delante del sexo de Héloïse un pequeño espejo redondo. Su rostro queda enmarcado en la parte más íntima del cuerpo amado. Es una imagen simple de una belleza irrechazable.

Tomboy, el segundo filme de Sciamma, tenía un estilo más tenso acorde con las vicisitudes de una niña que se hacía pasar por niño. La siguiente Girlhood era muy agitada, acorde también con la forma de encarar la vida de cuatro chicas negras de los suburbios de París. Retrato de una mujer en llamas, ambientada fuera de la gran ciudad y en el siglo XVIII, es pausada y estilizada, acorde con los cuerpos filmados en vibración contenida y la manera que tienen de relacionarse a la búsqueda de su plena identidad, y en melódica consonancia con la época retratada y la influencia que la luz, la penumbra, el acantilado y el mar tienen en esta película que, siendo de época, rehúye los estigmas y manierismos de los films en costume.” (Qim Casas)


“Una mujer en llamas es la gestación de un amor imposible, debido a los convencionalismos de su tiempo, pero con el consuelo de que su dulce y doloroso recuerdo se llevará en el alma toda una vida; así como Orfeo tuvo que conformarse con llevarse con él tan solo la imagen de Eurídice, en lugar de conseguir rescatar a su amada en aquel relato mitológico que las protagonistas leen juntas una noche.

Y es que, como bien decía el poeta romántico y dramaturgo alemán Friedrich Schiller (1759-1805), “sólo conoce el amor quien ama sin esperanza”, así de intenso se vive el amor de Marianne y Héloïse; así de trágico es, porque no tiene posibilidad de un futuro. Un sentimiento que Sciamma consigue transmitir, utilizando unos primeros planos llenos de detallismo, acentuando el roce de sus manos, esas miradas retadoras, aquellos movimientos convulsos por la respiración acelerada y el pulso a mil por hora. Así es como todos esos planos están en función de mostrar el crecimiento de un fervor que es tan verdadero y urgente como insostenible. En este sentido, la interpretación de las actrices resulta verdaderamente fundamental, ya que la vibración y el temblor que proyectan en sus voces, su timidez por un lado y el atrevimiento por el otro, van creciendo a un tempo perfectamente creíble, además de que su turbación es tan palpable que nos estremece.” (Celia Sutton)

“La película habla de la invención del amor en una época en la que las mujeres existían solo para ser miradas, deseadas o despreciadas por hombres. La ausencia de lo masculino, junto a un tono que oscila entre el cuento gótico y el romántico, hace que el proceso amoroso del que somos testigos sea a la vez enigmático y sensual, pero lo más hermoso del film es saber representar cómo recordaremos ese enamoramiento, cómo lo convertiremos en memoria pura que ninguna convención social será capaz de robarnos.” (Sergi Sánchez)


el regreso (Andrey Zvyagintsev, 2003)

1 Agost 2020


Sinopsis: Dos hermanos (Ivan Dobronravov y Vladimir Garin) ven un día cómo aparece un hombre (Konstantin Lavronenko) que afirma ser el padre que les abandonó siendo muy pequeños. Una excursión conjunta a una desolada isla perdida en una zona semisalvaje aclarará muchos de los misterios de esta relación.

“El regreso es una cinta que plantea preguntas, no propone materias universales ni está trazada de manera grandilocuente, sino por el contrario, se esfuerza sólo por constatar un punto de quiebre; el momento en que se deja la niñez y se comprenden cosas que hasta entonces sólo se intuían, lo demás simplemente fluye. Los protagonistas son los hermanos Andrey e Ivan, le temen al miedo, a la cobardía, creen que ser hombre significa saltar a un lago desde un andamio alto en presencia de los amigos. El relato está formulado como un viaje; los dos hermanos junto a un padre que reaparece después de doce años. Eso es todo lo que sabemos, ellos y nosotros ¿Dónde estuvo el padre todo este tiempo?, ¿por qué volvió?, ¿hacia dónde se dirigen? Pronto la cinta toma la forma de una odisea, confusa, fría y atribulada. Los parajes donde rueda el director son silenciosos, vastos, hay lluvias torrenciales y poquísimos seres humanos. La cámara simplemente acompaña, cada cierto tiempo se aleja y observa, el plano se desenfoca levemente. Otras veces se acerca a Ivan, que frunce el ceño y mira por la ventana; él sólo quiere pescar y pasar unos días junto a su padre, pero el hombre al volante es un misterio, un puesto que por años ha estado evidentemente vacío en la mesa” (Carolina Urrutia)


Más información en:

https://es.wikipedia.org/wiki/El_regreso_(pel%C3%ADcula_de_2003)

http://www.lafuga.cl/el-regreso/79


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