la muerte del sr. Lazarescu (Cristi Puiu, 2005)

1 Abril 2019


Sinopsis: El señor Lazarescu es viudo y vive solo en un apartamento con sus tres gatos. Su hija Bianca se marchó a vivir a Canadá. Una noche, el solitario anciano se siente mal y llama a una ambulancia. Lo llevan a un hospital, y desde allí a otro y a otro más, pero en ninguno pueden atenderlo. Mientras tanto, su estado de salud se va agravando rápidamente.

“Dante Remus Lazarescu es un solitario anciano de poco más de sesenta años, jubilado y viudo que vive en unas condiciones bastante precarias, en un apartamento sucio y desordenado, únicamente acompañado por tres gatos. Sólo tiene a una hija que vive en Canadá, con la que se comunica esporádicamente por teléfono, y una hermana que transfiere mensualmente su pensión. Su vida social se reduce al contacto casual con sus vecinos, que no lo ven con muy buenos ojos debido a su alcoholismo y el olor que desprenden sus mascotas. Una noche, después de dos días de jaqueca y vómitos decide pedir ayuda a sus vecinos y al servicio de ambulancias. La suerte no acompaña a nuestro protagonista, se siente indispuesto justo la noche del sábado en la que un accidente de tráfico ha repartido gran cantidad de heridos en todos los hospitales de la ciudad y ninguno quiere internarlo. A la escasez de camas y quirófanos se une la desidia de su personal ante el drama del Sr Lazarescu y la desgracia colectiva. La enfermera de emergencias que lo atiende acompañará al anciano en un descenso a los infiernos de la burocracia sanitaria rumana (el nombre y apellido del personaje encajan perfectamente por sus alusiones a Dante en La Divina Comedia, así como a Lázaro, al que Jesús resucita de entre los muertos en el Evangelio).


Puiu nos muestra de un modo algo «kafkiano» una circunstancia cotidiana en la que un ser humano se ve superado por los obstáculos de una sociedad implacable, en una agria crítica a la ridícula burocracia institucional, que bien podría extrapolarse, en mayor o menor medida a cualquier rincón del mundo, y más en estos tiempos en los que la sanidad pública está perdiendo parte de lo conseguido en la cacareada sociedad del bienestar occidental. El director rumano señala también el caos hospitalario, la indolencia respecto al sufrimiento por parte de los miembros del personal médico, y muy especialmente, la falta de sensibilidad con la que éstos hablan de la condición del anciano (en cada hospital en el que le atienden sale a colación el tema de su olor a alcohol y a orines). No obstante, la crítica no se queda sólo ahí; Puiu no es nada condescendiente con la dejadez y el pasotismo de la víctima del sistema sanitario, y tampoco queda demasiado bien parado.

La obra de Puiu tiene un acentuado tono documental y está narrada prácticamente en tiempo real. Sería imposible plasmar una obra de este tipo sin el hiperrealismo desolador del que hace gala, sin apenas lugar para el sentimentalismo y la compasión (las escasas veces que se intuye es borrado sin paliativos mediante la ironía y el humor negro). Un film que nos cuenta, con total ausencia de artificios, temas de los que tenemos constancia pero que nos incomoda profundamente hablar de ellos mediante un estilo sucio y seco (está rodada con una cámara al hombro y con eternos planos secuencia), sin regodearse en la miseria, y con unas conversaciones creíbles e ingeniosas dotadas de un sentido del humor muy oscuro” (Pep S. Ledoux)


“El director nos deja una joya obligatoria para las próximas generaciones de profesionales de la salud y para todos los pacientes; una película humana y compasiva, que busca asomar tonalidades de humor entre tanta niebla de dolor” (Rafael Mejía)

“Este film con una historia aparentemente tan simple y cotidiana presenta una complejidad extrema en el plano de las relaciones humanas. Posee también su dimensión mítica, como lo indica el nombre del protagonista, y por si éste fuera poco, hay dos personajes llamados Virgil. Y el paciente culminará su noche en las manos del doctor Anghel. Pero sabemos que este Lázaro no volverá a levantarse” (Josefina Sartora)


la fábrica de nada (Pedro Pinho, 2017)

1 Març 2019

Sinopsis: Los trabajadores de una fábrica de ascensores descubren como sus jefes están retirando maquinaria. Cuando se preparan para organizar el equipo y la producción, se les obliga a no hacer nada, como represalia, mientras las negociaciones para su despido están en marcha. La mayoría de los obreros deciden luchar por su puesto de trabajo con piquetes y huelgas. Al final toman la decisión de autogestionar ellos mismos la fábrica.

“He aquí́ una película que apela a la resistencia de lo comunal en una era de capitalismo salvaje, y que lo hace desde la actividad de la productora portuguesa Terratreme, que trabaja en modo de colectivo audiovisual. Tampoco parece casual que este film de casi tres horas esté rodado en 16mm., invocando un cuidado artesanal, mientras denuncia la ferocidad e inclemencia con la que los intereses financieros han convertido el tejido industrial europeo en un territorio comanche que está lleno de desmantelamientos y también de relocalizaciones. El lenguaje (de trabajadores, ejecutivos y sociólogos) es también objeto de escrutinio en la película del portugués Pedro Pinho, que, heredera de la modernidad, busca sacudir los cimientos del lenguaje cinematográfico para crear un territorio de libertad expresiva tan alegre como melancólica”. (Manuel Yáñez Murillo)

“Muy pocas otras veces, sin embargo, las imágenes cinematográficas han abierto sus puertas con tanta generosidad y sin falsas coartadas al debate político y a la presencia –con sus cuerpos, sus emociones, sus dudas y sus miedos— de los obreros y del mundo del trabajo. Inspirada por una obra de teatro precedente, interpretada por actores no profesionales procedentes de las barriadas obreras de Lisboa y filmada en 16 mm durante cuatro meses, a los que siguieron dieciocho meses de montaje, la película pone en todo momento su cámara al servicio de unos personajes y unos escenarios que cobran vida y que palpitan en sus fotogramas con una autenticidad pocas veces vista en la pantalla.” (Carlos F. Heredero)

“Un final sin fin. Un apocalipsis sostenible. Un estado de permanente excepción con estudiado retraso del hundimiento colectivo. Con estas durísimas frases se define en La fábrica de nada, película del portugués Pedro Pinho, la situación social y laboral de Europa en general y de su país en particular, donde la lucha obrera se da de bruces con las estrategias del poder empresarial, donde la adopción de posiciones de fuerza choca con subterfugios como la “reorganización”. Una obra extrema, de fundamentada radicalidad en el fondo, en las formas y hasta en su duración, tres horas, que emociona desde su absoluta coherencia con sus postulados políticos”. (Javier Ocaña)

 


yo tonya (Graig Gillespie, 2017)

1 febrer 2019


Sinopsis: Década de 1990. Tonya Harding es una prometedora patinadora sobre hielo estadounidense, una joven de clase obrera, siempre bajo la sombra de su implacable e insensible madre, pero con un talento innato capaz de hacer un triple axel en competición. En 1994, su principal rival para los Juegos Olímpicos de Invierno es su compatriota Nancy Kerrigan, a la que, poco antes de los Juegos, un matón a sueldo la golpea la rodilla con una barra de hierro. Las sospechas recayeron en el entorno de Tonya, lo que supuso el comienzo del fin de su carrera.

“Planteada como un falso documental en el que todos los protagonistas de la historia (la propia Harding, su exmarido, su madre…) cuentan directamente a cámara su versión de los hechos, en ninguna de las cuales queda delimitada la frontera entre realidad y mixtificación (la sombra de Rashomon es alargada), reconstruye la truculenta historia de la deportista, desde su terrible infancia marcada por una familia desestructurada y una madre inhumanamente desnaturalizada hasta su violenta y destructiva relación con su novio (y posterior marido). Todo es creíble, excitante y sórdidamente divertido, gracias a una puesta en escena que juega con un brillante y atrevido montaje y a unas excepcionales interpretaciones femeninas” (Alberto Luchini)


“está contada en formato de falso documental, en el que la propia Tonya Harding explica cuál fue su historia con la ayuda de su ex marido, el gañán de su ex guardaespaldas y su abusiva madre, con la que siempre mantuvo una relación explosiva. El juego no acaba ahí: en algunos momentos del relato, los protagonistas rompen la cuarta pared para hacer comentarios o preguntas a la audiencia. El tono, a medio camino del biopic, la comedia negra y el drama de una familia disfuncional, es el aspecto más meritorio, audaz y, en algunos casos, cuestionado del filme. A pesar de que las críticas fueron abrumadoramente positivas, también se alzaron algunas voces críticas con, por ejemplo, la decisión de Gillepsie de acompañar una escena en la que se muestran los malos tratos que recibe Harding con el uso del clásico ‘Can you mend a broken heart?’, de Al Green. La discusión sobre la frivolidad de algunos pasajes de la historia está abierta, pero lo que es indudable es que el film reinvindica la humanidad de un personaje impulsivo, abusado y arrebatador como Harding mientras responsabiliza a los medios y la sociedad norteamericana de su papel en la historia, y a las instituciones deportivas del clasista trato que se dio a la patinadora en su carrera” (Daniel Martínez)

“’la película coquetea con la tesis de que la caída de Harding fue el resultado inevitable de toda una vida pasada sufriendo el desprecio ajeno. Para el resto del mundo del patinaje artístico, Tonya era una intrusa, un pedazo de basuar blanca que salía a patinar con chapuceros vestidos hechos en casa y cuyas coreografías usaban canciones de ZZ Top y Vanilla Ice, y que fuera de la pista se dejaba ver fumando, cazando y al volante de una camioneta. Los adalides de ese deporte gustosamente la habrían condenado al ostracismo a la primera oportunidad, pero era demasiado buena sobre los patines como para ser ignorada. No es casual que fuera ella la primera mujer americana que completó un triple Axel en una competición internacional.

El director Craig Gillespie estructura la película a partir de recreaciones de entrevistas con los personajes esenciales en la vida de la mujer y en el suceso, bustos parlantes que aportan comentarios adicionales a los hechos biográficos que la película asimismo revisita. La fiabilidad de sus declaraciones está en todo momento bajo sospecha: los entrevistados a menudo interrumpen la acción para quejarse de su escaso tiempo en pantalla o de la falta de rigor, o para defenderse, o para romper la cuarta pared y discutir lo que vemos.

La mayoría de los personajes de la película son lo que conocemos como gentuza, por lo que pasar dos horas de metraje contemplándolos podría llegar a resultar agotador de no ser por la habilidad con la que Gillespie logra que, en la práctica, una historia potencialmente deprimente sea consistentemente hilarante. Su método cómico es testarudamente efectivo aunque, eso sí, también vulgar y oscurísimo y lleno de cinismo” (Alejandro Alegre)


“es condenadamente divertida. Su cinismo afilado provoca enseguida una complicidad con el espectador, quizá porque juega con la ventaja de ser lo suficientemente honesta y plenamente consciente de sus limitaciones. Hay humor y tristeza, textura documental frente a dramatización, una dualidad que consigue crear un tono único del que Gillespie no solo sale airoso, sino que se permite reenfocar de nuevo la historia hacia al personaje en un hermoso plano final que alude a la capacidad de levantarse y empezar de cero de Harding” (Jorge Loser)

Más información sobra Tonya:

https://www.abc.es/play/cine/noticias/abci-tonya-harding-mujer-mas-odiada-america-201802220149_noticia.html


Korczak (A. Wajda, 1990)

1 Juliol 2018


Sinopsis: Biografía de Janusz Korczak, escritor, profesor y médico, que es recordado por su labor como director de un orfanato para niños judíos en Polonia durante los primeros años del nazismo. En 1942, sin embargo, se vio obligado a trasladar a doscientos huérfanos judíos al ghetto de Varsovia, desde donde, poco después, fueron enviados a Treblinka.

“Poneos vuestra mejor ropa, niños. Coged vuestros libro o juguete favorito; nos vamos a un lugar muy especial”

Conmovedora película del maestro polaco Andrzej Wajda, precedente de la posterior La lista de Schindler de Steven Spielberg y no sólo por su magnífica fotografía en blanco y negro. Cuenta la historia auténtica del pedagogo, periodista, médico y escritor polaco de origen judío Janusz Korczak, que dirigió un orfanato para niños judíos durante la Segunda Guerra Mundial en el ghetto de Varsovia. Con sólido guión de Agnieszka Holland y una inolvidable interpretación de Wojciech Pszoniak, nos muestra que también en medio del horror pueden surgir personajes heroicos, capaces de dar la vida por el prójimo.

Como oficial del ejército polaco, después del estallido de la segunda guerra mundial, Korczak se presentó como voluntario al servicio militar, pero no pudo ser aceptado debido a su avanzada edad. No obstante, durante la ocupación alemana, tuvo la osadía de vestir el uniforme polaco. Manifestó su clara oposición negándose a llevar la estrella de David a pesar de la obligación impuesta por los nazis de señalar así a los judíos, pues consideraba esa imposición como una clara profanación de ese símbolo. Los últimos meses de su vida los pasó en el gueto de Varsovia. Newerly, su posterior biógrafo, intentaría entonces conseguir para Korczak en la zona aria de la ciudad una documentación falsa, pero el doctor se negó a abandonar el gueto, en el que prosiguió relatando con regularidad sus experiencias en el diario que ya había comenzado en 1939. Un diario muy esclarecedor que había abandonado en los dos años anteriores al consumir toda su energía en las labores de dirección de Dom sierot y otras actividades relacionadas con la protección de los niños del gueto. Este diario fue publicado por primera vez en Varsovia en 1958. La última anotación corresponde al día 4 de agosto de 1942.

En la mañana del día 5 o 6 de agosto el territorio del “gueto pequeño” fue rodeado por los soldados de las SS y los policías ucranianos y letones. Durante el transcurso de la llamada “Gran acción”, es decir, la fase principal del exterminio de los habitantes de gueto de Varsovia por los alemanes, Korczak volvía a rechazar la oferta de ayuda, ya que no quería abandonar a los niños y a los empleados del orfanato. El día de la deportación final Korczak condujo el desfile de sus protegidos a la plaza Umschlagplatz de donde partían los transportes hacia los campos de exterminio. En la marcha participaron más de doscientos niños y unas decenas de educadores, entre ellos la misma Stefania Wilczyńska. Este último “paseo” ha quedado convertido en leyenda: es uno de los grandes mitos de la guerra y un evocador recuerdo, aunque no siempre relatado de manera coherente y fidedigna con los detalles. “No quiero ser blasfemo ni desmitificador, pero tengo que decir como lo ví entonces. La atmósfera emanaba inercia, automatismo, apatía. La conmoción no se hacía visible al ver a Korczak; nadie saludaba (como lo describen algunos), y sin duda ninguno de los mensajeros de Judenrat intervino. Nadie se acercó a Korczak. No hubo gestos, nadie cantaba, no hubo orgullosas cabezas en alto, no recuerdo si alguien sujetaba la bandera de Dom sierot; dicen, que sí. Reinaba un silencio terrible, agobiante. (…) Uno de los niños iba agarrado al abrigo de Korczak, tal vez de su mano; todos iban como en un trance. Les acompañé hasta la puerta de Umschlag…”.

Según otras versiones los niños marchaban en filas de cuatro sujetando la bandera del Rey Matías I, protagonista de una de la novelas escritas por su educador. Cada niño tenía consigo un juguete o un libro preferido. Uno de los chicos, al frente del desfile tocaba el violín. Las fustas de los ucranianos y los soldados de las SS chasqueaban por encima de la multitud de niños, aunque el desfile lo conducía un soldado que había manifestado cierta simpatía por ellos. Janusz Korczak murió con sus protegidos en el campo de exterminio de Treblinka. En 1948 fue condecorado de manera póstuma con la Cruz de Caballero de la Orden del Renacimiento de Polonia.

Más información en:

https://es.wikipedia.org/wiki/Janusz_Korczak

https://www.elespanol.com/cultura/libros/20180228/diario-maestro-enseno-morir-ninos-treblinka/288222513_0.html

 

 


loving Vicent (Dorota Kobiela/Hugh Welchman, 2017)

1 Juny 2018


Sinopsis: Primer largometraje compuesto por pinturas animadas, “Loving Vincent” es un film homenaje a Van Gogh en el que cada fotograma es un cuadro pintado sobre óleo, tal y como el propio Vincent lo hubiera pintado. Sus 80 minutos de duración están compuestos por 56.800 fotogramas que han sido pintados, uno a uno, por una gran cantidad de excelentes pintores a lo largo de varios años, todos inspirándose en el estilo y arte magistral de Van Gogh.

Un film de animación que con dos planos paralelos -en blanco y negro el pasado rememorado, en color la reproducción de muchas de las pinturas en un film que puede definirse como un thriller policíaco de animación que busca desentrañar las incógnitas de los últimos días y la misteriosa muerte del atormentado pintor holandés.

La película imagina el viaje de Roulin hijo, como favor a su padre, entre Holanda y Francia para entregar la última carta de Van Gogh a su hermano Theo. Pero para desgracia del novato y algo, en principio, desganado mensajero, esta carta no va a tener fácil llegar a su destino. Ahí comienza la andadura de este chico, que descubre en Van Gogh una figura sensible, doliente, sencilla y curiosa, hacía la que empieza a sentir empatía y algo de pena, queriendo conocer toda la verdad de los últimos días del desgraciado artista a través de aquellos que tuvieron relación con él.

“Loving Vincent”, comienza poniendo el foco en cómo el protagonista parece más interesado en los hechos del fallecimiento de Van Gogh que en los de su propia vida. Poco a poco su foco cambiará mientras la película se desarrolla, mostrándonos la humanidad de este personaje y la del resto, los cuales son retratados de manera realista.

A través de Armand Roulin, este joven que comienza no teniendo nada de afecto por Van Gogh (desde su desconocimiento y su escaso trato), somos también testigos del escenario de los últimos días del pintor: sus paisajes, rutas, rutinas, conocidos y muerte. Así, con el protagonista, realizamos un viaje personal y espiritual en el que irá madurando mientras descubre los claroscuros del verdadero Van Gogh y lo que le rodeó en su trágico desenlace.


“La película adopta, al modo de Ciudadano Kane (1941), la forma de una investigación post-mortem cuyos tesoros en el centro del laberinto son el asombro del artista ante la belleza cotidiana del mundo y el sacrificio existencial del hermano Theo para la protección de un genio malogrado. La meticulosa construcción de todo un universo a través de la cita pictórica y la lucidez a la hora de interpretar la potencialidad de movimiento y de variación de ángulos en la pintura de Van Gogh se convierten en las mayores fortalezas de un trabajo titánico” (Jordi Costa)

“Todos los personajes que, hasta ahora, formaban parte exclusiva del imaginario del difunto Van Gogh, han logrado escapar del estatismo pictórico gracias a Dorota Kobiela y a Hugh Welchman quienes, con este ejercicio de iconografía cinematográfica, han logrado dar vida a algunos de los personajes y los escenarios más representativos del arte contemporáneo. La primera toma de contacto con esta película nos hará percatarnos de que está diseñada para sorprender más con la estética que con la narrativa. Algo que, tratándose del biopic de un artista pictórico parece, de hecho, la manera más oportuna de proceder. Al enfrentarse al drama biográfico de un genio, es muy difícil separar la genialidad implícita en la legendaria figura de su protagonista de los aciertos que pueda tener la producción cinematográfica de manera independiente; por este motivo, asumiendo que la historia nunca podrá superar a la obra, Loving Vincent consigue un ensalzamiento romántico de cada uno de los cuadros recreados —94 completos y más de 30 parciales—, al tiempo que crea un intrigante soporte argumental en torno al artista y deja la urdimbre narratológica en un segundo plano, con una trama muy sencilla y un guion deliberadamente modesto.


El filme comienza con un plano detalle del celebérrimo The Starry Night. La cámara se aleja poco a poco del centelleante firmamento o, al menos, ésa es la impresión que tenemos al apreciar cómo los surcos de la pintura varían, esa inestable noche estrellada cobra vida, respira y se aleja para ofrecernos una panorámica nocturna de Saint-Rémy-de-Provence, en la que los astros titilan e irradian una desconcertante luz trémula, como si estuvieran sumergidos en ese mar turbulento que representa la inestable mente del artista. Poco a poco la cámara irá descendiendo a lo largo del eterno ciprés fantasmagórico hasta dejarnos en las calles de la ciudad, frente a una taberna donde, por fin, hallamos justificación al abatimiento mostrado por El zuavo sentado, quien más bien resulta estar derribado, a causa de un puñetazo propinado por el joven Armand Roulin, el protagonista de una historia que mostrará los esfuerzos del hijo del cartero por entregar la última carta escrita por el, ya entonces, difunto artista a su hermano, Theo. Esta tarea sumergirá al joven en una investigación en la que nada parece tener sentido, y le llevará a pensar que lo que se consideró un vaticinado suicidio fue, en realidad, un asesinato. Siguiendo una estructura muy similar al film noir clásico, los directores presentan dos líneas narrativas muy bien diferenciadas que mostrarán, por un lado, un punto de vista externo, mediante flashbacks de la vida del pintor, utilizando para ello un estilo visual más suave en blanco y negro, y por otro, el punto de vista del propio van Gogh a través de sus cuadros, sus personajes, sus violentos colores y sus escenarios de perspectivas delirantes(Alberto Sáez Villarino)

Más información en:

https://www.cinencuentro.com/2017/12/28/critica-loving-vincent-es-uno-de-los-mejores-estrenos-del-ano/

 


verano 1993 (Carla Simón, 2017)

1 febrer 2018


Sinopsis: Con tan sólo 6 años, Frida vive la experiencia de la muerte de su madre, enferma de sida, y su adopción por una nueva familia, compuesta por unos tíos y una prima. El primer verano que debe pasar con ellos estará cargado de emociones, a veces encontradas, convirtiéndose en inolvidable.

Fue en el verano de 1993 cuando Carla Simón perdió a su madre. Tenía seis años y solo hacía tres que había muerto también su padre. Fue acogida por la familia de su tío materno y abandonó Barcelona para trasladarse a vivir a un pueblo del Ampurdán. Fue el sida la causa de la muerte de sus padres, pero entonces la enfermedad no tenía ni nombre ni posibilidad de curación. Carla Simón se ha decidido a mirar de frente aquel devastador verano y ha plasmado en una película las sensaciones de esa niña frente a la muerte.

“Más que una crónica de los días, la película recorre los sentimientos anudados de soledad, rebeldía, confusión y negación de una niña despojada brutalmente del manto materno y con la intuición de que lo ha perdido para siempre, entre adultos tan confusos y asustados como ella” (Oti Rodríguez)

“En Estiu 1993, la directora debutante canaliza sus propios recuerdos de infancia a través de un intrincado trabajo de depuración, que tiene su principal fortaleza en un estilo visual, tan elaborado como libre de todo exhibicionismo, que se subordina al registro naturalista de su dirección de actores. Las niñas Laia Artigas y Paula Robles no parecen estar interpretando, sino habitar desde siempre en esa ficción tan verosímil, mientras se transparentan todas las corrientes subterráneas de su nada cómoda relación.

Sin enfatizar nada, la película mantiene una constante tensión en su sucesión de brillantes ideas y afortunados detalles: las asquerosas frases condescendientes escuchadas en la carnicería del pueblo, el juego infantil que delata toda la intrahistoria en la vieja relación entre la madre muerta y la hija, la irreflexiva ferocidad excluyente en el gesto de una madre protectora cuando su hija se acerca a una herida ajena, la expeditiva frase con la que Frida remata su intento de fuga nocturna…”  (Jordi Costa)


Carla Simón mantiene durante toda la película el punto de vista de la pequeña para narrar casi sin palabras, solo con gestos y a partir de pequeños detalles, de qué forma Frida se enfrenta bruscamente a la pérdida de la inocencia, de cómo se revela y sufre de manera silenciosa, de cómo es incapaz de expresar sus sentimientos y busca mecanismos para exorcizar su rabia. De cómo no puede llorar.

‘Verano 1993’ es un auténtico prodigio de delicadeza expresiva recorrido por una sensibilidad tan luminosa como cruel que desarma y atrapa, encoje por dentro. Es una película maravillosa.


El rey tuerto (Marc Crehuet, 2016)

1 Octubre 2017

Sinopsis: David es un obtuso policía antidisturbios que durante una manifestación dejó tuerto a un manifestante disparándole una pelota de goma. Su mujer Lidia invita a su antigua amiga Sandra a cenar, que casualmente viene con su compañero sentimental Nacho, al que le han reventado el ojo, también en una manifestación. Así empieza un intercambio de golpes ideológicos y posiciones intelectuales, muy cargadas de crítica ácida socioeconómica y cultural, con el resultado de la confirmación de que la búsqueda de la verdad es una tarea difícil, sino imposible.

“El rey tuerto” comienza con una cena de reencuentro de dos amigas que no se veían desde el colegio. Lidia está en paro, ocupada en una fiesta de cursillos y vive en un barrio extremo con David, un portero de discoteca reconvertido en policía antidisturbios. Lidia admira profundamente a Sandra, una hipster a caballo entre el onirismo y la rebeldía, porque se fue del barrio y parece haberse “realizado”. Su compañero, Nacho es un “documentalista social” que vive del dinero paterno y está sufriendo una seria depresión. Un pequeño detalle enturbia el reencuentro: David resulta ser quien dejó tuerto a Nacho en una manifestación con una bala de goma.

“Lo que mejor hace la película es lo que ya estaba en la obra teatral: un desarrollo de personajes muy bien medido (e interpretado, por supuesto) y que se cuestiona continuamente quiénes son las auténticas víctimas y verdugos de esta historia. (…)

De ese modo, lo que podría parecer un alegato pro-15M con algo de humor negro y desisia costumbrista, se convierte en algo más complejo y oscuro: ya no es que los malos no sean tan malos; es que los buenos también tienen sus agendas, a menudo igual de inquietantes y superficiales.

Por otra parte, es el origen teatral de El rey tuerto lo que le brinda su mayor problema: la estructura de un solo escenario de la que apenas se atreve a salir. La película hace las mismas pausas y elipsis en su desarrollo que el texto original, y en ocasiones, eso agarrota el desarrollo, porque no se trata de una película en la que los personajes están atrapados en una habitación, sino de una en la que el guionista ha decidido que todo se desarrolle en una habitación porque en la obra de teatro esa ubicación es necesaria. Es un problema menor, de todos modos, esa artificiosidad en sus modos solo afecta al ritmo en algún momento muy puntual, y gracias a la fascinante labor de los actores, capaces de sacar punta y matices a cada línea del guion, el interés no decae prácticamente en ningún momento” (John Tones)

“El rey tuerto expone de manera contundente el descontento que vive la ciudadanía como causa de la paupérrima gestión política y de la subordinación de los derechos y libertades al sistema económico” (José Ramón Vozmediano)


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