Yo Daniel Blake (Ken Loach, 2016)

1 Juliol 2017


Sinopsis: Blake es un carpintero. 59 años, viudo, sufrió un ataque cardíaco y el médico le recomienda que cese de trabajar. Daniel se acerca, entonces, a Seguridad Social para conseguir un apoyo, una pensión. E ingresa en un laberinto burocrático que atenta contra su salud, no sólo cardíaca, sino mental y espiritual.

Con un estilo sencillo y directo, cercano al cine documental, Loach sigue los pasos de Daniel Blake, que acaba de quedarse sin trabajo luego de sufrir un ataque cardíaco y ahora, para seguir cobrando el seguro social mientras busca un nuevo empleo, debe lidiar con la apatía y la falta de comprensión de los burócratas de turno, que le hacen la vida imposible con encuestas, formularios y exámenes de todo tipo sin nunca resolver sus problemas. El filme está contado con tesón, firmeza, ardor y buenas intenciones.

Conocido por su estilo de realismo social y temática socialista ligados a su militancia trotskista, Loach expone los problemas actuales de las personas excluidas, las víctimas de las políticas neoliberales y de libre mercado tan extendidas en el mundo, que enfrentan la desigualdad y la indiferencia en una sociedad cada vez más anestesiada e individualista. En ese sentido, con una narración clásica y transparente sobre un ciudadano común, sin mayores particularidades que su hombría de bien y su conciencia social, Loach traza un panorama triste y ominoso de la vida cotidiana de los millones de británicos que acuden diariamente a las oficinas de ayuda social, con la esperanza de ser ayudados y protegidos. El Estado mata.

La madre con sus dos hijos es la continuidad de la pobreza, en el límite de la marginalidad. El protagonista es un obrero envejecido y sin recursos económicos, la mujer es ya la periferia del sistema, ni siquiera es una empleada sin recurso. ¿Cuál será el destino que propone Loach para sus dos hijos?

El cine social corre el riesgo de plasmar una realidad con un mensaje claro pero carente de cualquier tipo de interés cinematográfico. Es un gran pero que no se suele ver con malos ojos debido a sus buenas intenciones, que van por lares muy diferentes a los del público que desea apreciar una cinta de ficción. Sin embargo, cineastas como los ya mencionados Hermanos Dardenne o Mike Leigh son excelentes referentes del cine social actual. Ken Loach, en un pasado, lo fue. Pero con ‘Yo, Daniel Blake’ vuelve a mostrar un discurso que ha dicho varias veces y que tiene claros defectos como el de distorsión de la realidad y cierto maniqueísmo. Aunque, ciertamente, no son tiempos para ambigüedades y sutilezas en los discursos. Se impone la confrontación con el sistema.


Paterson (Jim Jarmusch, 2016)

1 Mai 2017


Sinopsis: Paterson trabaja como conductor de autobús en Paterson (Nueva Jersey). Cada mañana, el joven Paterson se levanta temprano, sin necesidad de utilizar despertador, y da un beso a su mujer, su amada Laura. Luego conduce el autobús y escribe en una libreta algunos poemas. Por la noche, visita el bar de un amigo donde se rinde homenaje a las figuras claves de la ciudad, como Lou Costello, Allen Ginsberg o Iggy Pop. Paterson, poeta en su tiempo libre, vive tranquilo en su discreta y rutinaria existencia. Las repeticiones marcan su vida cotidiana, su único compromiso diario es con la escritura de unos poemas que dan cuenta de su visión del mundo, mientras vive una bella historia de amor junto a su mujer.

“Paterson” es la película más luminosa que ha firmado Jim Jarmusch hasta el momento, la primera en que deja prácticamente aparcada esa actitud cool de estrella del rock de vanguardia que le pesaba tanto a la anterior “Solo los amantes sobreviven”.

“Ninguna de sus películas anteriores hacía prever el torrente de sencillez, de profundísima sencillez, de esta obra maestra que titula “Paterson”, el nombre de una ciudad afable y tranquila, y el nombre de su personaje protagonista, afable y tranquilo, un conductor de autobús en cuyo interior se fragua una poesía cotidiana, espontánea y directa que vuelca en un cuadernillo guardado junto al «táper» de la comida.

La película es una crónica en minúsculas de siete días de vida de este hombre y sus circunstancias, una joven esposa llena de encanto, imaginación y sueños que comparte con una vitalidad y una espontaneidad comparables en trazo poético a los de Paterson…

La cámara de Jarmusch es tan jugosa y está tan atenta al exterior y al interior de sus personajes que todo en la película, en su liviana pero húmeda historia, es fascinación y emoción. Los paseos matinales hacia el lugar de trabajo, la vuelta a casa, la salida con el perro al pub del barrio, los habitantes de existencia tenue y cercana, los guiños, tics y gestos del día a día…, un elogio pleno de naturalidad a lo hipnótico de lo cotidiano, con el hilo del argumento conectado al interior de Paterson, a su elemental y sentimental proceso de creación poética y a todos esos contornos de lo que es una vida sin más, aunque también sin menos, como si fuera habitual y lo más deseable del mundo que las corrientes del impulso lírico, el amoroso y la rutina laboral y vital se interrumpieran sin molestarse, y se solaparan con un orden que en la pantalla no es difícil confundir con “la felicidad”.

“Paterson” está impregnada de magia exquisita, irreproducible casi con palabras, y llena de momentos gloriosos por su sencillez, un sutil y elegante sentido del humor, y una cercana oratoria, con el perro de la casa (en una interpretación memorable), con los habitantes de ese mundo nocturno del bar, con la propia ciudad a la que uno pertenece (cómo habla por los codos esa gran imagen de las Grandes Cataratas del río Passaic que adornan el pueblo y la imaginación de Paterson), con un japonés que pasa por allí…, con toda esa trama de ilusiones, aficiones y sueños del magnífico personaje de la esposa, que lo encarna con un intolerable atractivo y finura la actriz iraní Golshifteh Farahani. (Oti Rodríguez Marchante).

“Una auténtica joya fílmica, compuesta a partir de la vida cotidiana, poesía que sigue la pista a un poeta urbano que a su vez lee y ama la poesía, de nombre Paterson, igual que la ciudad del medio Oeste estadounidense donde se gana la vida conduciendo un autobús de línea. Allí tiene su hogar con su esposa Laura, a la que ama tiernamente. Es muy comprensivo con los afanes artísticos de ella, algo veleidosos, sus diseños en blanco y negro, o su deseo de aprender a tocar la guitarra para llegar a ser cantante country, aunque tengan que comprarla con un curso que para su economía se acerca un poco al lujo; o con la mascota de la casa, el bulldog Travis, al que le toca sacar a pasear.

Estructurada la trama rítmicamente a lo largo de una semana, con la rutina diaria de Paterson, dentro del ciclo habitual en que consiste la jornada –levantada, paseo hasta el trabajo, intercambios dialógicos con los colegas, conducción, vuelta a casa, paseo del perro, cerveza en el bar…–, siempre hay elementos que aportan la novedad –comentarios de uno u otro pasajero, una avería, sucedidos entre los que frecuentan el bar, ir a ver una película de cine en blanco y negro…–. En cualquier caso, el observador Paterson se muestra inspirado por lo que ocurre a su alrededor, y en su cuaderno secreto de notas, escribe sus poemas, que sólo conoce Laura, que los aprecia mucho” (José María Aresté)

“La belleza de las cosas simples. Suena a tópico, pero así es. El arte de la repetición, o como construir un relato lúcido (y a ratos también lúdico) a partir de la reincidencia no solo de las mismas situaciones, si no en la manera de encuadrarlas y modularlas. Porque el tono es esencial en el cineasta, más que en cualquier otro, y esta vez el tono es cinematográfico pero pautado por la creación poética. Otro detalle precioso: los sonetos de Paterson son leídos por él mientras los escribe y Jarmusch sobreimpresiona el texto en la imagen, dos informaciones al mismo tiempo que, lejos de ser retóricas, nos acentúan el placer de mirar y el de escuchar” (Quim Casas)

Más información:

http://cineytodolodemas.com/paterson/

http://www.jotdown.es/2016/12/una-semana-paterson/


Fátima (Philippe Faucon, 2015)

1 febrer 2017

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Sinopsis: Fátima es una mujer inmigrante que vive en Francia junto a sus dos hijas: la rebelde adolescente de quince años Souad y Nesrine, que a sus dieciocho años acaba de comenzar la carrera de medicina. Fátima no sabe hablar bien francés y está preocupada por el futuro de sus hijas, que son su orgullo y alegría, pero también la causa de que pierda el sueño. Para poder pagar sus estudios trabaja sin descanso como limpiadora, pero un día sufre un accidente que le obliga a guardar reposo. Entonces aprovechará ese momento para escribir a sus hijas en árabe, para así poder decirles todo aquello que nunca ha podido expresar en francés.

Con un bajo presupuesto, rodada en apenas 34 días, y con un estilo naturalista próximo al documental, el filme es una emotiva joya que no se desliza en maniqueísmos gracias a la mirada humanista que impregna la cinta, y que esquiva el sentimentalismo en todo momento. La película llega al corazón y rezuma dulzura. Muestra el día a día de estas madres inmigrantes, verdaderos pilares de una sociedad que les convierte en invisibles y les aísla al no manejarse con el idioma.

El tema entronca con la historia personal del propio director, nacido en Marruecos y de padres no franceses, que ahonda en el choque generacional que implica la imposibilidad de comunicarse.

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“Fátima nos acerca la vida de una mujer árabe de 44 años en un entorno hostil. La protagonista encarna el prototipo de mujer coraje de fuertes convicciones religiosas, y sus hijas representan el cambio social de la generación de inmigrantes que ya ha tenido ocasión de crecer en suelo francés: una estudia para ser médica, con la carga económica y el ascenso social que ello implica para la familia, mientras que la pequeña desprecia a su madre porque ésta no domina la lengua francesa e intenta ganarse la vida mediante trabajos no remunerados. En casa de Fátima, en definitiva, se debate una lucha crucial entre los prejuicios de propios y ajenos, entre las adversidades y las ansias de progreso, entre la impotencia que se siente al no sentirse integrado y el menosprecio de vecinos y compañeros de colegio que sí tuvieron ocasión de nacer y crecer en un entorno más favorable. Todo ello le sirve a Philippe Faucon para hablar de la realidad de aquellas personas silenciadas que forman parte de nuestro día a día. Una película que funciona como espejo en el que, queramos o no, nos reflejamos y nos reconocemos. 

De los fotogramas de Fátima emanan temas tan interesantes como la inevitable diferencia de clases, el machismo de la cultura árabe y la superficialidad de una sociedad que ha basado sus avances en términos de capital y no de formación. Un conjunto la mar de complejo que en pantalla se resuelve de forma sencilla, con diálogos cargados de verdad, interpretaciones naturales y escenas que respiran autenticidad y dignidad. De esas películas que, con letra pequeña y palabras muy grandes, remueven los cimientos y las emociones de la audiencia. Ilustrativa, pero nunca aleccionadora. Dura, pero ante todo conciliadora. Un film que generará un debate tan inevitable como necesario. Esperemos que el modelo de cine social comprometido que propone Fátima se convierta en una tónica del cine europeo de nuestro tiempo. No por casualidad, la escena más emotiva de Fátima coincide con el momento en el que la protagonista lee en voz alta la carta que ha escrito a su hija acercándole su posición y, sobre todo, confesandole sus sentimientos. Es entonces cuando, como ciudadanos y espectadores, nos damos cuenta del ninguneo que las personas como Fátima sufren en la vida real y en el cine. Una revelación que avergüenza y emociona”  (Xavier Vidal)


los caballos de Dios (Nabil Ayouch, 2012)

1 Desembre 2016

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Sinopsis: Yachine tiene diez años y vive con su familia en Sidi Moumen, un poblado de chabolas de Casablanca. Su madre, Yemma, hace lo que puede por sacar adelante a la familia. Su padre se encuentra en un estado depresivo y de sus tres hermanos uno está en el ejército, otro es prácticamente autista y el tercero, que tiene trece años y se llama Hamid, es el cabecilla del barrio y el protector de Yachine. Cuando Hamid es encarcelado, Yachine se ocupa de varios trabajillos que le ayudan a escapar del marasmo provocado por la violencia, la miseria y la drogadicción que la rodean. Cuando Hamid sale de la cárcel se ha convertido en un islamista radical y convence a Yachine y a sus amigos para que se unan a sus ‘hermanos’. El líder espiritual del grupo, el imán Abou Zoubeir, se encarga de dirigir el prolongado entrenamiento físico y mental de los muchachos, antes de anunciarles que han sido elegidos para convertirse en mártires. Interpretación libre de los atentados terroristas que tuvieron lugar el 16 de mayo de 2003 en Casablanca.

“Poblado de Sidi Mouden, Casablanca. Chabolas, miseria, delincuencia juvenil, falta de aspiraciones. Un polvorín en el que la tensión se palpa en cada rincón y también un lugar idóneo para que fructifique la semilla del odio y se implante el germen del fundamentalismo islámico.

El director francés de origen marroquí Nabil Ayouch nos introduce en ese feroz hervidero a través de la mirada de dos hermanos, desde su no tan tierna infancia, en la que aprenden a regirse irremediablemente por los códigos morales que impone la ley de la calle, hasta el proceso de despojamiento de sus emociones, sentimientos y personalidad que sufren en su madurez, después de caer en las garras yidahistas. Un relato sobre la pérdida de la inocencia y la manipulación religiosa lleno de fuerza poética y simbólica que funciona mejor a un nivel íntimo que como metáfora social con voluntad aleccionadora” (Beatriz Martínez)

“Nabil Ayouch no da ningún trato especial a los personajes principales de Los Caballos de Dios. Nada los exime de sus gamberradas, ni siquiera de algunos actos que bien podrían considerarse vandalismo. No se espera que empaticemos con ellos por su bondad, sino por solidaridad respecto a la trágica situación en que se encuentran. Lo que el director francés (de raíces marroquíes) se propone es plasmar con la mayor veracidad posible un contexto, un espacio maltratado por el sector occidental. Y sobretodo, dar testimonio del germen del terrorismo yihadista, que como se nos muestra en la película, no responde tanto a un orgullo patriótico (como en ocasiones se nos hace creer) como a una respuesta desesperada al mal estado de una sociedad maltratada. De ahí que no sea necesario maquillar a los personajes que protagonizan la película: desde el minuto cero entendemos que su conducta caótica (e incluso violenta) es el resultado de una dura represión” (http://www.cinemaldito.com/los-caballos-de-dios-nabil-ayouch/)

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“Ayouch, a través de una cámara nerviosa y  sin juzgar, nos va enseñando el desarrollo de la vida en una comunidad del extrarradio de una ciudad marroquí, en donde la pobreza lo caracteriza todo, desde las míseras chabolas en donde se habita, prácticamente sostenidas por piedras y fijadas con simples telas, hasta las casi harapientas vestimentas que llevan los niños y los adultos; desde los vehículos de transporte, que se limitan a auténticos cacharros o a motocicletas casi desguazadas, hasta los alimentos que se venden en el mercado, en condiciones de calidad, diríamos, poco atrayentes… Los niños juegan al fútbol, se pelean, corren, se divierten, pero son conscientes de que les espera un futuro poco halagüeño, abocado prácticamente al trapicheo, la droga, la violencia, la cárcel o el trabajo en contextos míseros y de explotación. No parece existir esperanza alguna en que el desarrollo económico y social vaya siquiera a rozarles mínimamente, y la única fábrica que se atreve a instalarse en las cercanías contrata a mano de obra foránea para su desarrollo. En esa coctelera de penuria e ignorancia, se imponen los más fuertes, quienes a través de la violencia propia y la humillación ajena consiguen ser obedecidos, respetados y tratados como los líderes de la manada. Las únicas salidas se vislumbran en ese hipotético e improbable salto a la élite del fútbol, en la incierta y tenebrosa aventura de una emigración ilegal a tierras más prósperas, y por último, en el aterrizaje en el fanatismo religioso, que con promesas de paraísos eternos, consigue llevar a su terreno a mentes propensas para acumular consignas y odios, mediante ambientes que saben rodear a aquellos desfavorecidos por la vida de cierto compañerismo, amistad, dedicación, admiración y camaradería.”(Pilar Roldán)


relatos salvajes (Damián Szifron, 2014)

1 Octubre 2016

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“Cuando leo en el diario algún suceso trágico nunca tengo la sensación de que el tipo que lo ha cometido sea ajeno a mí”

(D. Szifron)

Sinopsis: La película está estructurada en seis episodios que alternarán el suspense, la comedia y la violencia.

La desigualdad, la injusticia y la exigencia del mundo en que vivimos producen que muchas personas se estresen o se depriman. Algunas explotan. Esta es una película sobre ellos. Los protagonistas de ‘Relatos Salvajes’, vulnerables ante una realidad que súbitamente se altera y se torna impredecible, se entregan al innegable placer de perder el control.

Es inevitable la irregularidad de cualquier película que nos cuente historias aisladas, ya que es prácticamente imposible que todas tengan el mismo interés y no es extraño que se mezclen relatos de gran calidad con otros menos conseguidos. Esto sucede en esta película, pero los seis tienen una calidad muy aceptable, algunos son francamente brillantes. Aunque si debe reseñarse que entre los defectos del film el nexo común de todas las historias parece debilitado… si bien algunos críticos han destacado que este debilitamiento narrativo del conjunto se compensa por la crítica feroz que anida en la película considerada de manera global.

Así, cada relato funcionaría de forma independiente como cortometraje. Pero el conjunto es el que da una dimensión de análisis de la sociedad en la que vivimos en cualquier país occidental. Los protagonistas de estas historias son personas normales en situaciones que todos reconoceremos como ordinarias. En todas ellas salta una chispa también habitual (una grúa que se lleva nuestro coche, un rifi rafe al volante con otro conductor o una infidelidad). Lo que tienen en común todos estos personajes es que de repente estallan.

Finalmente, la diversión la diversión que propone ‘Relatos salvajes’ es incómoda al ser el resultado de un análisis pesimista de la sociedad actual. La furia incontrolada de los personajes es incompatible con una visión complaciente de las relaciones sociales y la inserción del individuo en la sociedad es una pura entelequia.

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Más información y análisis argumental de los episodios en:

http://www.relatos-salvajes.com/

https://es.wikipedia.org/wiki/Relatos_salvajes

https://psiquedospuntocero.com/2015/05/08/analisis-de-pelicula-relatos-salvajes-parte-i/

https://psiquedospuntocero.com/2015/05/13/analisis-pelicula-relatos-salvajes-parte-ii/

 


techo y comida (Juan Miguel del Castillo, 2015)

1 Agost 2016

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Sinopsis: Jerez de la Frontera, 2012. Rocío es una joven madre soltera y sin trabajo que no recibe ningún tipo de ayuda ni subsidio por lo que no puede hacer frente a los pagos del alquiler del piso en el que vive. Entre la vergüenza y el temor a perder la tutela de su hijo Adrián, de 8 años, Rocío sufre en soledad una situación de precariedad que empeora cada día. La denuncia del propietario, acuciado también por las deudas, precipitará la amenaza de la orden de desahucio. Una historia conmovedora, tierna y dura al mismo tiempo, tan necesaria como incómoda que pone al descubierto las vergüenzas de un sistema que abandona a las personas. ¿Y a ti quién te rescata?

“Techo y comida coloca su mirada a pie de calle para contar el tenso transcurrir de los días previos a la pérdida de su piso alquilado por parte de una madre, expuesta a la intemperie laboral y afectiva, y su hijo. El debutante en la dirección Juan Miguel del Castillo sabe que su película es, ante todo, una Natalia Molina excepcional, capaz de desaparecer en el interior de su personaje, pero sería injusto pasar por alto otra serie de decisiones que no hacen sino reforzar la eficacia de este trabajo de planteamiento austero y espíritu combativo: la firme voluntad de evitar tremendismos y la loable capacidad de retratar ambientes y personajes con un realismo libre de afectaciones. Proponer un reflejo de la crisis mediante un trabajo capaz de llegar a todo tipo de público es, sin duda, un gran gesto político.” (Jordi Costa)

“Techo y comida, una de las grandes películas españolas del 2015 (si no la mejor), es uno de los retratos más certeros sobre las consecuencias de la crisis económica. Sin anestesia, sin rodeos y sin subrayados. El director Juan Miguel del Castillo se acerca a su entregada protagonista y al resto de personajes con respeto. El guión no pierde ni una línea en explicar el pasado de Rocío, una joven en paro con un hijo de ocho años y un piso del que lleva ocho meses sin poder pagar el alquiler. No la juzga: la sigue con cariño, en sus momentos más bajos y en sus pequeños instantes de esperanza. Natalia de Molina trabaja desde la contención. Ella es la película. Su cara es la viva imagen del cansancio. Da vida a una joven superada por las circunstancias que saca fuerzas de donde ya no queda absolutamente nada. Techo y comida es la historia de un conflicto personal y de una derrota social. La cámara filma a pocos centímetros de sus actores, pero no fuerza ninguna situación ni cede al miserabilismo que suele afectar a gran parte del cine social de nuestros tiempos. En definitiva, Techo y comida esuna obra actual y reconocible, dirigida con tacto, escrita desde el compromiso e interpretada desde la comprensión. Algunas de sus escenas son tan dolorosas y producen tal indignación que consiguen concienciar y desarmar a cualquiera. 

Techo y comida es la crónica de una bajada a los infiernos: arranca con la protagonista entre lágrimas, incapaz de conciliar el sueño, y termina con los planos de una casa vacía mientras Rocío y su hijo Adrián desaparecen de la escena al enfilar un camino tortuoso, simbólicamente empinado y repleto de basura.” (Xavier Vidal)

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“Techo y comida no hace concesiones, no se pone alegre, ni abraza la esperanza en ningún momento, porque NO EXISTE. Muestra, con contundencia, la ayuda que Rocío recibe, en la sombra casi, de una de sus vecinas —el amor al prójimo, traducido en ayuda, sin necesidad de pedir nada a cambio—, y lamentablemente muestra el peor lado del drama, el que enfrenta a Rocío a su casero, ambos pertenecientes a la misma clase trabajadora, y enfrentados, sin buscarlo, por el mal de los de arriba.

Techo y comida no busca agradar, de ahí que cierto sector se muestre impasible ante el film, porque a nadie le gusta la verdad. Pero hay un plano que es toda una hostia a nuestra sociedad, una imagen que vale por sí misma, sin necesidad de bonitas palabras en un discurso, la de Rocío abrazándose a su hijo mientras en el fondo la gente celebra un gol de nuestra selección contra Italia en el 2012. (Alberto Abuin)

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Más información: http://techoycomida.com/


las hermanas de la Magdalena (Peter Mullan, 2002)

1 Abril 2016

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Sinopsis: Los conventos de la Magdalena en Irlanda eran gestionados por las hermanas de la Misericordia en nombre de la Iglesia católica. Acogían a muchachas enviadas por sus familias o por los orfanatos, que allí quedaban encerradas y a las que se obligaba a trabajar en las lavanderías para expiar sus pecados. Dichos pecados eran de distinta naturaleza: desde ser madre soltera a ser demasiado bella o demasiado fea, o demasiado simple o demasiado inteligente, o víctima de una violación, y por tales pecados trabajaban sin percibir ninguna retribución, 364 días al año, y se las hacía pasar hambre, se las sometía a castigos físicos, humillaciones, violencia física y moral, y se las separaba de sus hijos. Las penas que tenían que cumplir eran ilimitadas. Miles de mujeres vivían y morían allí. El último convento de la Magdalena en Irlanda cerró sus puertas en 1996.

El prólogo del film consta de tres breves historias de mujeres jóvenes llevadas por la fuerza a una lavandería: la primera, por haber denunciado ante su familia, durante una fiesta de boda, que un primo suyo acababa de violarla; la segunda, una huérfana, por permitirse coquetear con los muchachos que la llaman desde el otro lado de las rejas del orfanato; la tercera, por haber tenido un hijo fuera del matrimonio. Los tres casos conforman una vista panorámica y desoladora a una cultura profundamente católica, tóxica, donde las mujeres, para ser consideradas morales, sólo pueden habitar tres ambientes bajo estricta supervisión, sometidas a una autoridad ajena y con su sexo anulado o severamente restringido: la casa paterna, la casa del esposo, y el convento.

En efecto, en las historias que The Magdalene Sisters cuenta, son las propias familias —o el estado encargado de suplir la custodia familiar– las que abandonan a sus hijas en los hogares de las monjas y les dan la espalda. La autoridad de las monjas es absoluta -y se ejerce de manera despótica-  en función de la altura moral y el respeto social que automáticamente ganan aquéllos que se consagran a Dios, pero es de hecho una autoridad delegada: las familias de las internas pueden venir a sacarlas en cuanto lo deseen. De esta manera se ofrece el retrato de una institución perversa pero de una sociedad enferma. Las monjas contaron con la total colaboración del Estado que les envía mujeres sin recursos a través del sistema judicial.

Las víctimas de la esclavitud de las Magdalenas finalmente comenzaron a encontrarse y contar sus historias al final del siglo pasado, luego de que estallara un escándalo al descubrirse decenas de cadáveres de internas enterradas en tumbas anónimas en terrenos de un convento. Una investigación reveló el nivel de los abusos llevados a cabo en los asilos, que (sólo desde los años 1920 y sólo en Irlanda) afectaron a unas treinta mil mujeres.

Más recientemente el gobierno de Irlanda, después de dilatarlo todo lo posible, decidió reconocer su parte en el asunto y ofrecer atención y compensación monetaria a las sobrevivientes. El gobierno también solicitó a las cuatro órdenes religiosas responsables de las lavanderías que, pese a no haberse dado un proceso penal, hicieran el gesto de reconocer los abusos cometidos y aportaran fondos. Las monjas se negaron unánime y categóricamente. Así queda sin castigo humano -el divino a buen seguro lo tendrían por muy devotas que fueran- el  uno de los grandes crímenes de la Iglesia Católica en el siglo XX.

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“No por casualidad, la acción de la película que ganó el León de Oro en la última Mostra de Venecia transcurre durante los años 60. Mientras buena parte de las mujeres europeas se emancipaban social y sexualmente, una orden católica convertía sus reformatorios irlandeses en verdaderos infiernos para las infortunadas muchachas allí recluidas por haber atentado contra la moral. El actor Peter Mullan, en su segundo largometraje como director, aprovecha las enseñanzas de Loach o Figgis para denunciar, con voz propia, la terrible experiencia de algunas de estas víctimas de la intolerancia religiosa. La institución posee aires dickensianos y el film carga sus tintas anticlericales con tan particular ensañamiento que incluso se permite algunos momentos de respiro para aliviar la tensión. Las actrices protagonistas son tan poco conocidas como eficaces, y la cámara de Mullan se mantiene a una elegante distancia que les permite actuar con la libertad de la que sus personajes no disponen. La mirada de Las Hermanas de la Magdalena deviene así tan nítida como implacable, tan abierta como inquisitiva. Las injusticias que se denuncian resultan dolorosamente ofensivas y sus consecuencias ahondan en las heridas hasta el punto de aceptar que Mullan haya cedido a la tentación de dejar alguna puerta abierta a la esperanza. La superiora del convento, interpretada por la veterana Geraldine McEwan, llora ante una proyección de Las campanas de Santa María, de Leo McCarey. Al Vaticano, en cambio, no le ha gustado nada la película de Mullan. Va a ser su mejor publicidad, porque para predicar hay que hacerlo con el ejemplo.Para anticlericales con estómago a prueba de ruedas de molino. Lo mejor: la rabia sostenida que el film destila. Lo peor: no poder afirmar que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia” (Esteve Riambau)

Mas información sobre las atrocidades de la Iglesia católica en Irlanda: https://es.wikipedia.org/wiki/Asilo_de_las_Magdalenas


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