El Angelus (Millet, 1859)

28 abril 2011

El Angelus es la obra maestra de Millet y pone de manifiesto su adhesión al Realismo francés. Fechada aprox.  en 1859.

Millet muestra a dos campesinos orando y dando gracias a Dios por la cosecha obtenida con el sudor y el esfuerzo de muchos días. El hombre y la mujer agachan piadosamente las cabezas, agarrando él su sombrero y llevando ella sus manos al pecho. A sus pies contemplamos la cesta con los frutos y el apero de labor. La escena se desarrolla al atardecer, quedando las dos figuras en zonas de luz y sombra respectivamente, en un contraste lumínico de gran belleza. Este interés por la luz natural acerca a Millet al Impresionismo. Su pincelada es firme y segura al igual que el dibujo, emplea colores suaves para el campo y más oscuros para los personajes, reflejando las vestimentas de los campesinos a la perfección. No en balde, Millet convivió siempre con ellos, sufriendo sus mismas condiciones. La temática empleada por el maestro hizo que los críticos le tacharan de socialista; si Millet tiene algo de socialista es del tipo evangélico al transmitir la espiritualidad de los trabajadores en su faceta más realista, alejada de tópicos.

Sin embargo, en bajo la apariencia de un cuadro de intensa espiritualidad es posible una realidad bien distinta desvelando una honda y serena tragedia.

Es sabida la obsesión enfermiza de Dalí con este cuadro y todo ello nos lleva a…

“En la imagen de la obra de Millet  se aprecia una pareja de campesinos en actitud respetuosa, podría decirse que orando. En el suelo, al lado del campesino una horca clavada y en medio de ambos, un saco de patatas. Algo tan en principio, inocente, despertó la paranoia de Dalí, al punto de obsesionarse con el cuadro. Él veía más cosas en la imagen, cosas que nadie veía.  Cierto o no que Dalí veía más cosas en el cuadro, la verdad es que analizado el lienzo con rayos X, se podía apreciar la presencia de un ataúd infantil debajo del saco de patatas. Este extremo lo había confirmado Dalí mediante conversaciones con un amigo de Millet. Según este amigo, el pintor francés había tapado el ataúd porque se había enterado que eso no sería del gusto de las nuevas modas parisinas. Acertó de lleno al cambiarlo como se vio, ya que la imagen pasó a decorar gran parte de los hogares franceses, pero escondió sus verdaderas intenciones, las de representar la muerte de un niño, el hijo de dos campesinos, enterrado en el campo sin más noticias para el resto del mundo que la presencia de sus padres”.

Curiosamente, es bien distinto aproximarse a la obra de Millet bajo mera interpretación de una oración durante la jornada laboral que asistir al funeral silencioso del hijo de unos campesinos. Sólo la primera versión resultaba digerible para la inmensa mayoría de la época.


Amador (Fernando de León, 2010)

26 abril 2011


Argumento: Marcela es una mujer joven en apuros económicos que encuentra un trabajo para el verano cuidando de Amador, un señor mayor postrado en cama, en ausencia de su familia. Cree ver así sus problemas resueltos, pero a los pocos días Amador muere, dejando a Marcela en una difícil situación. Su fallecimiento le deja sin trabajo, y eso es algo que ella no se puede permitir…
Enfrentada a un difícil dilema moral, Marcela va a demostrar que no siempre la muerte puede detener la vida.

Con esta nueva película Fernando de León prosigue su particular periplo por los recónditos territorios de la realidad más descarnada; todas sus películas son excelentes, desde la celebrada Familia (1996) hasta la denostada Princesas (2005) y con las existosas e insuperables Barrio (1998) y Los lunes al sol (2002). Amador es tan honda como las anteriores pero posee un tono más pausado y lento, es infinitamente más sombría y amarga, con una crudeza apabullante.

En ella, se aborda temas recurrentes en su cine que no constituyen una novedad; la pobreza, la inmigración, la precariedad laboral, la prostitución, el machismo, la ingratitud filial… la vida y la muerte… Una mirada cuyo tema central es la necesidad de afrontar dilemas morales en la lucha por la supervivencia material y por la estabilidad afectiva impregnado todo ello de un tono de profunda tristeza y pesimismo existencial.


“Somos nuestras decisiones”, reza el cartel de la promoción y para Marcela esta decisión se manifiesta en un triple dilema; romper con un marido cuando menos indiferente, asumir en soledad un embarazo preñado de incertidumbre y prolongar artificialmente una relación laboral materialmente necesaria pero moralmente tortuosa.

Podéis consultar la página Web de la película en: www.amadorlapelicula.es

A continuación reproduzco dos fragmentos de críticas de la película, una a favor y otra en contra, aparecidas ambas en labutaca.net:

“Regresa Fernando León de Aranoa con una película entrañablemente humana y cargada de cuestiones existenciales. “Amador” se nos ofrece como un verdadero rompecabezas moral, con un comienzo de marcado carácter social que cede pronto ante la necesidad de dos personajes solitarios. Son Amador, un anciano postrado en su cama y al que su hija no presta mucha atención, y Marcela, una inmigrante peruana que acepta el trabajo de cuidar al enfermo para ganar algo de dinero. Él esconde un secreto que le ayuda a distraer a la muerte, y ella otro que le anima a esperar una nueva vida. Los extremos de la existencia coinciden en una habitación, y esas dos almas se entienden con miradas y silencios, con la complicidad que les lleva a confiarse lo que no les han desvelado a su hija o a su pareja, con la generosidad de saberse necesitados y estar dispuestos a dejar al otro un hueco en este mundo”. (Julio Rodríguez Chico)

“La vocación de crónica social con toques poéticos se diluye en un relato en el que diálogos y situaciones se fuerzan hasta rayar el ridículo. Demasiadas buenas intenciones anuladas por un ritmo que confunde morosidad con detalle”. (Miguel A. Delgado)


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