Galatea de las Esferas (Salvador Dali, 1952)

31 Juliol 2018


“Galatea de las esferas” (1952) es una pintura de Salvador Dali donde aparece el rostro de Gala, su musa, firmado exclusivamente por esferas, como si fuesen partículas atómicas.

Dedicado a la eterna figura femenina, la Galatea de las esferas es uno de los homenajes a Gala más significativos que Salvador Dalí realizó. Representa su interés por la ciencia y las teorías de la desintegración del átomo. Pertenece a su período místico-nuclear. Encontramos el rostro de Gala formado por un escenario discontinuo, fragmentado, densamente poblado de esferas, que en el eje de la tela adquieren una visión y perspectiva tridimensionales. La disgregación de las partículas del átomo permiten ahora la construcción del rostro.

El nombre Galatea se refiere a una ninfa del mar. Dentro de la mitología griega podemos encontrar dos leyendas protagonizadas por Galatea, siendo la más famosa la que gira en torno a Polifemo. Galatea fue una joven nacida en la isla de Creta conocida por su hermosura y su piel blanca, algo que hacía que muchos hombres estuviesen enamorados e incluso obsesionados con ella, era el caso de Polifemo. Desgraciadamente, la joven tenía el corazón ocupado, estaba completamente enamorada de Acis, hijo del dios Pan. Un día, los amantes decidieron ir a orillas del mar a disfrutar de su amor, siendo sorprendidos por Polifemo, quien se enfureció tanto que lanzó una enorme roca a Acis. Galatea, completamente desconsolada, decidió acudir a su madre para pedir su ayuda, quien convirtió a Acis en un río que llevó su mismo nombre, convirtiéndolo así en algo eterno.


armonía natural

30 Juliol 2018


Lloran los árboles
cuando se ven desnudos
frente al invierno.

Autor: Raquel Vázquez

Ilustración de Tommy Ingberg


ser o tener

27 Juliol 2018


Pienso.
Respiro.
Me muevo.
Como.
Y duermo.
Hago el amor
(Léase fornico).
Insulto.
Sonrío.
A veces lloro
O doy un suspiro.

Conduzco mi automóvil.
Subo y bajo
el ascensor de mi piso.
Trabajo.
El cartero me trae
correspondencia
con mi nombre y apellidos.
Firmo cheques.
Me compro un pantalón
O un vestido.
Voy al cine o al teatro.
Bailo y río.

Doy conferencias.
Escribo.
De cuando en cuando
Sale mi retrato
en las hojas de los diarios.
Hablo y me responden.
Me insultan.
¡Hasta me tratan con respeto!
Y me adjetivan
un título universitario
o artístico.

Pero… yo,
¿Soy yo?
O tengo simplemente cosas
como este nombre y apellidos
y este cuerpo
que día a día
hago saltar de la cama
—a las ocho en punto—
lavo,
perfumo,
visto
y
le doy cuerda…

Autor: Luz Méndez de la Vega

Fotografía: Lissy Elle Laricchia, “hands on me”


moradas

26 Juliol 2018


En la mano crispada de un muerto,
en la memoria de un loco,
en la tristeza de un niño,
en la mano que busca el vaso,
en el vaso inalcanzable,
en la sed de siempre.

Autor: Alejandra Pizarnik

Ilustración de Sergio Cerchi, “vento”


vigilia

25 Juliol 2018


Hay sonidos que no descansan nunca:
los electrones en los flexos,
el óxido en el grifo,
el crepitar del borde de la sombra
de los cedros ardiendo estupefactos,
la mañana en los charcos delante de la cárcel,
las articulaciones de los grandes puentes,
la fiebre, la desidia,
el balbuceo de los extrarradios,
la sed.

Hay sonidos que no descansan nunca:
de noche oigo en mi cuerpo la carcoma.

Autor: Federico Gallego Ripoll

Ilustración: Joan Ponç, “contorns” (1950)


la corda de saltar

24 Juliol 2018


Sembla la corda de saltar
una rialla
als llavis de l’aire.
O potser
una pregunta necessària
que cau
a terra
i s’arrossega
i la trepitgen
i es trenca.

Però s’alça, de nou s’alça
la rialla que sembla
i la ganyota de la corda
que pregunta.
Des de les mans de la vida
que bramula i espanta
I gemega
i salta

Sobre els llavis de l’aire
els infants ballen i moren.

Autor: Natividad Ayala / Gertrudis Mira

Ilustración: Sorolla, “saltando a la comba en La Granja” (1907)

Pintado en 1907 durante la estancia de Sorolla en La Granja de San Ildefonso, refleja el interés del pintor por el tema del jardín y desprende instantaneidad como si se tratara de una fotografía.

Representa a su hija pequeña saltando a la comba junto a otras niñas alrededor de una fuente de uno de los jardines del Palacio Real segoviano.

La obra entera destila instantaneidad, animada por el movimiento de todas las figuras que ha quedado detenido en un momento, como si de una toma fotográfica se tratara. A esa sensación contribuye la propia composición y las figuras que corren alrededor del estanque. Destaca su hija, en primer plano, captada en pleno salto, como indican la sombra proyectada en el suelo y la cuerda apenas visible con la que juega. La propia iluminación, con la luz del sol filtrándose entre la vegetación, y los rasgos indefinidos acentúan la impresión de visión fugaz.

El cuadro entero se contagia de una alegría efímera, acentuado por las carreras circulares de los niños que se persiguen alrededor del estanque. El movimiento, el placer del juego infantil, la luz risueña del sol entre las hojas verdes…


crónica primera

23 Juliol 2018


De cómo fui cuarto creciente
y llegué aquí descalza entre laureles
de cómo flui por demoras de cuerpos
desvariada
de cómo roté envuelta en los helechos de los proscritos
y de cómo la ocupación dos equinoccios.
De cómo crecí del robledal
de cómo fui capaz de tanta barcarola
y de cómo concebí la revolución en vuestros vientres.
Y es que yo soy a la vida
lo que la lava al volcán.

Autor: Olga Novo

Ilustración: Yoshiro Tachibana


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