Crònica

30 desembre 2011

Aquest any serà bo per a tota
mena d’afers: ho diuen els diaris.
(Si puges al terrat prop de migdia
hi trobaràs la casada del quart
que pren el sol sense sostenidors.
És joveneta encara i té els pits durs
i una mirada blana, acollidora.)

Aquest any serà bo per a tota
mena de liaisons, perquè els pobres encara
no s’hauran revoltat i en algun lloc remot
esclatarà una guerra, programada
per liquidar sobrants de gent i d’armes.

Serà un bon any de pluges, aquest any,
any de collites grasses, abundoses,
i d’abundosos, grassos beneficis,
que permetran als rics de practicar
la caritat sense posar en perill
la integritat de llurs hisendes.

Naixeran cent poetes, aquest any,
i vindran menys turistes, tal vegada
perquè el sol ja no escalfa com abans
o perquè al mar no hi queda cap sirena.
Desmesurats i obscurs, els endevins
prediran les desgràcies de sempre,
i els bons, com de costum, predicaran
la resignació i la concòrdia.

La primavera serà dolça i breu
i la tardor allargassada i tendra,
i moltes noies sentiran que els bat
la sang amb una força inconeguda
i es llançaran a fer l’amor
amb un fresc i agressiu entusiasme.

No es preveuen miracles, aquest any,
ni grans migracions, ni terratrèmols
massa devastadors, ni cap d’aquelles
disbauxes col•lectives que somouen
els fonaments de l’ordre.

Hi haurà morts a balquena, tant se val,
però morts casolans, subsidiaris,
i quatre morts il•lustres, que dissolts
entre la massa amorfa passaran
sense pena ni glòria.

Serà un any com els altres, aquest any,
amb els mateixos dies, els mateixos
desenganys, i alegries, i sorpreses,
i vents i calmes i captards i aurores;
un any d’aquells que només el record
pot convertir, fal•laç, en una estranya
papallona; un any, per dir-ho clar,
com l’any passat, i l’altre, i l’altre, i l’altre…

Autor: Miquel Martí i Pol

Ilustración de Mikael Sundberg, “heavy winter”


La nevada (Goya, 1876)

28 desembre 2011


Es una de las primeras ocasiones en las que se representa el frío invernal de manera realista, sin romanticismos; ambiente frío, desapacible y triste, donde los protagonistas son unos personajes que sufren la rudeza del viento y la nieve. Detrás de ellos va un burro transportando un cerdo abierto en canal. Todos los personajes de la escena tienen frío, los tres hombres del burro, los guardias y hasta el famélico perro que esconde el rabo entre las patas.

Con la ayuda del color blanco Goya consigue transmitir el frío de la nieve y la ventisca, contrastando con los tonos oscuros de su alrededor. Otro elemento importante en la escena es el viento que mueve los árboles desprovistos ya de sus hojas, al mismo tiempo que lanza copos de nieve al rostro de los hombres.

En esta obra Goya no ha querido sólo transmitir los rigores del invierno a través del fuerte viento y de la nieve, dando una perfecta sensación ambiental, provocando que el espectador sienta frío al contemplar la escena. También, bajo una representación cotidiana y costumbrista, introduce el tema social. Goya ha escogido a personajes más desfavorecidos socialmente para representar los sufrimientos del invierno. Tras ellos aparece un burro que transporta un cerdo abierto en canal, mostrando la matanza típica en España en esas fechas. La tradición habla del intento de entrar el cerdo en Madrid sin pagar el impuesto de consumos, lo que provoca la detención de los tres hombres por parte de los guardias.

El colorido blanco se adueña de la estampa, intensificando los tonos más oscuros de su alrededor.


Sagrada Familia con pajarito (Murillo, 1649)

25 desembre 2011

La Sagrada familia del pajarito es una de las obras más populares de Murillo, pintor barroco de la escuela sevillana. El nombre de la obra hace alusión al pajarito que el Niño Jesús enseña al perrillo que tiene a sus pies. Es una escena tierna, familiar, con Jesús apoyado en los brazos de su padre.

El tema religioso está envuelto absolutamente en la realidad cotidiana, en una escena entrañable y familiar. La de un niño que juega a enrabietar a un perro, mientras sus padres están atentos a la situación: ambos han detenido por un instante sus tareas para contemplar los peculiares juegos del niño. Ninguna alusión a lo divino vemos en este cuadro en el que el tenebrismo se ha atenuado y el pintor nos deja entrever el fondo de la estancia: un banco de carpintero con algunos utensilios y una rueca que gira. No hacía falta ningún lenguaje grandilocuente para conseguir la complicidad absoluta del espectador. La sencillez tiene, en sí misma, un gran atractivo.

El cuadro responde a la técnica tenebrista que se había puesto de moda en Sevilla. Hay un potente foco de luz que entra por nuestra izquierda y que incide sobre los tres rostros. Es un tenebrismo matizado: los rostros están perfectamente modelados. El fondo uniforme, oscuro y neutro, no impide que nos demos cuenta de que la habitación es muy sencilla. Con esta suavidad de los rostros resaltan más los personajes sobre el fondo oscuro. El protagonista del cuadro es el Niño, que recibe más luz y que está situado en medio del cuadro. El dibujo, como siempre en Murillo, es seguro y elegante.

No hay ningún elemento que nos hable de religión o santidad; no hay nimbos de santos, no hay resplandores celestes, etc. La madre, la Virgen María, con una manzana en la mano y un hilo en la otra, ha parado un momento el trabajo para mirar embelasada a su rubio retoño.
La composición del cuadro, aparentemente intrascendente, encierra un canto a la vida doméstica, a la familia y al trabajo, que está simbolizado por medio del banco de carpintero de San José y del costurero de la Virgen.


La comida frugal (Picasso, 1904)

24 desembre 2011


En esta obra se expresa desgarradoramente la miseria y el desaliento. Se revela, una vez más, el interés de Picasso por los pobres y otros marginados sociales, hombres y mujeres famélicos, de expresión pasiva y apática, figuras abatidas por su propio peso.

Esta pareja flaca, casi demacrada, está sentada a una desolada mesa donde sólo quedan restos de pan y un poco de vino. Aunque sus largos dedos la abrazan tiernamente, el hombre, que parece ser ciego, aparta de la mujer su rostro angustiado, entreabriendo los labios con expresión afligida. Ella apoya la barbilla en una mano, al parecer más resignada y abstraída en sus pensamientos.

Los cuerpos enflaquecidos y frágiles de la pareja, sus manos exageradamente alargadas y sus rostros angulosos, unidos a un lenguaje de ritmos manieristas, no hacen más que enfatizar su aspecto marginal. El grabado representa una intensa expresión de pobreza y alcoholismo.

Esta melancólica obra, que marca el final de su época azul, nos muestra posiblemente a dos saltimbanquis que se convertirían en el motivo principal de su periodo rosa. Al mismo tiempo, el hombre ciego, que nos muestra de perfil en contraste con la imagen frontal de la mujer, nos acerca al tema del retrato de la ceguera que ya había introducido en una de sus pinturas más conmovedoras del periodo azul, Ciego comiendo , realizada en Barcelona en el otoño de 1903.


¿Dónde vas carpintero?

23 desembre 2011

-¿Dónde vas carpintero
con la nevada?
-Voy al monte por leña
para dos tablas.

-¿Dónde vas carpintero
con esta helada?
-Voy al monte por leña,
mi Padre aguarda.

-¿Dónde vas con tu amor
Niño del Alba?
-Voy a salvar a todos
los que no me aman.

-¿Dónde vas carpintero
tan de mañana?
-Yo me marcho a la guerra
para pararla.

Autor: Gloria Fuertes


La lotería estatal (Van Gogh, 1882)

22 desembre 2011

Las escenas de género serán muy frecuentes en la pintura holandesa actualizando a medida que pasa el tiempo su temática. En este caso Van Gogh nos presenta el gentío ante una administración de loterías de La Haya. Numerosas personas se agolpan esperando adquirir una participación que las saque de la miseria a la que parecen abocadas por su condición humilde.

Las figuras se ubican en el espacio correctamente, consiguiendo una soberbia sensación de profundidad al disponerlas en diferentes planos para cerrar la composición con una pared donde se abre el arco de la puerta de la oficina. La oscuridad del interior parece engullir a los jugadores que se presentan en su mayoría de espaldas. Los trazos rápidos, casi violentos, protagonizan una escena en la que las tonalidades oscuras son las más abundantes, ligeramente animadas por las cofias de las mujeres y el manto rojizo de una de ellas. Las líneas de las baldosas refuerzan la perspectiva en un alarde de perfección.


No volveré a ser joven

17 desembre 2011

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Autor: Jaime Gil de Biedma

Ilustración de Georges Rouault, “El viejo payaso” (1917)


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