las tres edades (Friedrich, 1834)

31 Juliol 2016


En 1835 Friedrich realizó Las edades de la vida que debe ser interpretada como una meditación sobre la vida y la muerte.

La obra representa un paisaje marítimo en el que se encuentran cinco personajes y el mismo número de navíos.

El cuadro se puede dividir en dos partes: las personas en la playa en primer plano y los barcos que “recortan” sus siluetas en el cielo en dirección hacia el horizonte.

Las personas de la orilla representan los tres momentos en la vida de una persona: infancia, juventud y vejez, personificados en figuras de esas edades, que podríamos ver como una alegoría del ciclo de la vida.

El lugar donde transcurre la obra es de dudosa localización, aunque todo parece indicar que puede tratarse de costa de Wiltow, donde los barcos correo suecos descargaban antes de proseguir su camino hacia Satralsund.
La escena transcurre en un atardecer de verano.

En la parte más próxima podemos ver un tonel vacío, una barca invertida y algunos aparejos de pesca. A continuación, aparecen cinco figuras, identificadas con la familia del pintor.

Las personas sentadas son su hijo Gustav Adolf, su hija pequeña Agnes Adelheid y su hija mayor Emma.

El anciano de espaldas y ataviado con un abrigo largo es el propio pintor, apoyado en su característico bastón.

La parte superior del cuadro la ocupan diferentes embarcaciones que se aproximan a la costa, y que parecen corresponderse con las figuras del primer plano. Cinco personajes, cinco navíos.

El navío más grande se relaciona con el anciano, los botes pequeños que descargan el correo con los niños, y finalmente los dos veleros en la lejanía que se identifican con la hija mayor y su sobrino Wilhelm.

Es una pintura premonitoria, con una fuerte carga emocional y simbólica ya que el artista parece estar despidiéndose de su propia familia al subir a un velero que comienza un viaje sin retorno que clausura la vida.


la isla de las mujeres

29 Juliol 2016

DDiArte - Narciso & The-Gifts of The Water
Cuando al amanecer, calmados los vientos
que horas antes agitaban las jarcias,
los tripulantes decidieron dirigirse a la isla
en busca de agua y provisiones,
eligieron una bahía serena y recogida
para desembarcar. Ya en tierra firme,
sobre cada uno de ellos se abalanzaron
más de cien mujeres, y cada una
se disputaba al hombre elegido,
y los hombres, exhaustos,
obligados a gozar sin parar
de todas y cada una de las hembras,
morían con los ojos en blanco.

Autor: Mercedes Escolano

Ilustración: DDiArte, “Narciso & The-Gifts of The Water”


el pájaro

28 Juliol 2016

Listening_Intently
El pájaro sobre la piedra
parecía estar esperando.
Me observa,
cambia de posición
varias veces sin dejar de mirarme,
posa para las fotos.
Finalmente levanta el vuelo
y se marcha.
Algo mío que desconozco
se ha llevado con él.
Pero no la luz y ni el silencio
que compartimos por unos instantes.

Autor: León Molina


las nubes

27 Juliol 2016

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Pasan las nubes sobre el mundo. Van
indiferentes a su bien, ajenas
a su daño. Ligeras, casi inmóviles,
reproducen los sueños desprendidos

del hombre que las mira. Otras veces,
se extienden con sus párpados cerrados,
grises alas de un sueño ya sin sueños,
sobre el silencio oscuro de la vida.

Pasan las nubes bajo el cielo raso
de un cielo azul e inalcanzable. Son
rehenes de la luz, hijas del día.

En ellas contemplamos el destino:
llegar, libres sin serlo, a nuestra noche
en el flujo invisible que nos lleva.

Autor: Blas Muñoz Pizarro


inocencia

26 Juliol 2016

Albert Edelfelt - Child’s Funeral (1879)
Bajo tanto sol
en la estrecha barca
el temblor
de sentir contra mis rodillas
la desnudez inocente de un niño
y el ebrio desgarro de incubar en la sangre
lo que él desconoce.

Autor: Antonia Pozzi

Ilustración: Albert Edelfelt, “Child’s Funeral” (1879)


las tres palabras más extrañas

25 Juliol 2016

Noell S. Oszvald - 27
Cuando pronuncio la palabra futuro
la primera sílaba viaja ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra silencio
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra nada
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Autor: Wislawa Szymborska

Fotografía de Noell S. Oszvald


tu presencia no mitiga la ausencia

24 Juliol 2016

Alex Alemany - 06
Para olvidar que has muerto
he de pensarte viva,
inventariar los momentos pretéritos
que sucedieron
pero que no acontecerán,
rellenar tu ausencia futura
con tu presencia pasada,

referir

las piezas de los puzzles que no encajaban nunca
los cuentos inventados antes de dormir
el olor a pólvora dels petadors y las baquetas dels tabalers
las vacaciones consultando el mapa
una canasta en cada partido
las matemáticas enfados pero juntos
la piscina de los dos últimos veranos
jugar a cualquier cosa las noches de verano en Can Bonastre
darte el beso que me has negado cuando estás dormida

omitiendo

las coreografías que no bailarás
las pinacotecas con los más bellos cuadros que no visitarás
las disputas banales que con tu hermana no clausurarás con un abrazo
las películas que no veremos nunca más los cuatro juntos
besar a tu madre por las mañanas

Hoy,
a dos meses de tu muerte
esta estrategia no funciona.

Es mucho más sencillo, doctor.

Para olvidar que ha muerto
sólo tiene que resucitar.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Alex Alemany

Del libro “Bombyx mori” (ISBN 978-84-9095-196-5)


un cant a crits

23 Juliol 2016

andrea kiss - 08
Jo sóc aquesta hac del meu nom,
invisible, intangible, inaudible,
ornamental i prescindible,
però absolutament rellevant.

Autor: Helena Bonals

Fuente original:

http://dallobelldallosublim.blogspot.com/2016/06/un-cant-crits.html


estampida

22 Juliol 2016

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Hallamos un lugar
en la estampida:
sábanas limpias,
leña en el fuego,
el diapasón de las horas.
Miramos a través
de la ventana
esperando amanecer.
Entonces el alba: esos ojos
de animal asustado.

Autor: Jesús María Cormán

Fuente original:

http://jmcorman.blogspot.com.es/2008/06/estampida.html


aviones negros (Horacio Ferrer, 1937)

21 Juliol 2016

Horacio Ferrer - aviones negros (1937)
“En estos momentos están poniendo bombas en los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. Si la justicia es eso, prefiero a mi madre” (Albert Camus)

Horacio Ferrer de Morgado (1894-1978), partiendo de una formación academicista, protagonizó uno de los pocos episodios que puede calificarse de realismo social durante la primera mitad del siglo XX. Tras el estallido de la guerra civil su pintura abandona el simbolismo, el naturalismo y el art decó para dotarse de connotaciones políticas y sociales.

El  triunfo de las derechas en las elecciones celebradas en España en 1933 comporta un rearme estético e ideológico  de los artistas republicanos. Avanzando un paso más y como consecuencia del estallido de la Guerra Civil, ese lenguaje se radicaliza con la finalidad de ejercer la defensa de la legitimidad del gobierno de la República. En ese contexto se sitúa la participación de los artistas que integrarán la representación española en la Exposición Internacional de París de 1937. En el Pabellón Español convivirán diversas tendencias artísticas, con un claro predominio del realismo, a veces no muy afortunado debido a la presencia de un excesivo componente propagandístico, que puede primar sobre los valores exclusivamente plásticos. No es este, sin embargo, el caso del lienzo Madrid 1937 (Aviones negros), de Horacio Ferrer, cuya inclusión en el Pabellón supuso un rotundo éxito de público.

Todo ello propiciará creaciones como Madrid 1937 (Aviones negros), donde sin menoscabo de la evidente intención propagandística de enfatizar sobre la dolorosa situación bélica española, prevalece un excelente resultado pictórico.

Aviones negros alerta sobre los efectos de la guerra entre la población civil. Representa el terror y la rabia contenida de las mujeres que huyen de los bombardeos con sus hijos en brazos. El carácter antibélico de la obra engarza con el Guernica de Picasso no sólo por su alegato contra la violencia sino también por la utilización de las mujeres como representaciones simbólicas de los efectos de la guerra.

La dramática escena, que rememora los efectos de la técnica del fresco, emula al tiempo el contenido del propio Guernica de Picasso. En efecto aquí también, aunque en distinta clave estilística, las mujeres huyen despavoridas con sus hijos en brazos, clamando contra los bombardeos que han arruinado sus vidas y poniendo de manifiesto su absoluto desprecio por la barbarie de la guerra.


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