ella se siente a veces

23 març 2017

thomas-saliot-02
Ella se siente a veces
como cosa olvidada
en el rincón oscuro de la
casa
como fruto devorado
adentro
por los pájaros rapaces,
como sombra sin rostro
y sin peso.
Su presencia es apenas
vibración leve
en el aire inmóvil.
Siente que la traspasan
las miradas
y que se vuelve niebla
entre los torpes brazos
que intentan circundarla.

Quisiera ser siquiera
una naranja jugosa
en la mano de un niño
-no corteza vacía-
una imagen que brilla
en el espejo
-no sombra que se esfuma-
y una voz clara
-no pesado silencio-
alguna vez escuchada.

Autor: Alaíde Foppa

Ilustración de Thomas Saliot


obsesiones

22 març 2017

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Con frecuencia reflexionas
sobre las horas que has dedicado
a pensar en lo que nunca fue.
Tanto vértigo y desperdicio,
tanto protegerte ante el futuro
y todavía sigues vivo.

Cada vez
lo ves más claro.
Se hace más nítida
aquella pérdida de tiempo.

Pese a todo
continúas pensando

por si acaso.

Autor: Inaxio Goldaracena

Ilustración: Margarita Sikorskaia, “Night Traveler’s diptych I”


mujer fortaleza

21 març 2017

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“Llevaba una ciudad dentro.
Y la perdió sin combate.” (Rafael Alberti)

Con mis puentes en alto,
con ojos-centinela
vigilando mis torres,
os he estado esperando.
Las pirañas bucean en mi foso:
hace días que no las alimento.
Dedico las horas
a limpiar bayonetas,
a encerar armaduras y cañones.
No pienso perderme sin combate.
Y me duermo feliz contando balas,
absorta en el brillo del acero.
En ésta mi ciudad amurallada
os he estado esperando.
Mujer-fortaleza, carne-piedra,
aquí dentro ya no podréis sitiarme.

Autor: Olalla Castro

Ilustración de Philipp Weber


la casa de los fresnos

19 març 2017

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A esta casa llega, a veces, el viento.
Llega lo inacabado, llega el tiempo, y la espera,
y el reloj inútil, y el alma de los campos, y llegan
las montañas y el silencio indeciso de la nieve,
y el barro y la madera, llega
la memoria, amada, llega
la memoria.

Esta casa, la de los fresnos
y de las lluvias,
tuvo en su arquitectura, mucho antes
de ser teja y ladrillo,
un padre soñador de sueños rotos,
tuvo
la lectura primera de Madame
Bovary en noches de verano de finales
de los años ochenta, tuvo
novelas inconclusas, poemas
no acabados, pájaros, cemento,
un huerto muy precario
y pequeños erizos sobre la hierba seca
en las noches de agosto en que los hijos
descubrían el mundo y bebían la niebla.
y eran niños y a veces nos hacían
tan niños como ellos.

Esta casa
es la casa de las tormentas y del olor a tierra
mojada y a rastrojo, es la casa
de la memoria enferma de la madre,
la de las moras ennegrecidas
de setiembre. La casa de los caminos
y de los montes ocres, del endrino
cuyos frutos morados
hablaban del invierno
en las puertas de octubre, cuando el frío
era sólo sospecha.

Es la casa
que soñó mermeladas y hortalizas
en veranos remotos, la casa
del níscalo y las lluvias tardías de noviembre,
de las noches al fuego, del fuego
y de las brasas, de la mesa
camilla y del brasero.

Esta casa,
la casa de los fresnos
es la casa de las orugas del color de las hojas,
la del porche vivido
en las noches de julio de mariposas calcinadas
en la vieja bombilla.

La de la leña
cortada, la del aroma
de la arizónica y del cedro, la de los pájaros
que inauguraban
la mañana de abril y los asombros
del hijo que descubre
el aire y sus olores
y la sombra del águila en la altura,

Casa de las celebraciones y de las tardes lentas,
del jardín alfombrado de hojarasca.
Mi casa. La casa. Nuestra casa.

Autor: Manuel Rico

Ilustración: Heinrich Hermanns, “casa de campo con tejado de paja y pollos”


los cazadores

17 març 2017

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Son la peor noticia del otoño.
Irrumpen con sus modos descarados
y un sonido metálico en los cintos
hacia todos los santos. Con sombrero,

chaqueta verde o caqui, botas altas,
fuman entre la niebla que la aurora
no se atrevió a desbaratar, o ríen
en pie junto a sus armas. Rara vez

detienen el motor del automóvil
y a su lado los perros, tensos, gimen.
El día entero, hasta la última luz,

Oiré los disparos y las voces,
su ansia y su camaradería. Tanta
vida destemplará mi soledad.

Autor: José Ángel Cilleruelo

Ilustración: David Alexander Colville, “Dog, boy and St. John River”


el violinista del Titanic

16 març 2017

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El vigía no vio el hielo.
El capitán no vio el peligro.
El armador no vio las prioridades.
La primera clase no vio a la tercera clase.
El radiotelegrafista no vio respuesta.
Lady Rothschild no vio su estola.
Los maquinistas no vieron el cielo.
Pero el violinista, ah, el violinista
lo entendió todo de repente;
reunió en la cubierta al resto
de la pequeña orquesta
mientras hombres y mujeres
que creyeron tenerlo todo comprendieron
lo desnudos que estaban ante la tragedia
y tocó,
tocó como nunca había tocado,
tocó para él,
tocó quizás para alguien que en vano
le esperaría entre las brumas
de un muelle apretando los puños,
y se ahogó con la muerte en el gélido mar
del cruel abril de mil novecientos doce.
De ese modo te quiero:
inmune al miedo y al frío,
mientras el mundo se desmorona en torno nuestro,
sin esperar que nadie me rescate,
dándote la música de mi alma
hasta que el agua me llegue al cuello.

Autor: Pedro Flores

Ilustración: Rob Graafland, “amantes” (1915)


radiografía del miedo

15 març 2017

igor-morski-04

A Karmelo C. Iribarren

Todos
alguna vez
hemos mirado debajo de la cama
dentro del armario
o detrás de la puerta
en busca de un monstruo
que nunca apareció

en el fondo
deseábamos
que estuviera ahí
poder nombrarlo
darle forma
luchar contra él
con todas nuestras fuerzas

pero nunca estaba

eso sí que daba miedo

Autor: Itzíar Mínguez

Ilustración de igor morski


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