balada del soldado conocido

22 Juny 2017


Es el soldado conocido.
Era muy conocido.
Le conocían muy bien
los que le habían perdido.
Qué significan
todos los monumentos
al soldado desconocido.
Era muy conocido.
Todos
eran muy conocidos.
Dejad de enviarle flores
los mismos
que le habéis destruido.
Vosotros lo convertisteis
en soldado y en desconocido.
!Es el soldado conocido!

Autor: Jesús Lizano

Ilustración: Maximilien Luce, “Militares”


rebelde

21 Juny 2017


Caronte: yo seré un escándalo en tu barca.
Mientras las otras sombras recen, giman o lloren,
y bajo tus miradas de siniestro patriarca
las tímidas y tristes, en bajo acento, oren,

Yo iré como una alondra cantando por el río
y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
como una azul linterna que alumbrara en el viaje.

Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros
que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Y extenuada de sombra, de valor y de frío,
cuando quieras dejarme a la orilla del río
me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.

Autor: Juana Ibarbourou

Ilustración: Spencer Stanhope, “Caronte y Psique” (1883)


junto al mar

20 Juny 2017


Si muero, que me pongan desnudo,
desnudo junto al mar.
Serán las aguas grises mi escudo
y no habrá que luchar.

Si muero que me dejen a solas.
El mar es mi jardín.
No puede, quien amaba las olas,
desear otro fin.

Oiré la melodía del viento,
la misteriosa voz.
Será por fin vencido el momento
que siega como hoz.

Que siega pesadumbres. Y cuando
la noche empiece a arder,
Soñando, sollozando, cantando,
yo volveré a nacer.

Autor: José Hierro

Ilustración: Kitty Kielland, “Losstasjon”


naves

19 Juny 2017


He abierto el balcón.
No te asustes,
no es esto el vértigo que anuncia la caída
sino permanecer inmóvil, dentro, tras los muros.
El vértigo es no saltar.
Es mi gesto de todas las mañanas; abrir el balcón,
leer el periódico, escuchar las noticias
y reunirme, quizá no del todo, conmigo misma
en esta elección diaria de permanecer aquí, todavía.
La realidad, a primera hora, ya está sellada.
Con el balcón libre y despejado,
asomada a un abismo que siento dentro
me pregunto cómo puede esta calma
formar parte del naufragio.
Es el tiempo del temblor,
del canto en este borde difuso al mediodía
donde la luz no vence y es la lluvia
la que dicta su palabra sin pausa:
lo malo es lo que anuncia.
Este es el equilibrio
en el que sostengo no sólo mi taza
sino el mundo golpeando
una y otra vez en los cristales.
He abierto el balcón.
Pero yo… miro hacia arriba.
Imagino el peso del espacio.
Estoy sosteniendo el aire.
Miro hacia arriba.
Estoy esperando, siempre,
a que vengan a buscarme.

Autor: Tulia Guisado

Fotografía de Noell S. Oszvald


antepasados huéspedes

18 Juny 2017


Todos los caminos
han conducido a mí.
El idilio de las abuelas
y las lluvias sobre los estanques
en las lejanas mañanas perezosas.
Las indiferentes ruecas
de pasadas primaveras marchitas
y el viento entre colinas
golpeando el atardecer.
Las anchas fauces olvidadas
exhaustas ya de tierra madre
desorbitadas total
exangües de silencio y espera.
Aquel que preguntó
el otro que no fue bien amado
ese que rudamente habló a Dios
y todos estos que en legión
más cercana y antigua
sorbieron la humilde gota misteriosa
que nos es ofrecida
por incumplidos cauces de promesa y de sangre.
Estáis allí
atónitos huéspedes
de cada primavera
en desvanecimiento convertidos ya
absorbidos en el puro eco
sin respuesta de mis manos
contemplando el mundo
y los enamorados de abril.
¡Ah hermanos…
hermanos míos en la muerte…!
Sagrados emigrantes hacia la orilla de los Cielos
sobre mi corazón resbaláis hondamente
como los ciervos moribundos al caer en la nieve.
Millones de días como éste
sin sentido reposan en ceniza
y mis sueños sonríen quedamente
deslizados por vuestros ríos secos.
Los pinceles del sol han esponjado tierra
y de vuestra savia una sabiduría extraña
su zumo ha cimentado
para nuevas mañanas con cuello de muchacha
y flores de gacela.
Habéis conducido a mí…
mas yo soy el que canta
yo sólo… sí… yo sólo…
que contengo un otoño bajo mis suelas rotas
de vagabundo dios de las bodegas.
Han desaparecido las nubes
y diviso las primeras estrellas
de los rojos equinoccios de marzo.

Autor: Miguel Labordeta

Ilustración de Albert Bertelsen


laberinto

16 Juny 2017


Sobre la losa del estanque
la nieve echa raíces, aposenta
sus zapatos de vidrio y muerde
con sus afilados dientes
al frío terciopelo de la tarde.
Protegidos bajo el palio del sol
viaja un colegio de pájaros de invierno;
sus sombras, carbones liberados
del oscuro silencio de la tierra,
quedan petrificadas sobre el hielo
y se graban, en el marmóreo cuerpo del estanque,
las huellas dactilares de la noche.
Se doblega la tarde cediendo territorio
al enemigo y el viento
va afilando el cuchillo vidrioso
de sus labios, borrando lentamente
el débil maquillaje en el rostro del sol.
Perdido en la maleza
siente la puñalada de la noche sembrando confusión
en el itinerario de su sangre,
se sabe herido al sentir el cuchillo
y se apresura a abandonar el laberinto.
Bien sabe él que hace tiempo se cerró la salida.

Autor: Hilario Barrero

Ilustración de Odd Nerdrum


pesadilla

15 Juny 2017


“En algún momento
las pesadillas soñaron
que eran sueños”

(Isabel Alamar)

Esta madrugada
he tenido una pesadilla

con un instante insensato
de felicidad.

El cuerpo sin vida
permanecía en el pasillo.

Es una imagen
anclada en mi memoria
los días y las noches
durante nueve meses
cuarenta semanas
doscientos ochenta días
calcula tú
las horas los minutos o los segundos
de este infierno.

Alguien anuncia que no está muerta
y ella se levanta de la cama.

Es absurdo,
carece de la más mínima lógica.
Es,
además,
imposible

pero a las cinco veinticinco
de la madrugada
era real.

Me he incorporado
lleno de júbilo
incluso la he tocado
y no estaba fría.

Unos segundos
más tarde
el silencio de la casa en ruinas
me ha restituido
la verdad.

Si hubiera vuelto
ellos le exigirían regresar
no más tarde de la medianoche.

No sé que hacía yo
desvelado y agitado
con un zapato en la mano.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)

Ilustración: Louis Janmot, “Poème de l’âme” (8) Cauchemar


%d bloggers like this: