la incapacidad laboral (David Olère, 1944)

30 Juny 2021

“En este lugar donde nosotros, inocentes, hemos sido asesinados, se ha tocado el fondo de la barbarie. Visitante: observa los vestigios de este campo y medita: de cualquier país del cual provengas, no eres un extraño. Haz que tu viaje no sea inútil, que nuestra muerte no haya sido inútil. Para ti y para tus hijos, valga la advertencia; haz que el fruto horrendo del odio, del cual has visto aquí las huellas, no dé una nueva semilla ni mañana ni nunca”

(el superviviente de Auschwitz en el texto que escribió para el memorial de los italianos muertos en Auschwitz)

«La incapacidad laboral» muestra el destino de los deportados que no podían realizar las tareas ordenadas por los oficiales de las SS en los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial. Unos eran enviados a la izquierda, otros a la derecha. Así de simple.

Este escalofriante cuadro está ambientado en el campo de exterminio de Auschwitz, en Polonia, y vemos en primer plano a una familia de seis personas, incluido un bebé, que acaban de llegar en tren. Todos los días llegaban al campo miles de personas como esta familia, exhaustas y de piel ceniza, y si no podían trabajar eran llevados directamente a las cámaras de gas.

Sobre la familia vuela un espectro transparente que evoca precisamente a los miles de cuerpos que eran cremados a diario y salían en forma de humo por las chimeneas de ese infierno.

En el lado izquierdo vemos el brazo de un SS que sostiene un arma y al fondo vemos a cientos de personas trabajando en esa fábrica de la muerte, cargando los cadáveres de su propio pueblo entre alambradas y chimeneas que no dejaron de quemar cuerpos todos los días durante años.

David Olère (1902-1985) vivió en primera persona todo esto. Gracias a sus habilidades artísticas, pudo sobrevivir como Sonderkommando, siendo testigo de todas las atrocidades que en ese lugar ocurrieron.

Cuando el campo fue liberado, Olère fue uno de los pocos artistas que pudo dar testimonio sobre el holocausto, y contribuyó a que todo eso fuera probado. El pintor fue de los pocos seres humanos con vida en ver las cámaras de gas (que él se encargaba de vaciar cada día) y los hornos crematorios (que él llenaba de los cadáveres de esta gente) y pintó esas atrocidades tanto como catarsis como para documentar el horror.

David Olère fue mucho más que un simple artista. Gracias al él, hay pruebas de las atrocidades nazis de los campos de exterminio, ya que documentó con sus dibujos y pinturas esos años que pasó en el infierno. Estas obras no sólo son de una calidad e intensidad asombrosas, sino que fueron utilizadas como evidencia legal para probar el holocausto.


apathy

29 Juny 2021

Who knows, who knows if you
will more forever through my bones,
forever disbelieving of the dead
flowers falling over you

Leopoldo María Panero

Eso mismo, lo de morirse
y enterrar los pies debajo
de algún árbol podrido,
y dejar que caigan las hojas,
ya secas,
y te entren los gusanos
por las orejas.
Y te coman,
y no importe.

Autor: María Marín

Ilustración de Daria Petrilli


formulo mi concepción del Paraíso

28 Juny 2021

En un claustro de columnas rotas,
tardes de gotero infinito del Sol
paseando a la algarabía de los pájaros
y el amparo gozoso de los limones,
juntos como una orden abolida de frailes profanos
que leen hagiografías de la carne estéril
y componen salmos de bendición al viento
y hacen el amor con una solemne ternura desconsolada
que restituye el amor como una sublimación del frío,
sótanos de escaleras enmohecidas donde no exista la culpa
y el odio sea sólo un murmullo sin peso
como el salitre que adensa el aire en las bodegas,
asistiendo al privilegio de olvidar,
de ver cómo las batallas van cediendo su verdín
en la aniquilación en blanco de no saber,
creciendo ya con el corazón alzado en las ruinas,
sabiendo que el más mínimo terror nos ha vencido
y somos este polvo bien entallado sobre la memoria
que ya no ambiciona volver a amanecer.

Autor: Rafael Escobar Sánchez

Ilustración: Carl Blechen, “Iglesia gótica en ruinas” (1831)


la muerte del torero (Daniel Vázquez Díaz 1912)

27 Juny 2021

El mundo del toreo constituye un tema de inspiración para Vázquez Díaz. Son numerosas las obras que podemos clasificar con esta temática. En unas son tratados individualmente y otras son colectivas, como esta.

En este lienzo se observan influencias que marcarán la obra del artista, sobre todo en una primera etapa, en la que ya está en París, pero todavía no se ha empapado de las influencias de vanguardia, o quizás aún, no las refleja descaradamente como en obras posteriores. La reminiscencia predominante aquí es la pintura del Siglo de Oro y ante todo, la del manierismo de El Greco, de quien se nos hace inevitable comparar “La muerte del torero” con “El entierro del Conde Orgaz”. Ambas composiciones siguen un mismo esquema, un friso continuado de cabezas observan con pesar el cuerpo sin vida y tendido, y las manos de los personajes colocadas en diferentes posiciones, son claros paralelismos observables entre ellas.

Del mismo modo señalamos un recuerdo a las pinturas de Zuloaga. Es una composición muy teatral, que tanto gustará a la llamada pintura lacrimógena de primeros de siglo.

Aunque es una composición grupal, cada uno de los personajes están captados como si de un retrato individual se tratase. Una habilidad que Vázquez Díaz refleja es la capacidad de revelar la psicología del representado. En este caso se establece una diferencia entre la que sería la cuadrilla del torero, con vestidos de corto, con expresión de tristeza contenida, unida a las figuras femeninas, que nos pueden recordar a las plañideras de las clásicas pinturas religiosas. Estos nos llevan directamente al dolor de la muerte. De otra parte, el resto de los personajes, vestidos con traje masculino observan con aparente impasibilidad al torero.

Una economía cromática -sobrios grises y negros sobre con el blanco del sudario del difunto- en una composición que destaca la horizontalidad del torero con la verticalidad de quienes lo velan.

El espacio arquitectónico deja ver un paisaje al fondo, unas casitas blancas, que hacen de esta abertura, una escapada al exterior y evitan que el espacio se vuelva en un ámbito cerrado y agobiante.

“La cuadrilla de Juan Centeno” (1953), retrata del torero Juan Centeno Ortiz y toda su cuadrilla compuesta por los subalternos y el picador. Dos de ellos flaquean la figura del diestro, vestido de grana y azabache, que aparece al centro de la composición sentado en una silla. En segundo plano y a la izquierda de la composición se disponen los otros dos personajes. En esta obra, los cuerpos esculturados y la rotundidad del color nos sitúan al autor dentro de su propia interpretación del cubismo y de la renovación de la pintura española de la primera mitad del siglo XX.

 


converses

26 Juny 2021

I

Hi ha una altra noia que va marxar
com tu, Maria, amb catorze anys.
Es diu Laia i el seu pare
escriu poemes per parlar amb ella,
igual que jo faig amb tu.
Aquestes callades converses fan
camí dins dels nostres caps
primer, després arriben al paper
i quan el Javier o jo
trobem que, plegades, tenen sentit,
en fem un llibre. És una manera
de no deixar-vos enrere,
de fer-vos ser en el nostre present,
al nostre costat, no diria vives,
però sí almenys, amb nosaltres plenes
de pensaments i d’amor.

II

El dia que t’he escrit
algun poema, ja puc
passar la resta del dia
tranquil, vingui el que vingui,
res no pot tergiversar
aquesta conversa amb tu.

Autor: Josep Gerona

Ilustración de Daria Petrilli


agonía

25 Juny 2021

Morir como las alondras sedientas
sobre el espejismo

O como la codorniz
que pasa el mar
y descansa entre las matas
porque ya no quiere
seguir volando

Pero no vivir lamentando
como un jilguero enceguecido

Autor: Giuseppe Ungaretti

Ilustración: Gilbert Rogers, “muerte por gas, fiel a la adversidad” (1918)


una filla

24 Juny 2021

Passen els anys inútilment si es tracta
d’apaivagar la pena per haver-te perdut.
No em queda més desig que la noblesa
de no poder aturar les llàgrimes per tu.
I de no haver oblidat aquell instant precís,
com quan un cop de vent desprèn la flama
i se l’endú per l’aire fins que apaga l’espelma.
Ets tu qui és lluny de mi, o jo de tu?
Comença a fer molts anys que puc sentir
-com el so lleu que fa, en caure, una fulla-
la pròpia nostàlgia d’un món
que pugui estimar per la seva bellesa.
Lluito per poder dir: no sé on deus ser.
I que no em trenqui el cor
saber el significat de que no hi siguis.

Autor: Joan Margarit

Ilustración de Montserrat Gudiol

UNA HIJA

Pasan inútilmente los años si se trata
de calmar esta pena por haberte perdido.
Ya mi único deseo es la nobleza
de no poder parar las lágrimas por ti,
y de no haber olvidado aquel preciso instante,
como cuando una ráfaga de viento,
desprendiendo la llama, se la lleva
más lejos por el aire y la vela se apaga.
¿Eres tú que estás lejos de mí, o yo de ti?
Comienzan a ser muchos
los años transcurridos en los que puedo oír
-como el leve sonido de una hoja al caer-
Mi nostalgia de un mundo que pudiera
amar por su belleza. Lucho para poder
decir que desconozco dónde estás.
Que no me rompa el corazón saber
qué significa el que tú no estés.

Autor: Joan Margarit


el escultor

23 Juny 2021


Esculpir a borbotones
con cada impacto
del martillo en el cincel
tu ausencia inquebrantable.

Tallar mi silencio,
labrar tu presencia muda.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

Ilustración: Antonio Fabres, “el escultor” (1911)

La pintura “El escultor” (1911) ilustra muy bien el proceso creativo en uno de los campos de las bellas artes: la escultura. Su autor, Antoni Fabrés (1854-1938), ha representado un escultor de edad avanzada que está terminando de pulir una estatua de factura clásica con dos de las herramientas características y propias de su arte: el martillo y el cincel. El creador mira fijamente al espectador con una mirada severa, como si hubiera sido interrumpido de manera inesperada en pleno proceso de trabajo. Así parece insinuarlo la posición del cincel, dispuesto sobre la pieza escultórica a punto de ser utilizado.

El artista retratado es un escultor español residente en Roma como el mismo Fabrés. Podría tratarse de Felipe Moratilla, artista que el pintor ya había utilizado como modelo en otra producción del mismo año.


animal de bosc

22 Juny 2021

MUERTE

Ni el miedo ni la esperanza asisten
a un animal moribundo;
un hombre que espera su final
temiendo y esperándolo todo;
ha muerto muchas veces,
muchas veces se ha levantado de nuevo,
un gran hombre con su orgullo
haciendo frente a sus asesinos
lanza burlas en torno
a suprimir la respiración;
conoce la muerte hasta los tuétanos…:
El hombre ha creado la muerte.

(Yeats)

Penso, sobre la mort, que el més exacte
és el que Yeats va escriure: l’hem creada nosaltres.
Nostres són tota mena de dalles i esquelets,
de resurreccions i paradisos.
Vaig coneixent millor cada vegada
el bosc interior on un acaba sol
i amb un convenciment:
comprendre és l’únic que ennobleix.
Perquè la poesia és, per a qui l’escriu,
aprendre a escriure’s ell mateix.
Per a qui la llegeix és aprendre a llegir-se.

Autor: Joan Margarit

ANIMAL DE BOSQUE

Sobre la muerte pienso que lo más riguroso
lo escribió Yeats: nosotros la creamos.
Nuestros son todo tipo de esqueletos,
guadañas, paraísos y las resurrecciones.
Voy conociendo cada vez mejor
ese bosque interior donde uno acaba solo
con un convencimiento:
nada ennoblece como comprender.
Porque la poesía es, para quien la escribe,
aprender a escribirse a sí mismo.
Y para quien la lee, aprender a leerse.

Autor: Joan Margarit

Fotografía: Eugene Cuvelier, “Bosque de Fontainebleau”

Eugène Cuvelier creó algunas de las fotografías de paisajes del siglo XIX más líricas y sensibles. Con una amplia variedad de expresiones y temas, sus vistas selváticas representan magistralmente la luz moteada del interior del bosque, la atmósfera palpable de un claro nebuloso en el bosque, el poder muscular de los robles sin hojas que se elevan contra un cielo invernal, o la delicadeza de un árbol joven. en primavera. Al igual que el bosque en sí, las exquisitas fotografías de Cuvelier nos invitan a escapar momentáneamente del mundo urbano moderno y a respirar el aire de un lugar donde la naturaleza impresiona los sentidos y el alma.

Eugène Cuvelier nació en Arras en Nord-Pas-de-Calais en 1837 y murió sesenta y tres años más tarde en Thomery, Francia. Su padre, Adalbert Cuvelier era un comerciante, pintor aficionado, fotógrafo establecido y uno de los co-inventores de la técnica cliché-verre. Era amigo de Eugène Delacroix y Jean-Baptiste-Camille Corot, el pintor líder de la escuela francesa de Barbizon a mediados del siglo XIX. Eugène se hizo amigo de Corot alrededor de 1852-53 en su casa en Arras y visitó Barbizon por primera vez en septiembre de 1856, a la edad de diecinueve años.

Este pequeño pueblo al borde del antiguo bosque de Fontainebleau sirvió como base de operaciones para los preimpresionistas que popularizaron la práctica de la pintura al aire libre. Tres años después, se casó con Louise Ganne, hija del posadero de Barbizon, en cuyo albergue se reunieron los pintores para comer, beber y hablar sobre arte. Aunque la joven pareja se estableció en Arras, regresaron a menudo a Barbizon, donde Cuvelier exploró las calles de la aldea y el bosque cercano con su trípode y cámara, tal como lo hicieron sus amigos pintores con sus caballetes y cajas de pinturas.




Amparo

21 Juny 2021

Amparo,
¡qué sola estás en tu casa
vestida de blanco!

(Ecuador entre el jazmín
y el nardo.)

Oyes los maravillosos
surtidores de tu patio,
y el débil trino amarillo
del canario.

Por la tarde ves temblar
los cipreses con los pájaros,
mientras bordas lentamente
letras sobre el cañamazo.

Amparo,
¡qué sola estás en tu casa
vestida de blanco!

Amparo,
¡y qué difícil decirte:
yo te amo!

Autor: Federico García Lorca

Ilustración: Joan Llimona, “Lectura” (1891)


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