la Madonna de Port-LLigat (Dali, 1958)

31 Juliol 2019


En el cuadro aparece una virgen o Madonna con el rostro de Gala, la mujer del pintor, con el niño Jesús en su regazo. La Madonna tiene una abertura rectangular en su tronco y delante de éste está el niño Jesús, el cual también tiene una abertura en su tórax, donde a su vez hay un trozo de pan. Dalí describe esto como «un tabernáculo en el cuerpo de Jesús que contiene el pan sagrado».
Los dos personajes están encima de un pedestal y bajo un arco. Los diversos elementos del cuadro aparecen sin tocarse unos con otros.

En la parte superior del cuadro se encuentra una concha de la cual cuelga un hilo que sostiene un huevo. Estos objetos son para Dalí símbolos de la vida y lo más parecido a la perfección euclidiana. El arco blanco que se sitúa sobre Gala permanece dividido en cuatro partes. Junto a la cabeza de la Madonna están dos bajorrelieves ornamentales que tienen a su vez dos esferas pequeñas flotando.

Junto a Gala hay dos mesas de madera. Destacan junto a uno de los muebles, un caracol de mar y una cesta con un pan. El pedestal tiene diversos símbolos importantes para Dalí. Sobre este están situados, de izquierda a derecha, un trapo, una abolladura, una flor blanca deshojada y otra floreciente. El pescado, dos judías o frijoles y un cesto. El pedestal tiene una abertura frontal dividida en tres partes. En la parte izquierda hay un rinoceronte dividido en varias partes, en el centro un huevo escoltado por cuatro piezas y a la derecha una especie de busto que sufre una explosión en su cara y flota como si no hubiese gravedad.
Hay un fondo muy claro con el paisaje flotante donde Gala está representada en diversas posiciones vestida de novia. Al final, como si fuese una escena teatral, Dalí pinta en los extremos superiores dos telones.

Muchas de las imágenes que aparecen en el cuadro han sido pintadas ya numerosas veces por el artista, como Gala, que aparece aquí dos veces pintada con un vestido de novia, la bahía de Portlligat, el pez, las conchas y el trozo de corcho colgado del clavo. Otras constituyen el inicio de futuras obsesiones, como el rinoceronte con el cuerno roto que considera un símbolo de castidad.


lección de gramática

30 Juliol 2019


¿Cómo se dice en uolof la palabra frontera, la palabra
patria? ¿Y en sonike? ¿Cómo llamáis al desamparo?
Si queréis decir en bereber, por ejemplo, “yo tuve una casa
en una arrabal de Rabat” ¿ponéis en este orden la frase? ¿Cómo
se conjugan en bambara los verbos que llevan al norte,
qué adjetivos cuadran a la palabra mar, a la palabra muerte?
Si tenéis que iros, ¿es la palabra adiós un sustantivo?
¿Cómo se pronuncia en diakhanké la palabra exilio? ¿Hay que
juntar los labios? ¿Duelen? ¿Qué pronombres usáis para quien espera
en la playa, para quien regresa sin nada? Cuando señaláis hacia allá, hacia
casa, ¿qué adverbio escogéis? ¿Cómo se dice en vuestra, en nuestra lengua
la palabra futuro?

Autor: Berta Piñán


sobrevivientes

25 Juliol 2019


Yo conozco tu locura porque también es la mía.
Somos locas rebeldes,
locas de estar vivas,
locas maravillosas,
estrafalarias, floridas.
Ovejas negras
descarriadas sin remedio,
vergüenza de la familia,
piezas de seda fina,
amazonas del asfalto,
guerrilleras de la vida.
Locas de mil edades
llenas de rabia y gritos,
buscadoras de verdades,
locas fuertes,
poderosas,
locas tiernas,
vulnerables.
Cada día una batalla,
una norma que rompemos,
un milagro que creamos,
para poder seguir siendo.
Locas solas,
tristes,
plenas.
Mujeres locas, intensas,
locas mujeres ciertas.

Autor: Rosa María Roffiel

Fotografía de Laura Makabresku


hacia paisajes desconocidos

24 Juliol 2019


A Laia S.

Esta brotando un futuro
entre cuyas grietas se escucha
el lamento de una madre enferma
las risas apagadas de una hermana sin hermana
estos poemas tristes visionando imágenes quietas.

El tiempo avanza hacia paisajes desconocidos
encajar el dolor no es olvidarla.

Ayer una niña caminaba persiguiendo la niebla del monte.
Hoy, entre la bruma que disipa el tiempo,
una imagen en movimiento
devuelve,
a quien quiera ver,
una mujer joven
que te mira a ti,
a mí, a su padre,
con la misma sonrisa de antaño.

El tiempo avanza hacia paisajes desconocidos
conservando siempre algunas cosas del pasado.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “Las hilanderas” (ISBN 978-84-9160-877-6)


la voz

23 Juliol 2019


Por las avenidas del parque,
como una canica de cristal,
tu voz vibrante
se me adelanta.
Corre por los techos,
entre las hojas,
en el susurro del otoño
encuentra su música.
Frena de golpe
junto a ese banco
donde hay
un farol roto.
La risa de tu canica de cristal
lanza chispas
y de pronto el farol roto
se ilumina.

Autor: Nika Turbina

Ilustración: Jakub Schikaneder, “Evening Feeling” (1905)


omnia tibi

22 Juliol 2019


POR TI se levantaron las ciudades,
se tendieron los puentes, se trazaron
los caminos, las vías, los jardines.
En tu honor, estos ojos conocieron
el orden y la ruina de los años
y el paso indiferente de las llamas.

Todo tuvo sentido porque tú
dictaste los renglones de la Historia.

El mundo es un reflejo de tu cuerpo,
una copia, en boceto, de tu rostro.

Autor: Francisco José Martínez Morán

Ilustración: Paloma de los Rios, “soledad”


más allá de los vientos

21 Juliol 2019


Más allá de los vientos
rumorosos
más allá de la aurora
transitan
dispersos
jirones de la historia
-destellos
resplandores-
arrancada al vacío
(a su voz
a su mudez)
los hila
una mano maestra
o la historia
en sí
impone su ostinato
De un modo u otro
tras el alba
o
los rumores del viento amanece
-diáfano
leve
pertinaz-
un sujeto y su verbo

Autor: Mercedes Roffé

Ilustración: Pío Collivadino, “Humo de trenes o Movimiento de máquinas” (1910)


el club de jardineria (Botero, 1997)

19 Juliol 2019


“Yo no pinto gordas”, “Yo trato de expresar el volumen como una parte de la sensualidad del arte”

(Fernando Botero)

Esta pintura representa a cinco mujeres de la clase alta colombiana en un paisaje rural. Las figuras están detalladas y bien perfiladas se pueden observar con claridad los rostros y el volumen, la composición del cuadro es en horizontal. Predominan los colores apagados o fríos , si observamos bien la obra, no esta iluminada igual en todas las partes. Cada una de las cinco mujeres porta un instrumental típico de la jardinería de manera tal que la pintura se desvela como un tratado de esta ciencia.

La primera mujer, lleva un gorro negro pequeño, el pelo marrón, y recogido con una trenza, la señora esta de perfil, tiene la piel con un poco de color, los ojos pequeños, la nariz es larga y delgada, la boca , orejas pequeñas, lleva unos pendientes de perlas, un collar, viste con ropas de época, lleva un vestido verde clarito y en el bajo tiene una raya amarilla , que no es muy largo , lo complementa con un cinto fino negro y guantes sin dedos marrones, en las manos tiene una manguera larga como una serpiente, en los pies lleva unos zapatos de tacón rojos.

La segunda mujer, lleva un gorro negro, con un fino lazo rojo con pequeñas flores a los lados. Tiene el pelo suelto , rizado y rubio, su cara es pálida y redonda, tiene unos ojos pequeños que miran fijamente a un punto fijo, su nariz, es pequeña y recta, su boca es muy pequeña lleva un pintalabios rojo como la sangre. Viste un vestido de tirantes azul clarito y en el bajo una raya gruesa amarilla, en la mano derecha lleva una cesta de mimbre con flores rosas y en la izquierda una especie de pala.

La tercera mujer parece la más mayor de todas. Su pelo es rubio lo lleva recogido en un moño, su piel es pálida, con ojos bastante pequeños y con la mirada perdida, una nariz normal, boca pequeña, también lleva un poco de colorete, tiene unos pendientes negros. Viste un traje, arriba lleva como una chaqueta negra, con cuellos blancos, como si debajo llevaría una camisa, después lleva una falda por la rodilla negra y en el bajo hay una raya ancha gris, tiene unos zapatos de tacón negro. Este traje lo complementa con unos guantes marrones y un bolso amarillo de boda. En su mano derecha lleva un rastrillo, tiene la mano levantada, como si le fuera a dar a su amiga y a sus pies hay una regadera.

La cuarta mujer, esta sentada, delante de las dos primeras mujeres. Esta tiene el pelo rubio al igual que las dos últimas, la piel pálida y para dar un poco de color a su piel un poco de colorete. Tiene los ojos rasgados y pequeños, la nariz pequeña y la boca pequeña con carmín rojo. Viste un traje de dos piezas, la chaqueta es azul oscura con puntos, los cuellos son blancos y los ribetes de las mangas también y la falda verde oscuro con unos zapatos de tacón amarillos. En su mano derecha lleva un rastrillo pequeño.

La quinta y última mujer, parece la más joven de todas. Tiene la piel con más color que las demás. Su pelo es pelirrojo como las zanahorias, tiene dos trenzas que van desde adelante a la parte de atrás, y lo sujeta con dos florecitas rojas. Sus ojos son pequeños y lleva gafas, su nariz es pequeña y la boca también. Viste un vestido marrón, en el cuello tiene unos volantes verdes, y después unos lazos verdes, tiene unos zapatos de tacón negro. En su muñeca derecha tiene una pulsera y por ultimo en su mano izquierda una pala larga que parece que la sujeta para que no se caiga.


La obra de Botero tiene mucho de realismo mágico. Y por eso sería importante entender de manera sencilla en qué consiste eso del realismo mágico, algo que conocemos mucho pero que nos cuesta tanto explicar.

La fórmula consiste en un escenario real, con personajes reales, donde suceden pequeñas cosas milagrosas, maravillosas, pero como si fueran detalles sin demasiada importancia, sin que parezcan sorprender a los protagonistas ni a quien cuenta la historia.

Por lo general, esos sucesos “mágicos” sirven para transmitir estados de ánimo más que para resolver providencialmente una historia.

Botero pinta escenas o retratos de personajes de la vida cotidiana de la infancia y de la tradición colombiana (bailes, casas de citas, corridas de toros, vírgenes, santos, presidentes, prostitutas, monjas y militares). Pinta su amada Colombia y sus costumbres. Y en medio de esas situaciones, las figuras protagonistas de sus lienzos sufren un agrandamiento que resulta desmesurado para el reducido espacio del cuadro donde está pintadas.
Volúmenes monumentales, perspectivas arbitrarias, y por momentos una disparatada escala de las figuras, que varía de acuerdo a su importancia temática y compositiva (las figuras que se agigantan o empequeñecen de acuerdo a su valor emotivo).

Los defasajes, las desproporciones, impactan al espectador generando un aire grotesco y humorístico, parte de ese estilo suyo tan personal.

Ese estilo puede incluirse dentro de lo que llamamos el arte Naif. Pero la ingenuidad sólo proviene de su formación autodidacta (con influencias del Renacimiento florentino, Velázquez, Goya y, por supuesto, la pintura popular colombiana y el muralismo mexicano), ya que su obra, irónica y graciosa, no deja de hacer crítica social.

Finalmente, nos podemos preguntar por qué Botero genera un fuerte lazo de identidad con el pueblo de Colombia, pero termina siendo tan latinoamericano para los latinoamericanos y tan universal para el resto del mundo. Él opina sobre ello que “todo arte es local” y concluye: “No está mal que sea costumbrista y pintoresco. Lo particular es lo que le da al arte su universalidad”.

Fernando Botero es un artista Colombiano conocido por su estilo de figuras rotundas y formas inflados. Las pinturas de Botero son influenciados por los maestros del Renacimiento y el Movimiento Expresionista Abstracto del siglo veinte. Expresionismo abstracto marcó una nueva era de la expresión americana artística en la espontaneidad, la altura monumental, la psique individual, y las expresiones universales del sentimiento. Las pinturas de Botero con frecuencia emulan la materia y pinturas de los maestros del pasado. Sus representaciones rotundas de estas imágenes familiares de los maestros del pasado a menudo se interpretan como gestos de ironía o una caricatura. El aspecto redondeado de figuras pintadas de Botero se refleja en su obra escultórica, generalmente fabricado en bronce a gran escala y con frecuencia aparece en público.

El rasgo más peculiar de su personalidad creadora, que hace fácilmente reconocibles sus cuadros, es su particular concepción y expresión de los volúmenes: hace que las figuras protagonistas de sus lienzos sufran un agrandamiento que resulta desmesurado para el reducido espacio pictórico en que se las hace habitar. La imagen deformada, que lleva su pintura al terreno de lo grotesco, es el componente de humor crítico que expresan sus lienzos. Conjugando gigantismo y humor, sus monstruos sobrealimentados, de vientres hinchados y actitudes rígidas, son una crítica sarcástica a la sociedad actual. Por otra parte, esta pintura de lo feo se combina con un gran virtuosismo técnico, percibiéndose en el trasfondo de sus obras la pintura de Velázquez y de Goya.

Las gordas, y los gordos, que se identifican a primera vista con nombre de Botero aparecen en los desnudos, en las escenas de circo, en los retratos de curas y en las versiones de grandes cuadros de la historia del arte que el artista colombiano ha reinterpretado. Son redondeadas las frutas que componen sus naturalezas muertas y los hombres encapuchados que pintó en la serie dedicada a los presos iraquíes torturados en la prisión de Abu Ghraib



Ilustraciones: “Family Scene” (1985), “La escalera” (2002), “Loving Couple” (1973), “Pierrot (Clown)” (2007), “the colombian based” (1986) y “Lamentación ante Cristo muerto” (2012).


vuelos y muerte

18 Juliol 2019

(Argentina, 1976-1983)

Cuatro mil seres humanos caen desde el cielo.
El agua triste se abre para recibirlos.
Bajan desnudos, pieles morenas, blancas, doradas;
bajan dormidos, sedados
temblando en un sueño
que no tendrá despertar.
Y las manos que los empujaron
sin lástima
y los ojos que los miraban caer
sin llanto
y las bocas que no gritaron
su dolor
volverán a sus hogares
acariciarán sus hijos
harán el amor a sus mujeres
y dormirán como si no hubiera pasado nada.

Cuentan que algunos salieron a flote.
Que al verlos, se levantaron dedos acusadores.
Y que entonces, con botas de cemento
adornaron sus pies.
Y siguieron cayendo.
Ahora estarán anclados en el fondo
todos de pie.
Esqueletos blancos dándose las manos
bosque silencioso intentando crecer
para alcanzar la orilla del mañana.

Autor: Rafaela de Buen

Fotografía: Gabriel Isak, “Sinking in Depths Unknown”


oasis

17 Juliol 2019

Te lo dirá el aire si procuras
el trazo abierto,
el sitio justo de la luz
en el poema.
Allí donde convergen
el orden indeciso del paisaje,
las dudas, los insomnios,
una ciudad: los nombres que se niegan
a ser dichos, hasta que brota el agua
en el desierto.

Autor: Ángel Campos Pámpano

Ilustración: Gerome, “On the Desert” (1867)


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