familia de arlequín (Picasso, 1905)

31 Desembre 2016

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Hay quienes a la luz del momento vital de Picasso interpretan La familia de Arlequín como una de las muchas variantes que el pintor malagueño hizo en esa época y donde aludiría a una ilusión paternal no consumada. En esta pintura, el padre no es testigo de la relación entre madre e hijo, las “maternidades” dejan paso a las “paternidades”.

picasso-familia-de-arlequin-gouahe-tinta-y-cartonLa temática viene a reiterarse y siempre representadas estas paternidades por delgados arlequines de alegres mallas y oscuros bicornios, sosteniendo en sus brazos al bebé, el cual ha recibido de los brazos de la propia madre, si quiere verse la curiosa secuencia de la que el pintor nos da pista en sus gouaches sobre papel y cartón. Una vez en sus brazos observa como la madre, desnuda, se asea tomando el agua fría de una palangana.

La pasividad del padre voyeur obtiene ahora el cariz de plena participación, convirtiéndose el niño en trofeo de legitimación paternal, negado a Picasso en la vida real.


el lago de Annecy

30 Desembre 2016

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No sé por qué mi recuerdo te vincula
al lago de Annecy
que visité algunos años antes de tu muerte.
Mas entonces no te recordé, era joven
y me creía dueño de mi suerte.
Por qué puede irrumpir una memoria
tan enterrada no lo sé; tú misma
me has sepultado sin saberlo.
Resurges ahora viva, mas no estás. Podía
preguntar entonces por tu pensionado,
ver salir las muchachas en fila,
encontrar un pensamiento tuyo de cuando aún estabas
viva y yo no lo he pensado. Ahora que es inútil
me basta la fotografía del lago.

Autor: Eugenio Montale

Ilustración: Cezanne, “el lago azul” (1896)


tengo la imagen de un soldado enfermo

29 Desembre 2016

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Tengo la imagen de un soldado enfermo
que arrastra el cuerpo exhausto por la nieve.
Mis ojos no lo han visto y lo recuerdan,
y soy yo misma en las mañanas negras.

Hubo calles de viento y soles fríos:
en mi piel todavía sus heridas,
dentro de mí tiritan aún sus rayos.
Y días que vinieron de la muerte
a reflejar su rostro en cada hora.
Y un soldado perdido en el hielo de Rusia,
que ha olvidado el por qué y el hacia dónde;
sus ojos buscan
la estela de los carros,
pero pronto se abren al vacío;
y ya dejan los pájaros sus huellas
en su espalda nevada.

Mis ojos no lo han visto. Es el recuerdo
de las calles que vienen de la noche
y corren paralelas a la muerte.
En ellas soy, como el soldado exhausto,
resto de una batalla no librada.

Autor: María M. Bautista

Fuente original

http://lacegueradepiero.blogspot.com.es/2010/05/tengo-la-imagen-de-un-soldado-enfermo.html

Ilustración: George Grosz, “The Survivor” (1944)


masacre de los inocentes (León Cogniet, 1824)

28 Desembre 2016

León Cogniet - Masacre de los inocentes (1824)
Descalza y arrinconada contra la pared, una aterrorizada madre intenta proteger la vida de su hijo, y le tapa la boca para que su llanto no les traicione.

Confusión, pánico y gritos de angustia por todas partes. Los inhumanos soldados cumplen con frialdad las crueles órdenes de Herodes: que los niños de Belén y de todo su territorio, de dos años abajo, sean asesinados.

Otra mujer baja desesperada las escaleras llevando a dos niños en sus brazos, perseguida por uno de los verdugos, que pasa ya por encima de un cuerpo inerte, tendido en el suelo. Han sido cogidas por sorpresa. Imploran clemencia, huyen arrastrando a sus pequeños, se esconden, interponen su cuerpo en un intento vano por salvarles la vida…

Estructurado en dos partes, una luminosa donde domina la violencia y otra más oscura donde el protagonismo es del miedo. Sin la una carecía de sentido el otro.

León Cogniet - Masacre de los inocentes (1824) detalle 02


amanecer

27 Desembre 2016

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En esta noche
que muere

las luces
de almuerzos tristes
descubren una jornada
que se huele
sombría
desde unas calles
donde los vagabundos
sortean los escombros
que perros sin dueño
lamen gozosos.

La lluvia
anuncia

otro día gris,
los expulsados de sus casas
se guarecen en los soportales,
las mochilas de los estudiantes
ocultan ilusiones de colores,
los tacones de una mujer disfrazada
presagian negocios inconfesables.

El sol
planta batalla

pero unas nubes furiosas
se resisten
a iluminar esta
nueva
derrota de antemano
que sólo encuentra
consuelo
entre cuerpos heridos
en la noche
que apaga el día.

Autor: Javier Solé

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)


m’he estimat molt la vida

26 Desembre 2016

Cezanne - Still Life with Milk Jug and fruit (1900)
m’he estimat molt la vida,
no com a plenitud, cosa total,
sinó, posem per cas, com m’agrada la taula,
ara un pessic d’aquesta salsa,
oh, i aquest ravenet, aquell all tendre,
què dieu d’aquest lluç,
és sorprenent el fet d’una cirera.
m’agrada així la vida,
aquest got d’aigua,
una jove que passa pel carrer
aquest verd
aquest pètal
allò
una parella que s’agafa les mans i es mira als ulls,
i tot amb el seu nom petit sempre en minúscula,
com passerell,
aquell melic,
com la primera dent d’un infant.

Autor: Vicent Andrés Estellés

Ilustración: Cezanne, “Still Life with Milk Jug and fruit” (1900)


a los dos años y diez meses de tu muerte

24 Desembre 2016

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Pagaría,
con el resto de la vida
que me queda,
por verte salir
de cualesquiera
de las muchas fotografías
en las que sonreías
cobrando vida como los actores
que traspasan la pantalla
de las películas mudas,
sentarte junto a mi
en este sillón,
rozar mis mejillas
con tus labios,
sentir el beso esquivo
de una adolescente
cada año
con los mismos años.

Al entrar, ajusta
la ventana mal cerrada,
y de paso
ve a la cocina,
y besa también a tu madre
que prepara sin ganas
la sopa de Navidad,
y si te queda tiempo,
-no tengas prisa por
regresar a la tumba-,
espera que no tardara en llegar tu hermana
y habláis un rato
del último de sus novios,
ése que no llegaste a conocer.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Gary Bunt

Del libro “Bombyx mori” (ISBN 978-84-9095-196-5)


la tierra (Ángeles Santos, 1929)

23 Desembre 2016

angeles-santos-la-tierra-pueblo-primitivo-1929
Pintado en el mismo periodo que Un mundo, tiene un cierto parecido con éste. En ambos hay la representación de un planeta. La influencia de El Bosco es evidente.

En este planeta la pintora pretendía representar un pueblo primitivo, con sus costumbres y modos de vida. Es un canto a la pureza y a la naturaleza, a la vida sencilla. Las reminiscencias bíblicas están también presentes.

En conjunto el cuadro tiene una apariencia naïf, por su primitivismo y lenguaje infantil. Todo está tratado esquemáticamente. Los colores dominantes son el azul celeste de la atmósfera y los grises metálicos de las superficies.

La escena está vista desde un ángulo superior dándole grandiosidad y distanciamiento.

Este planeta está iluminado por un foco de luz que podría ser perfectamente el sol. Está poblado por treinta y seis seres que, a manera de retablo, escenifican hechos de la vida cotidiana de este “nuestro” planeta, acaso imaginario. Lo que causa extrañeza es la desproporción de las figuras humanas con el asteroide, ya que éste es muy pequeño en comparación con los humanos que lo habitan.

Los personajes masculinos van vestidos de verde oscuro y los femeninos de rojo.

En primer término, un hombre y una mujer están arrodillados en la orilla de un de rio. La mujer se lava la cara, el hombre introduce sus brazos en el agua. A través del rio se ven dos peces coloreados y una serpiente negra. En la otra orilla yace un niño sobre una cunita hecha de ramas verdes. Una pareja se besa. Un hombre recoge fruta de un árbol, una pareja, recostada, come, y otra pasea, cogida de la mano por la superficie planetaria. A la derecha se ve a una familia compuesta de padres y un niño que contemplan el dibujo de un rostro sobre una esfera. Detrás una mujer tumbada como si estuviese muerta. A su lado, un hombre, sentado en el suelo, resignado. Un pintor retrata a una mujer.

Existen también, animales domésticos, al parecer patos. Diez en la orilla del rio y dos que van conducidos por una mujer. A su derecha un hombre perfora una bola con un extraño instrumento compuesto por dos varillas. Se ve el agujero y los trozos rotos de material vidrioso en el suelo. Otros dos intentan arrastrar una bola. A su derecha una pareja se introduce en la esfera a modo de vivienda. Un hombre solloza apoyándose sobre la superficie pulida y redonda. Cuatro descansan apaciblemente recostados. Sobre otro globo un hombre mira el horizonte.


geometries domèstiques

22 Desembre 2016

Kay Fine
El blau és polièdric.
El cos és polièdric.
El riure és polièdric.
I el somriure.
L’amor és polièdric.
El dolor és polièdric.
El plaer és polièdric.
I el goig.
Els diners són polièdrics.
Els llibres són polièdrics.
Els adéus són polièdrics.
Les hòsties: no.

Autor: Begonya Pozo

Ilustración de Kay Fine

GEOMETRÍAS DOMÉSTICAS

El azul es poliédrico.
El cuerpo es poliédrico.
La risa es poliédrica.
Y la sonrisa.
El amor es poliédrico.
El dolor es poliédrico.
El placer es poliédrico.
Y el gozo.
El dinero es poliédrico.
Los libros son poliédricos.
Los adioses son poliédricos.
Las hostias: no.


bosque y alacena

21 Desembre 2016

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La memoria de los ausentes
crece como el musgo,
en la cara norte de los objetos que dejan.

En un tiempo preñado de verde
se intuye el paso,
el perfil de las huellas recientes.
Se queda su contacto en la agenda del móvil,
el dentífrico, los jerséis
y todo cuanto nunca le dijimos.

Permanecen en orden
por pura inercia,
prendidos en la obstinación del aire.

Autor: Maribel Tena


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