Tintoretto pintando ante su hija muerta (León Cogniet, 1843)

31 Octubre 2016

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A Marietta Robusti (1560-1590), pintora y músico, se le recuerda más por su muerte que por su vida. Hija de Tintoretto, siempre estuvo muy unida a su progenitor, hasta el punto de verse eclipsada su prometedora carrera por irrefrenables tendencias posesivas del padre.

Su muerte es una leyenda. Según parece, el padre pintó el cadáver mientras yacía en el lecho. Inspirado en esa leyenda, el pintor León Cogniet (1794-1880) realizó este impresionante cuadro donde el dolor de la hija queda eclipsado por la mirada demoníaca del padre, colérico y enfurecido por la pérdida de su amada hjija.

Coignet era un pintor clásico y tradicionalista.


Unos van por un sendero recto…

30 Octubre 2016

Michele Del Campo - 07
Unos van por un sendero recto,
Otros caminan en círculo,
Añoran el regreso a la casa paterna
Y esperan a la amiga de otros tiempos.
Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,
Llevo conmigo el infortunio,
Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,
Como un tren sobre el abismo.

Autor: Ana Ajmátova

Ilustración de Michele Del Campo


la murga gaditana (Solana, 1935)

29 Octubre 2016

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Frente al luminismo de Sorolla, Solana encarna el lado oscuro, no sólo por los tonos de sus cuadros, sino por sus ambientes y personajes: bajos fondos, extrarradios, tipos humildes. Frente a la universalidad de Picasso, Solana representa a lo hispano profundo y duro: el pueblo que baila y que sufre, las procesiones penitenciales, la máscara carnavalesca, la corrida de toros, los trasfondos de la botica o el prostíbulo, los pescadores, los vinateros…

En este cuadro conocido como Murga gaditana, Solana presenta a un grupo de hombres ocultos bajo sus disfraces y máscaras que danzan y cantan al son de sus instrumentos musicales. Durante el carnaval, es tradicional que las murgas entonen canciones que ridiculizan y denuncian la situación política o social del momento, algo que Solana acomete de igual modo a través de sus pinceles y sus escritos.

Solana - murga gaditana (1934)

Un año antes reitera la visión esperpéntica de este grupo en “Murga gaditana”.

Las máscaras -un objeto que fascinará siempre al pintor más allá incluso del contexto del carnaval- logran exagerar aún más el aspecto grotesco de la sórdida escena. La obra se desarrolla sombría y llena de betunes, con una pincelada rica en empastes, de trazo grueso y con las figuras muy delimitadas por sus negros contornos.

Para algunos autores, Solana abordó el tema del carnaval de un modo obsesivo y casi morboso, quizá heredado por la coincidencia de su nacimiento en un domingo de carnaval y al posible trauma infantil que pudo suponer la irrupción en su casa de un grupo de hombres disfrazado con máscaras. Tanto la pintura de Solana, como sus escritos, sufren una fuerte y dramática influencia de la generación del 98, de las pinturas negras de Goya y de sus experiencias personales recogidas de sus andanzas por las zonas más marginadas de las ciudades, como son los arrabales, burdeles, comedores de pobres, cementerios o sanatorios.

Solana - Máscaras (1938)

En “Máscaras” (1938), lejos de la visión de viajeros románticos, tendente al exotismo, Solana mira a su país con una óptica profunda, tratatando de bucear en lo más racial, descubriendo a la sociedad reacia a la modernidad, brutal a veces, pero con una gran hondura de sentimientos y pasiones. En su visión de la misma no sólo hallamos ecos de Goya sino de Brueghel.

En su pintura destacan los colores negros y los ocres. Su temática, costumbrista, con tabernas, fiestas populares, barrios bajos… retratan escenas que imponen por su composición, destaca en ellos la miseria de una España sórdida y grotesca, mediante el uso de una pincelada densa y de trazo grueso en la conformación de sus figuras. Hizo así mismo un gran numero de retratos, reflejando una visión subjetiva, pesimista y degradada de España.

Solana - Máscaras de aldea (1913)Solana - la máscas y los doctores (1928)

En “Máscaras de aldea” (1913) y “La máscara y los doctores” (1928), alejadas temporalmente quince años, confirman la constante temática en la obra pictórica de Solana.

Su reveladora novela La España negra tiene su respuesta plástica en la amplia producción de Solana, ya fuera a través de sus óleos, ya de sus dibujos aguafuertes. En ella recordamos al Greco, Valdés Leal o Goya. Su pintura conjuga la miseria y la fealdad con lo grotesco, añadiendo un peculiar y muy personal estilo pictórico; las escenas populares -como las procesiones y las fiestas populares- también son representadas bajo la dura y sombría visión que el pintor tiene de su país. Gutiérrez Solana es uno de los creadores de mayor relevancia en el panorama artístico español, cuyo personalísimo estilo pictórico le convirtieron en uno de los más destacados artistas de todos los tiempos.


ens van oblidar

28 Octubre 2016

Francesca Woodman - 03
Ens vam oblidar de donar corda
al rellotge de les nostres nits.
I ara mira els cossos, encallats
com rodes dentades que no saben
acoblar-se, provant de reprendre
el constant moviment giratori
que tenen la terra, l’huracà.
la dansa i la serp. La vida volta
sobre si mateixa al ritme cec
de l’esfera. I ara tu assenyales
les dotze de la nit, jo les dotze
del migdia, aturats ja per sempre
com dues agulles rovellades
que mai no tornaran a creuar-se
camí de l’amor, camí de l’odi.
Era senzill. I vam oblidar-ho.

Autor: Gemma Gorga

Fotografía de Francesca Woodman


señoras

27 Octubre 2016

Marti Ceballos - mujer en la mesa con cafe
Por las mañanas acostumbro
a pasar por la cafetería,
me tomo dos cafés –uno contra mi espalda–
entre las limpiadoras que se duermen
sobre su propio desayuno.

Al otro lado de la barra
conversan las señoras,
las dueñas de las tiendas de mi barrio;
se llaman por teléfono,
son admiradas por ejecutivos,
hacen planes para pintarse las uñas.
Sus ojos no contienen desamparo,
sus cerebros no se deshacen
enhebrando palabras, ni átomos, ni perlas.
Las sigo y compro el Marie Claire,
las imito, finjo que soy respetable
en la cola del supermercado.

Autor: Cristina Morano

Ilustración: Marti Ceballos, “mujer en la mesa con café”


todos han muerto

26 Octubre 2016

Albert Bertelsen - Funeral (1967)
Todos han muerto.
La última vez que visité el pueblo
Eglé me consolaba
y estaba segura, como yo,
de que habían muerto todos.
Me acostumbré a la idea de saberlos callados
bajo la tierra.

Al comienzo me pareció duro entender
que mi abuela no trae canastos de higo
y se aburre debajo del mármol.

En el invierno
me tocaba visitar con los demás muchachos
el bosque ruinoso,
sacar pequeños peces del río
y tomar, escuchando, un buen trago.

No recuerdo con exactitud
cuándo empezaron a morir.
Asistía a las ceremonias y me gustaba
colocar flores en la tierra recién removida.

Todos han muerto.
La última vez que visité el pueblo
Eglé me esperaba
dijo que tenía ojeras de abandonado
y le sonreí con la beatitud de quien asiste
a un pueblo donde la muerte va llevándose todo.

Hace ya mucho tiempo que no voy al poblado.
No sé si Eglé siguió la tradición de morir
o aún espera.

Autor: José Barroeta

Ilustración: Albert Bertelsen, “Funeral” (1967)


el último poema

25 Octubre 2016

Jean Gaumy
Soñé tanto contigo,
caminé tanto, hablé tanto,
amé tanto tu sombra,
que ya nada me queda de ti.
Solo me queda ser sombra entre las sombras,
ser cien veces más sombra que la sombra,
ser la sombra que regresará y regresará
a tu vida plena de sol.

Autor: Robert Desnos

Traducción de Carlos Vitale

Fotografía de Jean Gaumy


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