Noche estrellada (Van Gogh, 1889)

28 Setembre 2012

“En el cielo se desarrolla un acontecimiento cósmico de enorme dramatismo. Dos gigantescas espirales nebulosas se enroscan una con otra, once estrellas de enormes dimensiones con sus halos de luz atraviesan la noche, una luna irreal de color naranja parece confundirse con el sol, un ancho sendero luminoso –quizás la Vía Láctea se extiende por el horizonte; el firmamento, de un azul profundo, parece encontrarse en una agitación delirante”

Esta famosa escena resulta una de las más vigorosas y sugerentes realizadas por Vincent. En pocas obras ha mostrado la naturaleza con tanta fuerza como aquí.

“La noche estrellada” fue pintada por Van Gogh desde su ventana mientras estaba internado en el asilo psiquiátrico de Saint-Rémy, Francia, en junio de 1889, trece meses antes de suicidarse a la edad de treinta y siete años.

El cuadro se divide en dos partes. Arriba vemos un cielo nocturno lleno de nubes que remolinean entre brillantes estrellas observadas por una luna creciente. Y abajo se aprecia el pequeño y quieto pueblo de Arles, donde el contorno de los edificios están pintados con gruesos trazos de tonos oscuros, al igual que el de los ondulados cerros que se ven en el horizonte.

Los colores verdes y azules predominan en esta obra, cuyas vigorosas pinceladas están entre las más personales en la historia de la pintura.

A Van Gogh le atraía especialmente la noche, cuando la luz de la luna y las estrellas parece ser capaz de despertar la naturaleza adormecida e inmóvil. En su obra, la naturaleza lo envuelve todo, dejando al ser humano pequeño e indefenso, abrumado ante una fuerza inmensa, imposible de controlar.

Es de destacar el tratamiento de la luz de las estrellas como puntas de luz envueltas en un halo luminoso a su alrededor, obtenido con una de las pinceladas más personales de la historia de la pintura: un trazo a base de espirales que dominan el cielo y los cipreses de primer plano, tomando como inspiración a Seurat y la estampa japonesa.

El lienzo, realizado a base de azules y verdes muy densos, presenta un horizonte montuoso muy bajo, interrumpido por las líneas verticales onduladas de un ciprés. En la parte inferior aparece la aldea, iluminadas sus casas e iglesia por la luz astral. El cielo, presidido por la luna y una Vía Láctea que compone trazos espirales, es el auténtico protagonista del cuadro. Cada estrella se halla dotada de una luz de coloración diferente.

A pesar de haber trabajado al natural, el resultado es cualquier cosa menos realista; la poderosa imaginación del autor transforma la vista nocturna en una especie de acontecimiento cósmico donde el cielo parece iluminado por multitud de cometas que giran vertiginosamente, creando una serie de remolinos de luz, haciendo que el pueblo parezca sumergido en una atmósfera sobrenatural.

La pintura simbolizaría aquí una suerte de trance místico: la elevación al mundo astral desde la noche de la muerte.


Trágame tierra

26 Setembre 2012

El semáforo cambia a ámbar,
no me va a dar tiempo
a pasarlo,
acelero,
pero es inútil:
rojo.

Freno,
y me entretengo mirando
a una deliciosa pelirroja
que empieza a cruzar
la calle,
y que me mira
a su vez,
que no me quita ojo,

y que resulta ser
-trágame tierra-
una amiga de mi hija.

 Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración de Nina Leen


Anorexia

24 Setembre 2012

Ella
sueña con despertarse en otro cuerpo,
un cuerpo ingrávido que ruede
                                        o se deslice
en el silencio inservible
de las cosas.

No se deja tocar.

En su única isla
habitan maniquíes
que saquean las despensas vacías
del corazón.

Se irrita cuando hay algo
que llevarse a la boca.
Ella sueña senderos voladizos
que hagan caer su sombra
entre la nieve.

Su peor pesadilla:
                                engordar alimañas.

Autor: Rosana Acquaroni

Ilustración: Munch, “pubertad” (1884)

Munch realizó varias versiones a lo largo de su vida de esta pintura. Ésta data de 1894.

En el borde de una cama, en un estrecho escenario, vemos sentada a una adolescente desnuda.

La luz que penetra por el lado izquierdo hace que el cuerpo del adolescente proyecte una gran sombra oscura, ésta refleja la inestabilidad de la ya en si insegura posición de la muchacha, al tiempo que introduce una amenaza.

Munch representa el natural cambio metabólico de la muchacha como una experiencia traumática. La pintura representa el desconcierto y perplejidad de la púber en su primera menstruación; la muchacha se levanta una mañana de la cama y nota que ya es otra, no se identifica con la chica que hace apenas unas horas se acostó entre esas sábanas. Desnuda, con el pecho incipiente, se sienta sobre el colchón, aprieta las piernas y se oculta el sexo con las manos cruzadas. Sienta una sensación húmeda en la entrepierna y la sombra amenazante proyectada en la pared es el miedo a su propia sexualidad, pavor a lo desconocido que le amenaza. Todo ello concuerda con la visión del sexo atormentada del pintor noruego.


Mot d’ordre

23 Setembre 2012

Amb el fil entortolligat en una bitlla
es podrien lligar de mans i peus
mitja dotzena d’explotadors.

Però el fil és molt prim
i només subjecta,
subtilment i eficaçment,
als explotats.

Autor: Miquel Martí i Pol

Ilustración: Planella, “La pequeña obrera” (1885)

La niña obrera, La pequeña obrera o La tejedora son algunos de los diferentes títulos con que se ha bautizado la que es, sin duda, la obra maestra del pintor Joan Planella (Barcelona, 1849-1910). De esta obra hay dos versiones, la original de 1882 es la más popular, y la segunda, pintada hacia 1885.

Las diferencias básicas entre una y otra afectan a los tamaños (menor la última versión), la técnica (más definida y acabada en la primera) y el colorido (algo más vivo en la segunda).

La niña obrera es una obra que se ha convertido en emblemática en la corriente artística del realismo social del siglo XIX.

La pintura representa con mucho detalle una niña anémica trabajando en un telar y se convierte en una imagen icónica del trabajo infantil femenino en la industria textil, sector predominante en la era industrial de Cataluña.

Desde los inicios de su carrera como pintor en los años 70, Planella se interesó a captar la realidad más cercana a través de escenas costumbristas y de su tiempo. En la mayoría de ellas parece que se preocupó por los aspectos más cotidianos, a veces con rémoras románticas, o sin poder evitar caer en el anecdotismo con el peligro de quedar reducido al costumbrismo.


De los brotes verdes al otoño caliente y otras milongas por el estilo… Erase una vez

20 Setembre 2012

Érase una vez una familia con tres hijos. El mayor tenía 18 años, el mediano, 15, y el pequeño, 12. El padre se quedó en el paro y cobraba una ayuda de 400 euros. La madre trabajaba limpiando casas, pero ahora no trae ningún ingreso porque la ley obliga a dar de alta a estos trabajadores y no encontró a nadie que quisiera hacerlo. Manuel, el hijo mayor, quería ir a la universidad pero esos 400 euros mensuales no permitieron pagar la matrícula ni dividiéndola en cuotas. Los pequeños estaban en el instituto. Compartían el libro de texto con el compañero de pupitre porque se han suprimido las ayudas para libros. El material escolar ha subido a un 21% y tendrán que aprovechar los cuadernos, y todo lo que sirva, del curso anterior. Este año no podrán asistir a actividades extraescolares ni al comedor escolar, se acabó el fútbol y la piscina municipal a la que debían asistir para solucionar sus problemas de espalda.

Como también tienen que comer, se han ido a vivir a casa de los abuelos paternos que tienen una pensión de 500 euros. Son siete personas en un piso pequeño. Están en periodo de adaptación. No mueven el coche porque en septiembre tenían que pagar el seguro y no pueden hacerlo; por supuesto, tampoco pueden llenar el depósito de la gasolina. No cambiarán la ropa: los niños, que tienen la mala costumbre de crecer, llevarán prendas de sus primos y vecinos.

Empieza como un cuento pero no lo es, es la dura realidad de muchas familias españolas que sufren las consecuencias de esta crisis que ellos no han provocado.

¿De verdad vamos por buen camino?

Autor: Rosa Santa Daría Hernández.

“El consenso ciudadano es mayoritario en que cualquier solución permanente a la crisis actual pasa por un proceso de ajustes y sacrificios que corrijan los desequilibrios acumulados en la época de la burbuja, pero ese consenso se rompe en mil pedazos con los métodos elegidos para repartir sus costes entre acreedores y deudores, entre pagadores (teóricos muchas veces) de impuestos y receptores de los servicios públicos que provee el Estado, entre ciudadanos de rentas altas, medias y bajas, entre los sectores económicos (financieros y productivos), entre las distintas zonas geográficas del país, entre los factores de producción (capital y trabajo), entre las generaciones (mayores y jóvenes), etcétera”. (El lado oscuro del ajuste)

Para completar el análisis de la política de austeridad y recorte del gasto social del gobierno de Rajoy os propongo:

El lado oscuro del ajuste

http://economia.elpais.com/economia/2012/09/16/actualidad/1347808984_275659.html

Fatiga de austeridad y quebrantos políticos:

http://economia.elpais.com/economia/2012/09/14/actualidad/1347624775_668143.html

Ilustraciones: superior Eduardo Urculo, “familia” (1958) e inferior Camilo Egas, “trabajadores sin Hogar”  (1933)


The subway (George Tooker, 1950)

18 Setembre 2012

“Busco la realidad impresa en la mente. La busco con tanta intensidad que vuelve a mí en sueños, pero no son sueños ni fantasía lo que retrato”.

George Tooker (1920-2011) era un pintor espiritual, se envolvía en un silencio que tal vez lo destinó a no ser más conocido.

Pintaba pensando en la condición humana y toda su producción es fruto de reflexiones personales. Sus cuadros muestran el lado oscuro del progreso, la alienación y los aspectos que deshumanizan al individuo en una sociedad cada vez más exigente y menos comprensiva.

Escenarios de la angustia moderna: pasillos de metro que parecen cárceles, gente haciendo cola en taquillas con funcionarios que miran con sospecha por la ventanilla, hombres profundamente dormidos en una sala de espera… Escenas desangeladas en espacios públicos.

Por un lado se trata de una escena realista y cotidiana, pocas cosas más prosaicas que el metro, pero por otra el ambiente es definitivamente raro, con un punto onírico, como detenido y ausente. Nadie parece tener prisa,

Sus personajes aparecen como ausentes, perdidos en un mundo vacío. Los hombres y mujeres que aparecen  abatidos, apenados, desesperados y sin esperanza, dominados por la rutina y el pesimismo. Fascinado por el diseño geométrico y la simetría, es un pintor que trabaja despacio, de manera minuciosa y detallista.

Cubículos de oficina poblados de caras de desesperación, seres humanos que caminan en pijama entre cubos numerados y apilados… Tooker perseguía las pequeñas verdades esenciales.

Sus personajes parecen congelados, no miran el mundo, están sustraídos, volcados en su interior, donde la cruda realidad no los puede atacar, asimismo están como en un más allá donde el pánico es el día a día. En sus cuadros contemplamos el realismo de una sociedad insertada en la Guerra Fría y manipulada por el Macartismo.

Los personajes de sus cuadros parecen muertos, los ojos vacíos parecen mostrar el confinamiento de los derechos en una sociedad que a pesar del progreso sus individuos no lo disfrutan, un mundo orwelliano que trasciende e invalida lo humano. Sus pinturas son evocación austera de la alienación social y la conformidad intelectual sentida por muchos estadounidenses durante la década de 1950.


Madrid, Metro, Noche.

17 Setembre 2012

Gente
exhausta,

con la vista
clavada
en el suelo,

preguntándose
por la vida,

la de verdad…

porque no puede ser
que sea
sólo
eso…

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: Lily furedi, “subway” (1934)


La ronda de los presos (Van Gogh, 1890)

15 Setembre 2012

Van Gogh realizó este lienzo durante su estancia en el manicomio de Saint-Rémy, debido a que le retiraron el permiso para salir a pintar y escogió quedarse voluntariamente dentro de su habitación. El tema del cuadro reflejaba el estado de ánimo del pintor, que precisamente a comienzos de 1890 comunicó a su hermano Theo su intención de volver a marcharse al norte y abandonar el hospital, cuya atmósfera le resultaba cada vez más opresiva. La escena, inmersa en una irreal luz azulada, resulta bastante claustrofóbica, no sólo no existe ningún horizonte y los muros de la prisión parecen prolongarse hasta el infinito; además, la forma poligonal contribuye a aumentar la sensación de sitio cerrado, acentuada por el círculo de presos, que parece dar vueltas sin fin. En el preso más cercano al margen del lienzo, volviendo la mirada al espectador, Vincent se ha representado a sí mismo.

En febrero de 1889 Van Gogh ingresa de nuevo en el hospital de Arlés ya que padece insomnio y alucinaciones, imaginándose que alguien quiere envenenarle. Durante su estancia en el hospital tuvo permiso para realizar algunas obras como ésta que representa el interior del manicomio, el cual, a diferencia del exterior, era bastante deprimente, los corredores eran bajos y tétricos y todas las ventanas tenían barrotes, sin embargo Vincent no utilizaba el dormitorio, sino que tenía a su disposición dos habitaciones que daban a los campos, una de las cuales le servía de estudio. Como era normal en esos años, la asistencia que se prestaba a los enfermos era más bien superficial, de hecho el director del establecimiento, aun opinando que el artista padecía de manía aguda y ataques de epilepsia, la única terapia que le había prescrito eran dos prolongados baños semanales. El cuadro nos transmite el estado de abandono en que se dejaba a los enfermos, reunidos en torno a una estufa. Sin embargo, la imagen no parece triste ya que casi todos están dedicados a alguna tarea, la estancia es enorme y discretamente luminosa y el verde de las paredes, el techo y las cortinas que aíslan las camas confiere al ambiente una cierta serenidad.

El manicomio en el que Van Gogh pasó casi un año recluido estaba a unos tres kilómetros de Saint-Rémy, en un lugar solitario rodeado de campos de trigo, viñedos y olivares. El interior de la estación, destinada a los hombres, con sus habitaciones de ventanas enrejadas y los desolados pasillos,  le deprimían profundamente. al pintor.

Los pacientes estaban abandonados por completo a sus propios recursos pues el director, el D. Peyron, que ni siquiera era especialista en enfermedades mentales, llevaba el sanatorio con una economía rigurosa, limitándose a que los pacientes siguiesen con vida, en lugar de preocuparse por su curación. La vida del pintor en el sanatorio era más agradable que la de otros pacientes pues gozaba de libertad para retirarse a trabajar, leer y salir de la clínica acompañado de un vigilante para pasear o pintar al, aire libre.


Los hombres prácticos

13 Setembre 2012

Dan su medida exacta
en los parkings de las grandes superficies,
sobre todo los sábados.

Son esos
que hacen una compra enorme,
para toda la semana,
y llenan el depósito a tope,
y se incorporan luego a la autopista
tan tranquilos, silbando…

El dilema sobre si sus vidas
carecen de sentido o no,
no parece preocuparles demasiado;

es más, viendo cómo te miran al pasar,
se diría incluso que prefieren dejarlo
para esos tipos tristes y solitarios como tú.

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: David Agenjo, “shopping” (2008)


Abatimiento (Isidre Nonell, 1905)

11 Setembre 2012

“Nonell es el artista denostado de la pintura catalana del siglo XX, porque su pintura fue una patada en el estómago a la burguesía conservadora acostumbrada a trabajos más amables y coloristas”.

Nonell se centra en los marginados, oscureciendo la gama de colores notablemente y se acerca al expresionismo. Lo más representativo de su obra fueron las gitanas. El autor las plasmaba primordialmente con contornos cerrados, con trazos negros y colores oscuros, acarminados y verdes opacos aunque más tarde clarificó su paleta con unas tonalidades más suaves de rosados y verdáceos. Las figuras aparecen lejos del folklorismo y siempre en actitud reflexiva, aislada, cabizbaja y melancólica.

Con su personalísimo estilo, que se caracterizaba por un trenzado de pinceladas muy expresivo y sintetizado con gruesos de materia abundante, acentuaba el dramatismo de las figuras femeninas marginadas por la sociedad.  Es una de las figuras asiduas, desde su creación en 1897, a la tertulia de la taberna de “Els Quatre Gats” junto con Picasso, en el que ejerce influencia.

Fue un artista inquieto e incomprendido en su tiempo y se convirtió en el símbolo de toda una generación de pintores jóvenes que pretendían más realismo y sinceridad. Su obra, siempre difícil de calificar, ha tenido una influencia decisiva en la pintura catalana moderna, caracterizada por un realismo sensual y un contenido dramático.


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