el balón (Félix Vallotton, 1899)

31 gener 2019


Entre las grandes zonas ocres del suelo, donde se proyectan las sombras de los árboles, en una superficie clara, un niño corre hacia un balón rojo. Lleva un sombrero amarillo con una cinta roja; el pelo es rubio y su cara debemos imaginarla. El niño calza botitas de un apagado naranja, y viste una blusa blanca, abotonada en la espalda, cuyos ambos faldones levantados por el viento de la carrera, flotan en el aire. Corre detrás de un balón rojo.
En la parte superior del lienzo, el verde pálido del césped oscuro, cortado con toques curvos. Dos siluetas silenciosas juntas, una al lado de la otra, azul; una vestida de blanco, la otra, de azul.

La composición es asombrosa porque está condicionada por un punto de vista cuyo significado compuesto es muy interesante: somos nosotros, quienes miramos muy lejos del niño por encima de él.

Dos colores dominan esta pintura: verde y amarillo ocre, en dos tonos, uno oscuro (azul con ultramar) y un claro, el mismo para la arena: uno en el ocre, y otro oscuro sin duda. Con la sombra natural de la tierra y un poco de azul.

El punto en movimiento y el claroscuro en la pintura están representados por la figura del niño en movimiento, su curso muestra en la pintura dos elementos importantes: la sombra del niño está pintada con mucha precisión. El centro de la pintura, el clímax es el amarillo estridente del sombrero del niño decorado con una cinta roja, una alegoría del sol. Entonces, tal vez, el niño realmente corre hacia el cielo.

Félix Vallotton (1865-1925) fue un pintor de origen suizo, miembro del grupo de los nabis que a finales del siglo XIX enlazó las novedades de los post-impresionistas con la nueva generación vanguardista de principios del siglo XX.

Nabis es la denominación de un grupo de artistas franceses de finales del siglo XIX, caracterizados por su preocupación por el color. Influido por Gauguin,el grupo fue liderado por Sérusier y entre sus componentes estuvieron los pintores Odilon Redon, Puvis de Chavannes, Édouard Vuillard, Pierre Bonnard, Maurice Denis, Ker-Xavier Roussel, Félix Vallotton y el escultor Aristide Maillol.

La palabra hebrea nebiim, que significa profeta, fue de la que derivó la palabra nabis que dio nombre al grupo: “el grupo profeta”, para indicar que era adelantado a su tiempo, que tenía nuevas inquietudes y abría nuevos caminos en el ámbito del arte. El que los “profetas” se reunieran en “el templo”, añade connotaciones genéricamente religiosas al grupo.


Otra ilustración: Sleeping Woman (1899)


caminos

30 gener 2019

Silencio extraño
en los caminos del atardecer.

No nos encontraremos:

tú viajas al reino
de las palabras mudas;

yo permanezco aquí,
junto a la fuente helada.

Recordaré
los antiguos veranos
en playas
de luz inalcanzable.

No nos encontraremos.

Oigo llorar a los caballos
y se acerca la noche.

Autor: Josep M. Nogueras

Ilustración: Fotograma de “El séptimo sello” (Igmar Bergman, 1957)

CAMINS


Estrany silenci
als camins del capvespre.

No ens trobarem:

Tu viatges al regne
de les paraules mudes;

Jo em quedo aquí.
vora la font glaçada.

Recordaré
antics estius en platges
de llum inabastable.

No ens trobarem.

Sento plora els cavalls i ve la nit.

Autor: Josep M. Nogueras

Fotografía de Josep M. Nogueras


casi todo

29 gener 2019


Más tarde supe: sobra
casi todo.

Esta escritura sobrante
sobrevive como una especie
que agoniza. No sé qué lenguaje apagado
invoca. En una grieta
me asomo hasta las últimas luces
y nada veo.

Sólo el desierto es consistente.

Autor: Arturo Borra

Fotografía: Gabriel Isak, “Behind the Wall”


a la espera de la oscuridad

28 gener 2019


Ese instante que no se olvida
tan vacío devuelto por las sombras
tan vacío rechazado por los relojes
dse pobre instante adoptado por mi ternura
desnudo desnudo de sangre de alas
sin ojos para recordar angustias de antaño
sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
ponle tus cabellos escarchados por el fuego
abrázalo pequeña estatua de terror.
señálale el mundo convulsionado a tus pies
a tus pies donde mueren las golondrinas
tiritantes de pavor frente al futuro
dile que los suspiros del mar
humedecen las únicas palabras
por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
acurrucado en la cueva del destino
sin manos para decir nunca
sin manos para regalar mariposas
a los niños muertos

Autor: Alejandra Pizarnik

Ilustración de Giovanni Dalessi


juventud

27 gener 2019


El maquillaje en ruinas
de la fiesta anterior,
el vestido rasgado
por la vida atropellada,
las manos cansadas
de soportar el peso,
los labios amoratados
por el frío de la calle,
los ojos tan ausentes.

Se movía por inercia
el cadáver más bonito de la noche.

Autor: Beatriz Rayón

Ilustración de Victoria Cozmolici


idilio (Francis Picabia, 1927)

26 gener 2019


Sobre un fondo azul mediterráneo, un hombre vestido con una chaqueta abraza a su compañera. Las manos de la mujer están cubiertas por unos guantes donde el color rojo predomina. La otra tonalidad que destaca sobre el fondo azul es el blanco de los veleros y su reflejo en el agua además de las línaes ondulantes amarillas del pelo de la mujer. En la cabeza del hombre se vislumbran dos edificios y en el cuerpo de la mujer aparecen botes flotando.

Picabia hizo que su pareja pareciera aún más extraña pintando estas largas líneas negras en la cara del hombre, como si tuviera algún tipo de tatuaje extraño. Y lo más extraño de todo, le dio a la mujer dos pares de ojos y dos pares de labios.

Francis Picabia (1879-1953) comenzó su carrera artística en el ámbito del impresionismo y el fauvismo, con obras fáciles que le proporcionaron un gran éxito comercial. Pero su temperamento inquieto y subversivo le llevó a buscar caminos más comprometidos, por lo que entró en la órbita del cubismo con obras caracterizadas por la incorporación de elementos simbólicos y de títulos y frases sin ninguna relación con el tema.

Sus contactos con Marcel Duchamp y con el grupo dadaísta de Zurich lo llevaron a decantarse por el dadaísmo como tendencia artística preferida.

El dadaísmo, llamado también dadá, era un fenómeno internacional y multidisciplinario, que se revela como un estado de espíritu o un modo de vida más que como movimiento artístico. Las ideas y las actividades de los dadaístas se desarrollaron en Nueva York, Zurich, París, Berlín, Hannover, Colonia y Barcelona, durante y después de la Primera Guerra mundial, cuando intelectuales de orígenes diversos, poetas, críticos y pintores, se unen para rechazar los valores y los modelos de la cultura tradicional y expresar su cólera contra la guerra. Para ellos, los horrores de la contienda demostraban los errores y la hipocresía de los valores establecidos. Su objetivo no eran sólo los organismos oficiales, sino también los organismos artísticos oficiales, que en la sociedad burguesa formaban parte del status quo socio-político.

La palabra dadá fue encontrada «por casualidad» sin duda hojeando un diccionario francés («dadá» es una expresión utilizada para designar un juguete); Tzara dijo: «dadá no significa nada, dadá es un producto de la boca». El rechazo de toda actitud racionalista se acompaña de la desacralización de las formas y de su significado.

En 1925 Picabia se estableció en la Costa Azul, donde desarrolló un nuevo estilo pictórico que se ha definido como de los monstruos y las transparencias, y más tarde volvió de nuevo al surrealismo. Su pintura es, por ello, muy variada, con constantes cambios de temática y estilo, aunque dentro, casi siempre, del mundo de lo imaginario y lo simbólico.


todavía

25 gener 2019


todavía
– decías una tarde de noviembre,
y en tus ojos había pájaros -,
todavía te vivo
en todo lo que te delata,
todavía me muero, todavía,
y en tus ojos había pájaros
y en los míos,
la tristeza de todas las manzanas.

Autor: Paloma Corrales

Fotografía de Sophia Zhou


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