la huida (Remedio Varo, 1961)

30 Setembre 2020


En “La huida” una joven rubia de enormes ojos azules y nariz respingada vestida como de uniforme escapa en una barca que flota entre agua-nubes color ocre, con un compañero que sostiene su camisa como si fuera la vela que guía la barca hacia lo alto de una cueva en una montaña. No sabemos que le deparará a la pareja al llegar al otro lado, lo que si vemos es la decisión de ella, su seguridad de ver hacia delante.

La obra forma parte de un tríptico que hizo Varo en 1961. Cada una de las obras nos cuenta su propia historia, al mismo tiempo que las tres en conjunto originan un nuevo relato.

Las partes se corresponden con el conocido esquema planteamiento-nudo-desenlace del relato tradicional. La propia artista lo explica:

“Hacia la torre”: Las muchachas salen de su casa-colmenar para ir al trabajo. Están guardadas por los pájaros para que ninguna se pueda fugar. Tienen la mirada como hipnotizada. Llevan sus agujas de tejer como manubrio. Sólo la muchacha del primer término se resiste a la hipnosis.

“Bordando el manto del mundo”: Bajo las órdenes del Gran Maestro, bordan el manto terrestre, mares, montañas y seres vivos. Sólo la muchacha ha tejido una trampa en la que se la ve junto con su bienamado.

“La huida”: Como consecuencia de su trampa consigue fugarse con su amado y se encaminan en un vehículo especial, a través de un desierto, hacia una gruta.

Las similitudes con la propia biografía de la pintora son extremas. Encorsetada en una España católica sólo huyendo pudo la artista desarrollarse humana y artísticamente.


mensaje a los hombres

29 Setembre 2020


Yo no sé por qué los hombres, cuando caminan por la tierra y los bosques,
van rumiando silenciosos sus pequeñas, bajas preocupaciones.
Ellos deberían dejar sus agrias, difíciles conciencias,
en la primera vuelta del camino donde la civilización se expresa.
Allí sobre la dura y cementada superficie gris que habla de dolor,
de sangre interminable.
Los hombres no debieran llevarse al bosque, a la tierra,
sus pesadillas nocturnas,
sus agobiadoras, durísimas contiendas.
Ellos podrían llevar arriba la misma sencilla mirada,
el mismo sencillo gesto de los seres que van a encontrarse.
Sólo una mirada sin pasado, sin ayer, sin retorno.
¡Si los hombres se dieran cuenta de estas pequeñas cosas
y subieran a lo alto libres de ellos mismos,
libres de sus pobres, ligeras ansias!
Si ellos supieran rezar sin voces, dentro de sí, detenidamente, sin prisas.
Si ellos lograran dejar en las ciudades
—llenas de polvo, de ruidos y fiesta—
sus pobres, mentidas palabras.
Encontrarían allá arriba el brazo que les rodeara calladamente la espalda.
Encontrarían la voz que perdieron con el primer desperezo de hombres.
Encontrarían, sí, como partiendo de su propia carne,
el camino que olvidaron cuando sus pobres corazones aprendieron
a maldecir en silencio.

Autor: Pino Ojeda

Ilustración de Odd Nerdrum


entre la niebla

28 Setembre 2020


Del recuerdo de algunas horas quedan
tan solo los abismos que dejaron,
nieblas de amaneceres implacables
tras noches sin dormir, calles pobladas
de fantasmas a plena luz del día,
tardes de soledad y de derrota,
de ausencia interminable entre la bruma
y el rumor lejanísimo del mundo.
Y, dentro de nosotros, el silencio
del vacío, la arena del reloj
deslizándose, invicta, hacia la nada.

Autor: Victoria León

Ilustración: Will Barnet, “Edge of the World” (1973)


la ejecución de Maximiliano (Manet, 1868)

27 Setembre 2020


La ejecución del Emperador Maximiliano es una serie de pinturas que el pintor francés Édouard Manet elaboró entre 1867 y 1869. Representan la ejecución de Maxilimiliano I. En torno al tema, Manet produjo tres pinturas de gran formato, un pequeño boceto al óleo y una litografía.

En 1864, el archiduque Maximiliano de Austria fue llevado al trono de México por Napoleón III, emperador de la Restauración francesa. El objetivo era conservar un Estado títere sometido al neocolonialismo francés tras el período revolucionario. Esta política no fue vista con buenos ojos por el pueblo francés, ya que sus gobernantes se vieron obligados a subir los impuestos para financiar la empresa. En cuanto las tropas francesas que habían apoyado al nuevo emperador se retiraron del territorio mexicano, los nacionalistas del liberal Juárez capturaron y fusilaron al intruso, junto a sus generales Miramón y Mejía, el 19 de junio de 1867, en Querétaro. El suceso motivó la airada crítica de los liberales y los republicanos franceses, entre los que se contaba el pintor. Manet interpreta este episodio desde el punto de vista del crítico feroz al sistema imperialista del régimen francés. Así, Maximiliano aparece como el chivo expiatorio de los pecados de Francia, fusilado por un escuadrón de soldados que no visten el uniforme mexicano sino el francés, ataviados con el kepis para culpar a Napoleón III del suceso. Quien sí lleva sombrero mejicano es Maximiliano, como si fuera un halo de heroicidad.

Es importante resaltar el homenaje que Manet tributa aquí a uno de los grandes genios de la pintura universal, Goya: interpreta “El tres de mayo”, aunque está muy lejos de conseguir el dramatismo y la pasión que el aragonés volcara en aquella visión tétrica de la guerra española contra los franceses.


Una de las versiones tiene lugar en lo que parece campo abierto; a lo lejos, montañas azules y el cielo; la acción carece por lo tanto de espectadores, es anónima.

En la otra, los protagonistas están en el patio de una prisión, los pies sobre arena, un muro alto atrás, espectadores (indignados y afligidos) que se asoman por el muro, más espectadores sobre el cerro al fondo, y los cipreses y las tumbas blancas de un camposanto en la esquina izquierda de arriba.

Llama la atención que el escuadrón de fusilamiento no vista el uniforme mexicano, sino el francés, una forma de culpar a Napoleón III del suceso. En cambio quien sí lleva sombrero mexicano es el propio Maximiliano.


crepúsculo

26 Setembre 2020


Al caer la noche el sol enloqueció.

Autor: Javier Solé

Fotografía: katia chausheva, “the red dress of Mary”


mito

25 Setembre 2020


Cuando estuve realmente frente a las olas
tomé un caracol y lo acerqué a mi oreja
para escuchar el sonido del mar.

Autor: Paula Novoa

Fotografía: Patricia Vilchez, “Badalona” (2018)


álamo blanco

24 Setembre 2020

“…esta victoria pírrica de quienes
por estar muertos ya no son mortales”

(José María Micó, fragmento del poema “Camposanto”)

En el pórtico de la Cartuja
mueren febriles vencejos.
Doce cipreses dementes
vigías de la necrosis.
Mujer peripatética
entre ruinas y tumbas
planta un álamo blanco.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Cartuja Scala Dei (Tarragona), julio 2017

Del libro de poemas “Latido de cenizas” (ISBN 978-84-1350-949-5)


los segadores andaluces (Andre Masson, 1935)

23 Setembre 2020


En “Los Segadores Andaluces”, una pintura expresionista del año 1935, sentimos la opresión y el caos. Las figuras esqueléticas, máscaras de la humanidad, transmiten una angustia irrevocable acentuada por las líneas cortantes y la composición angulada.

Estas líneas ejercen la presión en el yo y la represión de nuestro ello en la obra, como una amenaza constante, como una declarada pérdida de la libertad consciente. La curva ya no prevalece, pero los colores mantienen su intensidad. Los colores gritan. Es una exclamación de dolor de la propia naturaleza

André Masson (1896 -1987) es uno de los más importantes y tal vez el menos conocido de los pintores surrealistas, pero también deberemos tener en cuenta, como habrá de ser explicado, la diversa gama de estilos que el pintor plasmó a lo largo de los años. Desde la perspectiva técnica y compositiva, pasó por el automatismo, el cubismo, el expresionismo y el informalismo.

Algunos de los temas más recurrentes en sus cuadros son la guerra y la naturaleza, especialmente bosques, naturalezas muertas y figuras agrupadas alrededor de una mesa.


Otra de sus influencias recae sobre los filósofos Heráclito y Friedrich Nietzsche además del pensamiento Zen.

Masson afirmaba que una noche que pasó en el raso en la montaña de Montserrat, tuvo una visión: el cielo se convertía en un abismo (él lo interpretó como una metáfora de la violencia en la naturaleza y en el ser humano). Él aseguraba que aquella noche le cambió la vida (incluso escribió un poema dedicado a su transformación en la montaña). Y a partir de aquí se interesaría especialmente por la naturaleza. Masson había llegado a Catalunya en 1934, y pasó dos años aquí, instalado en Tossa de Mar, donde también había una importante colonia de artistas extranjeros. Durante el tiempo que estuvo allí se interesó mucho por los campesinos catalanes. Pero no los idealizó nada: apreciaba el contacto con la naturaleza, pero a menudo dibujaba unos paisajes incendiarios y unos personajes cadavéricos. Pintó numerosos cuadros con temáticas relacionadas con el Quijote y con la tauromaquia (por ejemplo, “Los insectos matadores” (1936)(.


Durante su estancia en España, en los años 30, encontró en el Quijote violencia, muerte y locura, como atestigua su conocido cuadro Don Quichotte et le char de la mort.


pudor

22 Setembre 2020


Sólo yo voy desnuda
como si no hiciera frío
me saludan
se sonrojan
y se abrochan el último botón
de la camisa

Autor: Heddy Navarro Harris

Fotografía de Laura Makabresku


trobada intermitent

21 Setembre 2020


Tanco l’apartament de la platja
com Margarit una tarda.
La teva fotografia en blanc i negre
a la tauleta de l’alcova.
L’eternitat d’un altre hivern
amb la solitud de les ones.
Fins l’estiu de demà
-i si fos aquest l’últim?-

Malgrat l’oblit pervius dins meu
amb tota la immensitat del nostre oceà.

Descalça, tacte de cotó,
per la sorra que et bressola.
Vens i vas.
Trobada intermitent

Aquest sol que tant i tant enyoro.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Patricia Vilchez

ENCUENTRO INTERMITENTE


Cierro el apartamento de la playa
como una tarde Margarit.
Tu fotografía en blanco y negro
en la mesita de la alcoba.
La eternidad de otro invierno
con la soledad de las olas.
Hasta el próximo verano
-y si fuera éste el último?-

A pesar del olvido en mí pervives
con toda la inmensidad de nuestro océano.

Descalza, piel blanca,
por la arena que te mece.
Vienes y vas.
Encuentro intermitente

Este sol que tanto y tanto añoro.


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