la duda

15 Octubre 2019

Picasso - Masacre en Corea (1951)
“Mañana, cuando yo muera, no me vengáis a llorar. Nunca estaré bajo tierra, soy viento de libertad”

(Juan Paredes Manot, alias Txiki, ejecutado en España en septiembre de 1975)

“Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos para ver la muerte de frente”

(Xosé Humberto Francisco Baena Alonso, ejecutado en España en septiembre de 1975)

Podría cerrar los ojos,

encomendarme a un dios bastardo
evocar el primer beso
pensar en mis padres
-sobre todo en mi madre-
en cómo me abrochaba
el gabán de mi hermano.

Podría cerrar los ojos,

fantasear que ya no somos pobres
que la revuelta no es
una pira de cadáveres hambrientos
una fosa de mineros sin nombre.

Podría cerrar los ojos,

no ver las armas de mis asesinos,
visten los cinco uniforme de gala
con los botones de la impoluta casaca
cosidos por sus novias o sus hermanas.

Podría cerrar los ojos,

Y si lo hiciera
no vería
la duda
-o el miedo-
en el más mayor de los soldados.

Si un hombre
-no importa sea minoría-
duda
todos podemos salvarnos.

Cuatro balas en el pecho
asolan la vida.
La quinta -insurrecta-
me reconcilia con los hombres.

Morí extrañamente feliz.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)

Ilustración: Picasso, “Masacre en Corea” (1951)

Una de las primeras obras importantes en criticar el abuso de poder de los Estados Unidos tras la II Guerra Mundial fue esta obra de Pablo Picasso, donde un grupo de militares estadounidenses se preparara para masacrar a un grupo de indefensas mujeres y niños en Corea del Norte.

Un río divide en dos el cuadro. El río es una frontera que separa a las dos Coreas, los civiles de los soldados y las víctimas de sus verdugos. Los civiles están desnudos, dibujados con formas redondas y líneas curvas (mujeres y niños solamente) en total oposición con los hombres, rostros ocultos, líneas rectas y quebradizas, evocando la destrucción, la violencia, la agresividad…  Este contraste muestra la diferencia entre los hombres y las máquinas.

En frente nos encontramos a un grupo de soldados, preparados para disparar. Llevan armas muy sofisticadas, de hasta tres bocas, y aunque también van desnudos, todos llevan una especie de casco que oculta sus rostros y los deshumaniza. Sólo el soldado que está al mando descubre su cara, mientras que alza una espada con una mano, y con la otra sujeta un bastón de mando, o quizá simplemente un palo, una de las primeras armas del ser humano.

El grupo de soldados representa la fuerza militar. Visible por la desproporción de las armas y tecnicidad aberrante (tres agujeros alrededor de los fusiles no alineados con el trayecto futuro de la bala) la locura de la técnica. Los cascos simbolizan el obcecamiento ideológico. La manipulación de su conciencia por el jefe político, disociado de los otros, rostro que manipula a los hombres sin correr riesgos, los pies girados para huir de la guerra.

La impresión de desolación es brutal, con unas ruinas fondo. Hay, además, una graduación en el miedo. De la derecha hacia la izquierda. La pequeña niña que corre, la otra que juega despreocupada. La mujer joven llena de estupor. En fin, las madres con el rostro deformado por el terror.

La obra se inspira en los fusilamientos del 3 de Mayo, pintado por Goya en 1814 y sirvió de propaganda para el Partido Comunista Francés, del cual era Picasso militante.


está tu nombre tiritando

24 Setembre 2019


“No et trobo en las mans que abracen el buit
que deixes”

(Natividad Ayala)

No pidas, hija, que cese de llorar.
Te confundes, no era yo.

Esta madrugada
la lluvia mojando tu nombre
y las gotas, dubitativas,
tirabuzones recorriendo
la hendidura
de las letras esculpidas con navaja.

Un caracol,
atónito y atrevido,
besando el puntito de la i.

Los charcos eran islas formando continentes.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Bellvitge, octubre 2016

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)


miradas

2 Setembre 2019


“Por último, volverse al patio de butacas
-el público tiene mi rostro
y mi rostro es una careta rota-
y gritar, gritar, gritar:
si hay muertos, esto no es teatro.
Cuando hay muertos es una guerra”

(Ana P. Cañamares, fragmento de un poema de “Economía de guerra”)

A Begoña Abad.

No sé gritar ni rebelarme
tampoco sé como quejarme
ni a quién denunciar sus tropelías.

Estoy sustentando este engaño.

Padezco,
de manera callada,
todas
sus mentiras
sus desmanes
las humillaciones
con las que nos sepulta día a día
cada día
en el lodo de una apatía parásita.

Pero,
veo que me miras
y tu mirada
dura un instante,
suficiente para sanarme,
y veo también que ves que te miro,
descubres que veo que me miras
y ya no tengo duda alguna,

en nuestra mirada
germina
-está germinando ahora mismo-
una tea que hará justicia.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Queralt Aloy

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)


el azul del mar

24 Agost 2019


“Ens hem d’acostumar a la teva absència.
Ja ha passat un estiu sense els teus ulls
i el mar també s’hi haurà d’acostumar.”

(Joan Margarit, fragmento del poema “L’espera)

Nada nos devolverá
el júbilo de las tardes de verano
ni podremos reproducir el azul del mar.

Comienza, incluso,
a ser difícil discernir
la tristeza del vacío,

seguramente
son lo mismo
pero yo prefiero
la tristeza,
se me antoja
estoy de ti más cerca,

y creo combatir
con ella a martillazos
esta indecente indiferencia.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Gary Bunt

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)


luna de sangre

17 Agost 2019


A Laia

Esta luna,
el útero de la noche,
amparo de la vigilia

fue

bálsamo de los enfermos
súbito latido del óbito,
el trino pendenciero
en el cementerio de los jilgueros.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Jeanie Tomanek

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)


al alba

4 Juliol 2019


Tengo una lista incompleta
de la compra del mercado.
Dos libros inacabados
tres proyectos postergados.

Pero siempre hago una pausa
para inyectarme tristeza.

Una vela encendida
desafía al viento.
Si no me acuesto pronto
te personas en la noche.

Tiene tu ausencia fuerza
para llenar el silencio.

Al alba,
cada día al alba
la rutina me empuja

a sobrevivir.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Judy Drew

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)


el temps de les cireres

20 Juny 2019


“el cordó umbilical no es talla mai”

(Montserrat Roig)

Escolto una cançó en francès
que parla del temps de les cireres.

La mare de la meva mare
minyona a una bona casa de la Bonanova.
No sabia ni llegir ni escriure.
La teva àvia
modista a una Fàbrica del Poblenou
compra llibres a l’home del Círculo de Lectores.
Jo
treballs en feines discretes i mal pagades
a mitja jornada i moltes vegades aturada
De jove a la biblioteca de la Universitat.
Tu
sentint aquesta lletania
des del lloc on l’exili és etern
sense acabar la secundària.

No vaig aprendre francès
però escolto la cançó
que parla del temps de les cireres.

El que mai tornarà.
Ni per la mare de la meva mare
que ja és morta.
Ni per la teva àvia
que ja és morta.
Ni per a tu.

Escolto
reconfortada en la meva tristesa
aquesta cançó francesa
que parla del temps de les cireres.

Homes i dones de la teva edat
lluiten als carrers.

No és ara, per fi,
temps de pensar en la derrota.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Frederick Cayley Robinson, “Mother and Child”

ELS TEMPS DE LES CIRERES

Escucho una canción francesa
Habla del tiempo de las cerezas.

La madre de mi madre
sirvienta en un palacio de la Bonanova.
No sabía ni leer ni escribir.
Tu abuela
modista en una fábrica del Poble Nou
compra libros al hombre del Círculo de Lectores.
Yo
trabajo en oficios discretos y mal pagados
a media jornada y muchas temporadas desempleada.
de joven en la biblioteca de la Universidad.

oyendo esta letanía
desde el lugar donde el exilio es eterno
Sin acabar la secundaria.

No aprendí francés
pero escucho la canción
que habla del tiempo de las cerezas.

El que no regresará
ni para la madre de mi madre
que está ya muerta
ni para tu abuela
que está ya muerta
Ni para ti.

Escucho
reconfortada en mi tristeza
esta canción francesa
que habla del tiempo de las cerezas

Mujeres y hombres de tu generación
luchan en las calles.

Del libro de poemas “El exilio interior” (ISBN 978-84-1304-853-6)


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