la partida de naipes (Balthus, 1950)

31 desembre 2015

Balthus - la partida de naipes (1950) (02)
En La partida de naipes se aprecia cómo, ya a finales de los años cuarenta, el lenguaje y el estilo pictóricos de Balthus estaban completamente definidos. Las líneas rectas y las formas geométricas dominan y arman esta composición que representa un escenario sucinto en el que dos personas juegan a las cartas. La luz entra por el lado derecho e ilumina a la niña así como toda la espalda del chico. Las sombras proyectadas en el suelo y sobre la mesa contribuyen a definir el espacio donde acontece la acción. Como en las obras de Balthus que tienen dos o tres personajes reunidos alrededor de una mesa o sentados en un sofá, en esta Partida de naipes la luz del sol ilumina a las dos figuras, el silencio las envuelve y se produce un ambiguo cruce de miradas; de ahí que este tipo de escenas resulte incómodo, poco familiar y adentre al público en una atmósfera de misterio e incertidumbre.

La partida de naipes representa a dos jóvenes, un niño y una niña, jugando a las cartas en una mesa sobre la que se ha dispuesto un candelabro, situada en una habitación sencilla y despejada. Por su austeridad y monumentalidad, por su geometría y colorido, es un cuadro que evidencia la admiración de Balthus por la obra de Piero della Francesca. En la escena representada, la fuente de luz que entra por la derecha de la habitación ilumina fríamente diversos objetos y contribuye al misterio del cuadro.

Sus característicos interiores burgueses, aparentemente inofensivos, son los escenarios elegidos por Balthus para representar un mundo de contenidos ambiguos, poblado de jóvenes adolescentes en la flor de su pubertad, en el que, los adultos no osan entrar.

En la pintura de Balthus las niñas son las reinas y, por tanto, siempre son las ganadoras. Los chicos normalmente desempeñan un papel más secundario en la escena, como compañeros impasibles o rivales perdedores en los juegos. A pesar de que aquí el joven está dispuesto a hacer trampas para imponerse, la sonrisa velada de la jovencita nos evidencia que prevalecerá una vez más esa constante de los mundos balthusianos y ella finalmente será la triunfadora. La postura descoyuntada del joven, que combina simultáneamente una visión frontal y de perfil, ya había sido utilizada por Balthus. Además, el tema de la trampa y el juego implícito en esta escena, al que Balthus añade una nueva carga simbólica, se podría poner en relación con la tradición caravaggista.

¿Cuál es la carta escondida de este joven truhán con la que probablemente embaucará a la niña?


la vela

30 desembre 2015

Rubens - anciana con joven y vela (1617)
En la vela
la llama agota su existencia sin saberlo.
También ella nace
y comienza su camino hacia la muerte.
Aferrada al pábilo
con misterioso afán,
baila sola
una suave danza de secretos.
La columna se transforma
en figuras modernistas
hasta que,
agonizante,
el cabo aprisionado
ahoga su fulgor
en un cáliz de cera.
La luz
fue un suspiro mudo.

Autor: Gabriel A. Jacovkis

Fuente original:

https://paramiuncortado.wordpress.com/2015/09/12/la-vela/

Ilustración: Rubens, “anciana con joven y vela” (1617)


confortable

29 desembre 2015

Daniela-zekina
Un lloc on descansar la vista,
un llibre on fer créixer la imaginació,
un poema per alliberar-se.

Però primer les persones
que hi ha darrere.

Autor: Helena Bonals

Fuente original: http://encadaversquehasentes.blogspot.com/2015/05/confortable.html

Ilustración de Daniela-zekina


once de agosto

28 desembre 2015

Claudio Montegriffo

La oscuridad es un cachorro que acaba de morir.
Un cuerpo tan pequeño
rígido
y frío como el hierro
duro
como unos ojos intranquilos.
Un cachorro
que acaba de morir.

Autor: Claudia González Caparros

Fotografía de Claudio Montegriffo


pietat

27 desembre 2015

pasarela-ebro-copia
El temps entre dos trens. S’hi ha acostat
buscant aquella guerra de la infància.
És patètic provar de conversar,
als cinquanta, amb al pare de vint anys.
Vora el vell riu fangós de la batalla,
gronxa herbotes ell vent davant la làpida.
És una jove eternitat passant
com les aigües de l’Ebre, lluny de casa.
La tarda va tornant-se una campana
amb ocells foscos per camins de canyes.
Li va deixar un passat petit i gris,
acabat per la bala d’algun màuser.
De sobte, descobreix que està plorant
com un pare a la tomba del seu fill.

Autor: Joan Margarit

Ilustración de Juan Kalvellido


cruzando el brezal (Anton Mauve, 1888)

26 desembre 2015

Anton Mauve - Cruzando el brezal (1888)
Anton Rudolf Mauve (1838-1888), artista melancólico y extremadamente polifacético, holandés. Pintor realista caracterizado por sus trabajos al aire libre. Mauve es primo de Vincent Van Gogh y ha tenido mucha influencia en los primeros trabajos de este. Su obra, dentro del estilo realista de la escuela de La Haya, a su vez, influenciada por la escuela de Barbizón, llega a los puntos más altos cuando describe hombres y animales sobre los paisajes holandeses.

La idea de Cruzando el brezal surgió sin duda en el pintoresco pueblo de Laren, en la comarca de Gooi, donde el artista encontró su inspiración durante los últimos años de su vida. En sus obras se aprecian los brezales del entorno, con sus incontables rebaños de ovejas, pero también los humildes habitantes -como la campesina que empuja su carretilla con la carga de leña-.

Cruzando el brezal respira la misma atmósfera desolada que “Pantano” (1885). Los toques sueltos en la parte inferior izquierda, y el hecho de que la tela se transparenta a través de la pintura, indican que el artista no había terminado aún el proyecto. El monumental cielo nublado con amenaza de lluvia brinda a la obra el inconfundible reflejo etéreo, extremadamente poético, del ambiente que le era tan propio a Mauve.

Anton Mauve - Pantano (1885)

Mauve trasladaba el boceto al lienzo con pintura líquida y, a partir de ahí, iba adaptando tonalidad, color y composición hasta sentirse satisfecho del resultado. A Mauve, melancólico y propenso a las depresiones, le costaba dar por acabada una obra y solía seguir introduciendo modificaciones en busca de la imagen definitiva.

Una de sus obras más interesantes es “Paseo por la playa en la mañana” (1876), en la que los jinetes se ven seguros, formales y elegantes mientras sus briosos caballos van dejando sus excrementos sobre el camino. Este detalle es una prueba irrefutable de la tendencia realista del pintor.

Morning Ride along the Beach, by Anton Mauve


madre (Sorolla, 1895)

25 desembre 2015

Sorolla - Madre (1895)
“Dicen que el alma no existe
pero cuando veo las marcas
que has dejado en la mía
sé que existe”

Henrik Norbrandt

“… només és teu el que has donat” 

(Frances Garriga)

Esta pintura es uno de las más bellas y misteriosas de Sorolla.

Para conmemorar el nacimiento de su hija pequeña, Elena, Sorolla pintó este lienzo, aunque el pintor no empleó a su hija como modelo, sino a una prima que acababa de nacer. La modelo de la mujer sí es Clotilde, la esposa del pintor, descansando con la pequeña en un amplio lecho dominado por las tonalidades blancas, emergiendo de la cama las dos cabezas. La de la mujer se presenta aún azulada por el esfuerzo del parto mientras que la de la pequeña se muestra sonrosada. La cama está recortada ante un muro de color gris, eliminando cualquier referencia espacial concreta como muebles o figuras, insinuando ambos cuerpos a través de las tonalidades empleadas, especialmente el blanco.

Sorolla ha creado una escena cargada de ternura y delicadeza. La mitrada del marido-padre y la del pintor van en una misma dirección: el mundo entero desaparece ante la intimidad del momento.


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