no mires hacia atrás

27 febrer 2017

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Al mirar tu reflejo
en el retrovisor
has visto que
estás
tan viejo
tan calvo
tan cansando
tan callado
que si no haces
un minúsculo esfuerzo
no volverás a volar,
los neumáticos de los autos
sepultarán todos tus sueños
también
tu legítima tristeza bastarda.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


te seguiré queriendo

24 febrer 2017

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A Laia Solé.

“La poesía sólo conoce un valor humano a cuyo servicio se rinde, que es el amor”

(Joan Margarit)

No necesitas venir a ver
los platos que cocino cada mediodía
ni si ronco cuando duermo por las noches.

Te seguiré queriendo.

No necesitas venir a comprobar
si está presente tu recuerdo,
con el miedo a descubrir
que te olvidado.

Te seguiré queriendo.

Ven, si quieres,
para que te lea los poemas tristes que escribo
para calmar el desasosiego que nos embarga
para que sepas a ciencia cierta
que no te he olvidado,
que te sigo queriendo.

Que nunca he dejado un solo instante de quererte.

Autor: Javier Solé

Ilustración de Christian Schloe

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


tu sonrisa

12 febrer 2017

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“Nuestra necesidad de consuelo es insaciable” (Stig Dagerman)

Tu sonrisa
mágica
balsámica
ventana cálida a la esperanza.

Pero ya no sonríes.

Y yo sigo,

cabizbajo,
desgastado,
esperando.

esperando en vano
la sonrisa de una niña enferma.

La solidaridad con los desahuciados
dura lo que dura la vida,
no se prorroga a los supervivientes.

Ahora,
llevo tu reloj
heredé tu carácter
e intento cada mañana dibujar en el espejo tu sonrisa.

Es solo la mueca forzada de un payaso cariacontecido.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Charles Émile August Duran, “El convaleciente”

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


el destino de los pájaros

27 gener 2017

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Todas las aves migratorias
vuelan juntas
agrupadas en forma de cuña.

Cuando llegan al final del viaje
en el recuento
no están todas.

Algunas,
las más valiosas,
perecen en el cielo
y son enterradas en la tierra
custodiadas por tres diosas
vestidas de blanco
con severo semblante
que tejen en hilo invisible
el destino de todas las adolescentes.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


inmóvil

24 gener 2017

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“Con mis alegrías iluminaré tinieblas,
con mis escombros construiré catedrales”

 (Elvira Laruelo, fragmento del poema “Autorretrato”)

Cuando
quiere expresarse
un desgarro íntimo
un dolor intenso sincero ingobernable
que no admite sobornos ni edulcorantes
sólo germinan palabras inservibles.

Por ello,
el escritor abandona la tarea de juntar palabras,
colecciona ahora
sonrisas perdidas
miradas desvanecidas
besos intrascendentes
risas absurdas,
un inventario de actos cotidianos
que le permitan proseguir
un largo viaje a ningún lugar
con todo el ayer
como letanía
que envenena las noches
malbarata los días
ilumina las tardes.

En cada nuevo amanecer
la misma imagen congelada
de la misma niña
siempre con la misma edad
vestida todos los días con la misma ropa.

Es una fotografía casi perfecta,
sólo restaría una linterna mágica
y que la imagen engendrara
la ilusión del movimiento
volviendo todo a la vida de antes.

Autor: Javier Solé

Fotografía de Elena Georgiou

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


detrás de los cristales del viejo bar

17 gener 2017

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“Nunca pensé,
que en la felicidad hubiera tanta tristeza…”
(Mario Benedetti)

¿Eres feliz o sólo sonríes?

Veo cada mañana
tras los cristales del viejo bar
una muchacha hermosa
que recorre la calle con prisa
acarreando un libro de poemas
y cuadernos de la Universidad
garabateados con dibujos infantiles.

Hay siempre en ella
una mirada triste
una sonrisa forzada
una felicidad truncada.

La observo cada día
intentando descubrir una mota alegre en su vestido.

Ella no sabe de mi existencia,
hace tiempo decidí esconderme para espiarla.

No es la supervivencia un ejercicio sencillo.

Hay entre quienes sobreviven
tanta amargura que
los más débiles los más sensibles
ansían algunos días la muerte
pues se saben
seres aquejados
de una carcoma lenta
larvando una argamasa compacta en el estómago.

La muchacha hermosa
que recorre la calle con prisa
es mi hija,
a quien dedico este poema entero
por todo lo que estos años ha callado
por todo lo que ha llorado.

Saldría de este bar para abrazarla
pero el tiempo y el silencio
adobados por la tristeza
levantan una muralla china de palillos.

Cada día la muchacha hermosa
Que recorre la calle con prisa
desaparece de mi vida
sin tiempo a levantarme
y salir a su encuentro.

No podría aunque quisiera consolarla.
Junto al papel donde escribo,
en la mesa de este viejo bar,
donde almorzamos una mañana de enero,
la fotografía de la hermana de mi hija
me ofrece la mejor y la última de sus sonrisas,
con la que transcurre la jornada
en un intento vano de humedecer
lágrimas secas con las que aderezar
una infusión que siempre acaba fría.

Autor: Javier Solé, julio 2014

Fotografía de Marina Garci


morir con hambre

13 gener 2017

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“¿Cuándo morderemos la mano
que no nos da de comer?”

(Antonio Orihuela, poema “Revolución”)

No voy a reprochar
nada
a mi madre muerta.

Fue seguramente
impericia propia
al succionar el pezón
o miedo a lastimarla
-tan hermosa era su mirada-,
pero he de confesar
y gritar alto y fuerte
que nunca desde pequeño
comí lo suficiente
siempre esta sed,
esta ansia insatisfecha,
este elixir que degustas
pero no comes en dosis suficientes
que te calmen o te sacien.

Me ha perseguido
desde siempre
esta hambruna,
como si fuera un campesino
apestado del Medievo,
las tierras de labranza
calcinadas por las guerras de otros.

No encontré sosiego.

Morí con esta desesperación intacta.

Autor: Javier Solé

Ilustración: Jozef Israëls, “Interior of a Farm”

Del libro de poemas “La casa del silencio” (ISBN 978-84-9095-522-2)


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