l’estiu

6 Juliol 2022

La brisa d’aquest vespre quasi ens jura
que l’estiu serà bo. No patirem
calor, tindrem més gana i set, beurem
l’amable vi, i la temperatura

del cos ens donarà allò que perdura
quan sembla que a l’amor li falta un rem.
Seràs, vora la mar, l’única altura
que espero de la sort, i tornarem

a una altra joventut, i la tindrem
a la sang cada nit, com una fura.
Sense comèdia ni literatura,
com tu m’has ensenyat, esculpirem

les hores perquè sempre estigui viu,
en el cor de l’hivern, el nostre estiu.

Autor: Pere Rovira

Fotografía: Man Ray, “El violín de Ingres” (1924)

“El violín de Ingres” hace referencia a las dos aberturas del instrumento que Man Ray dibujó con tinta china en las espaldas de su amante, la maravillosa Kiki de Montparnasse.

Dándole a ese desnudo femenino el cuerpo sonoro de un violín, surge toda una cadena de asociaciones condicionada, y no sólo por el título de la obra.

Man Ray dota a la foto de una especial intensidad erótica, similar a la célebre “bañista” de Ingres. Tanto el título como el turbante es un homenaje al maestro.

La fotografía acabó de consagrar a Kiki como musa de todos los artistas de Montparnasse. Desgraciadamente, pasó sus últimos años de vida en un hospital mental. A su muerte, Man Ray fue quien más la lloró.


el segundo país

23 Juny 2022

Un hijo es el segundo país donde nacemos.
Luis García Montero

Busco tu mano en la noche,
tu minúscula mano,
tu mano de bebé, talismán mío,
para escapar de oscuros pensamientos.

Del alba de los días laborables.
De la aterida sombra de su ausencia.
De los pliegues nocturnos donde aguarda,
cada vez más seguro de sí mismo,
cruel en su mansedumbre,
el fracaso,
con su inquieto latir de animal preso.

Tú sonríes dormida.
Me esperas
del lado luminoso de la noche.

Y ya no tengo miedo. Me proteges.

Autor: Ioana Gruia

Fotografía: Aleksandr Rodchenko, “Escaleras” (1929)


la belleza y Kiki de Montparnasse

18 Mai 2022

Allí donde los bulevares Raspail y Mintparnasse
se besan suave, estaba mirándola Miró.
Hemingway imaginaba en su peinado breve
un pez, retrato aleteado.

Alice: carbúnculo, brocha, disco, aguarrás
en las calles del rojo París que ya murió.
El arte, el perfilado (el gargallo, el respingo)
sopla, blande su belleza dura.

El cuerpo de Kiki, brinco y compás,
fue su (de ella) obra, su bemol. ¿Est-ce que c’est no moró
acaso a Man Ray? ¡Sea el edificio subjuntivo
salir a los encuentros…!

Montparnasse comió de su mano, fiesta, matriz
sel círculo bohemio. Imagínense: Raspail, acordeón,
óleos, cigarrillos, mujer de caballete, institutriz

Para aquellos que quisieron, y que quisieron vivir,
y sufrir. Sin ausencias: Kisling, Stravinsky, más Cicteau.
Reina del mundo, a su lado. Modigliani, Stein, más
Matisse.

Entropía de la incorrecta capital, Duchamp
en la fuente de las sobras se sentó
para soñar con lo vivido, lo soñado, el sueño,
por amar los años, la irreverencia…

El ardor. El presente. Paroxismo. Tuvo a Mondrian,
a Joyce, a Léger… Supo de todos. No sació.
Cada uno se buscó algo ganado para, en un futuro,
tener algo que perder.

Espalda undosa y cuello que se dobla, hacia atrás:
erótica, rigurosa, como Marilyn se abrió.
Baile, principio, fin del posado: una flor, un apunte.
Luego llegó a Europa una Minnelli…

Pero véanla desnuda, véanla: están viendo Paris.
Musa de artistas coloristas, diva casse-coeur;
sus roturas sonreían: Alice Prin era actriz.

Los veinte se acabaron, la guerra como un desliz
vino después. Pero que le quiten lo bailado al corazón…
Vean lo que queda, véanlo: las vanguardias estallan en
Kiki.

Autor: Berta García Faet

Fotografía: Man Ray, “Noire et Blanche” (1926)


tristes guerras

26 Març 2022

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes guerras.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.

Tristes, tristes.

Autor: Miguel Hernández

Fotografía: Oleksii Kyrychenko, “Young girl with candy” (2022)

Fotografía de una niña ucraniana sentada en una ventana con un chupetín en la boca y un rifle en la mano; en el pelo lleva una cinta azul y amarilla, colores de la bandera de Ucrania.

Kyrychenko confirma que la niña es su hija de 9 años y que se trató de una puesta en escena.

 


digno de vivir

23 Març 2022

Cuando las cimas de nuestro cielo
se reúnan
mi casa tendrá un techo.

Autor: Paul Éluard

Fotografía: Esteve Luceron, “La Perona” (1980)


bajo el cielo de París

30 Desembre 2021



Bajo el cielo de París no muere en mi memoria el penúltimo café con dos amigos en Les Deux Magots, el trapicheo con un buquinista en el Sena, la acuarela inacabada de una musa desnuda de Montmatre, la lluvia dulce por el tragaluz de la buhardilla, una oda de ocres en el Bois de Boulogne, los silencios en el cementerio de Montparnasse, la mecanografía de un manuscrito apócrifo.

Bajo el cielo de París la nieve en los tejados desvanece el tizne de la pena. Todo petrificado de gozo. La vida fue un regalo, bajo el cielo de París.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

Fotografía: Jean Pierre Yves Petit, “Un boquinista en Notre Dame, París” (1931)

Ilustración: Caillebotte, “Tejados en la nieve” (1878)

Los tejados de París, son un motivo frecuente en la pintura, el cine y otras artes, a menudo utilizados como símbolo de la ciudad.

Desde 1876, Caillebotte tiende a hundirse en la melancolía tras una serie de fallecimientos en la familia. En 1878, Caillebotte acababa de perder a su madre después de la muerte de su hermano René (1876) y su padre el día de Navidad de 1874. Por otra parte, convencido de que su fin estaba cerca (moriría en 1894, a los 45 años), escribió su testamento en 1876.

Caillebotte expresa la tristeza de su alma en este paisaje de tejados cubiertos de nieve. Para resaltar aún más el efecto de la opresión y pesadez, en lo alto del horizonte, sugiere un cielo oscuro reducido a una banda gris. A continuación, la maraña de tejados no permite aún anunciar la primavera. Unos meses más tarde, Caillebotte dejaría de pintar. A pesar de que todavía realizaría algunas pinturas, esta obra es de alguna manera, su canto del cisne.


verte y no verte

24 Novembre 2021

A Ignacio Sánchez Mejías

Por el mar Negro un barco
va a Rumanía,
Por caminos sin agua
va tu agonía.
Verte y no verte.
Yo, lejos navegando;
tú, por la muerte.

Verónicas, faroles,
velas y alas.
Yo en el mar, cuando el viento
los apagaba.
Yo, de viaje.
Tú, dándole a la muerte
tu último traje.

Mueve el aire en los barcos
que hay en Sevilla,
en lugar de banderas,
dos banderillas.
Llegando a Roma,
vi de banderillas
a las palomas.

Por pies con viento y alas,
por pies salía
de las tablas Ignacio
Sánchez Mejías,
¡Quién lo pensara
que por pies un torillo
lo entablara!

Una barca perdida
con un torero,
y un reloj que detiene
su minutero.
Vivas y mueras,
rotos bajo el estribo
de las barreras.

Verte y no verte,
Yo, lejos navegando
tú, por la muerte.

Autor: Rafael Alberti

Fotografía: Campúa (José DeMaría Vázquez), “Joselito” (1920)

El torero Ignacio Sánchez Mejías llora la muerte de Joselito en la enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina (Toledo) el 16 de mayo de 1920. Es una de las imágenes más emblemáticas de la historia de la fotografía taurina y, quizá también, una de las más dramáticas, aunque la escena no se desarrolle en un ruedo.

Más información en:

https://www.huellasdeluz.es/2012/05/17/la-historia-de-una-foto-que-tiene-autor/


autorretrato

22 Novembre 2021

Bajito y gordo, 
fumador, como reo en capilla, 
bebedor ocasional de a diario, 
constructor de albas delicadas, 
destructor del sueño a medianoche, 
niño dormido en la copla de la madre, 
viajero de visado falso en la bendita poesía,
deseador convulsivo a días alternos, 
descendiente de un delirio marinero sin bahía, corazón loco, 
rescoldo de un incendio intencionado, 
desaire constante a los espejos, sus reflejos y sus formas.

Autor: Txema Anguera

Fotografía: Man Ray, “Retrato de Max Ernst” (1934)


la tinaja

6 Juliol 2021


Mi vida se escurrió entre los túneles
Del tren, junto a una fábrica Pirelli.

Ya no recuerdo nada,
Ni la tierra reseca
Ni las pitas en flor,
Ni las redes secándose en el suelo.

Ya no recuerdo nada, sólo el roce
De unos dedos muy breves.
¿De quién eran? No sé, pero sé que ella
Me cubrió con sus manos
Y con una tinaja
Me lavó el pelo.

Ya no recuerdo nada.
Sólo que ella, quien fuera,
Me acariciaba el pelo.

Autor: Eduardo Jordá

Fotografía: Carlos Pérez Siquier, serie la Isleta del Moro (1970)


animal de bosc

22 Juny 2021

MUERTE

Ni el miedo ni la esperanza asisten
a un animal moribundo;
un hombre que espera su final
temiendo y esperándolo todo;
ha muerto muchas veces,
muchas veces se ha levantado de nuevo,
un gran hombre con su orgullo
haciendo frente a sus asesinos
lanza burlas en torno
a suprimir la respiración;
conoce la muerte hasta los tuétanos…:
El hombre ha creado la muerte.

(Yeats)

Penso, sobre la mort, que el més exacte
és el que Yeats va escriure: l’hem creada nosaltres.
Nostres són tota mena de dalles i esquelets,
de resurreccions i paradisos.
Vaig coneixent millor cada vegada
el bosc interior on un acaba sol
i amb un convenciment:
comprendre és l’únic que ennobleix.
Perquè la poesia és, per a qui l’escriu,
aprendre a escriure’s ell mateix.
Per a qui la llegeix és aprendre a llegir-se.

Autor: Joan Margarit

ANIMAL DE BOSQUE

Sobre la muerte pienso que lo más riguroso
lo escribió Yeats: nosotros la creamos.
Nuestros son todo tipo de esqueletos,
guadañas, paraísos y las resurrecciones.
Voy conociendo cada vez mejor
ese bosque interior donde uno acaba solo
con un convencimiento:
nada ennoblece como comprender.
Porque la poesía es, para quien la escribe,
aprender a escribirse a sí mismo.
Y para quien la lee, aprender a leerse.

Autor: Joan Margarit

Fotografía: Eugene Cuvelier, “Bosque de Fontainebleau”

Eugène Cuvelier creó algunas de las fotografías de paisajes del siglo XIX más líricas y sensibles. Con una amplia variedad de expresiones y temas, sus vistas selváticas representan magistralmente la luz moteada del interior del bosque, la atmósfera palpable de un claro nebuloso en el bosque, el poder muscular de los robles sin hojas que se elevan contra un cielo invernal, o la delicadeza de un árbol joven. en primavera. Al igual que el bosque en sí, las exquisitas fotografías de Cuvelier nos invitan a escapar momentáneamente del mundo urbano moderno y a respirar el aire de un lugar donde la naturaleza impresiona los sentidos y el alma.

Eugène Cuvelier nació en Arras en Nord-Pas-de-Calais en 1837 y murió sesenta y tres años más tarde en Thomery, Francia. Su padre, Adalbert Cuvelier era un comerciante, pintor aficionado, fotógrafo establecido y uno de los co-inventores de la técnica cliché-verre. Era amigo de Eugène Delacroix y Jean-Baptiste-Camille Corot, el pintor líder de la escuela francesa de Barbizon a mediados del siglo XIX. Eugène se hizo amigo de Corot alrededor de 1852-53 en su casa en Arras y visitó Barbizon por primera vez en septiembre de 1856, a la edad de diecinueve años.

Este pequeño pueblo al borde del antiguo bosque de Fontainebleau sirvió como base de operaciones para los preimpresionistas que popularizaron la práctica de la pintura al aire libre. Tres años después, se casó con Louise Ganne, hija del posadero de Barbizon, en cuyo albergue se reunieron los pintores para comer, beber y hablar sobre arte. Aunque la joven pareja se estableció en Arras, regresaron a menudo a Barbizon, donde Cuvelier exploró las calles de la aldea y el bosque cercano con su trípode y cámara, tal como lo hicieron sus amigos pintores con sus caballetes y cajas de pinturas.




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