la última carta de Judith

4 gener 2023

A Judith, una niña de doce años,

Querido padre,

quiero decirte adiós,
adiós por siempre, padre,
ya nos llegó la muerte, padre,
y yo quiero vivir, y tengo tanto miedo
de esta muerte de esta muerte dicen
que a los niños los tiran vivos
a la fosa.
Adiós por siempre padre padre
ich habe solche Angst
vor diesem Tod.

Autor: Anna Rossell

A Judith, una nena de dotze anys,

Esitmat pare,

vull dir-te adéu,
adéu per sempre, pare,
ja ens ha arribat la mort,
i jo voldria viure, pare, i tinc tanta por
d’aquesta mort d’aquesta mort diuen
que els nens petits els llencen vius
al fossar.
Adéu per sempre pare pare
ich habe solche Angst
vor diesem Tod.

Fotografía: Wilhem Brasse, “Czeslawa Kwoka“ (1942)

Para los nazis tan solo era el prisionero número 26947, pero su nombre era Czesława Kwoka (Wólka ZłojeckaPolonia15 de agosto de 1928 – Auschwitz12 de marzo de 1943) fue una niña católica polaca que murió asesinada en el campo de concentración de Auschwitz a la edad de 14 años.

Czesława Kwoka fue una de los 230.000 niños y jóvenes menores de 18 años, entre 1.300.000 personas, que fueron deportados a Auschwitz-Birkenau entre los años 1940 y 1945.


rostros

29 Novembre 2022

“Nunca los daré por muertos”

(Juan Gelman)

Algunos jóvenes siguen desaparecidos.

Desaparecidos?

Secuestrados.
Torturados.
Asesinados.
Hechos desaparecer.

Ni ocultos, ni escondidos, ni ausentes.

Raptados, retenidos.
Martirizados,atormentados.
Ejecutados, exterminados.

Desvanecidos que resplandecen.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Víctor Basterra, imágenes captadas durante su cautiverio en la ESMA de varios de los desaparecidos. En esta fotografía Graciela Estela Alberti.

Graciela Estela Alberti nació 17 de mayo de 1953 en la ciudad de Buenos Aires. Era “Mimi” para sus sobrinos. Gustaba de tomar café, fumar y escuchar al grupo de rock “Almendra”. Cuando tenía 21 años, el 14 de julio de 1974, se casó con Santiago Ulises Murphy.  (ver su registro). Arquitecta, tenía un carácter muy dulce y exquisita sensibilidad artística. Militante en Juventud Peronista y luego montonera con el grado de teniente (“Negra” / “Raquel”) en Zona Oeste. Secuestrada-desaparecida por la última dictadura militar el 17 de marzo de 1980 en la costa atlántica, junto a su nueva pareja Ricardo “Lalo” Soria. Tenía 26 años. Vista en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) hasta su “traslado” definitivo.

Víctor Melchor Basterra estuvo secuestrado más de cuatro años, desde mediados de 1979 hasta el final del régimen militar, aunque siguió siendo vigilado y controlado hasta agosto de 1984, ya en pleno período democrático. Había sido obrero gráfico y militante del Peronismo de Base. Tras su secuestro -junto a su esposa y su primer hija recién nacida- fue torturado durante alrededor de 20 horas, teniendo dos paros cardíacos. Con el tiempo fue obligado a falsificar documentación (pasaportes, cédulas, permisos de armas) para oficiales y gente allegada a la Armada.

Un día comenzó a hacer una copia extra de las fotos y de los documentos que le pedían, y las fue escondiendo dentro de una caja de papel fotosensible. Había descubierto que, cada vez que requisaban el lugar, no abrían esas cajas por temor a velar e inutilizar el papel fotográfico, y estaba decidido a cumplir el mandato de sus compañeros de cautiverio por el cual si alguien sobrevivía tenía que hacer algo para que todo eso no quede impune y el mundo sepa qué es lo que ahí había ocurrido.

Cuando comenzó a tener permisos de salida, a pesar de que era revisado por los guardias, un día decidió sacar una foto escondida entre los testículos y el pene. Luego se animó a ir sacando varias pegadas en las costillas o en las piernas con cinta adhesiva. Cuando llegaba a la casa las escondía en un hueco en una pared, y se lo comentó a una compañera que ya había sido liberada por si en algún momento era “trasladado”.

En el Juicio a las Juntas Militares brindó el testimonio más contundente y largo del juicio. Duró 5 horas 40 minutos y brindó todo el material fotográfico y documentación que pudo ir sacando de la ESMA. En agosto de 1984 presentó una querella criminal contra los oficiales que lo mantuvieron privado de su libertad.


memorial

8 Novembre 2022

Ni requeté en Belchite.
Ni legionario en Badajoz.

Busco en el memorial
el miliciano que me engendró.

Brigadista en el Ebro.
Refugiado en Argèles.

En todos los ojos que veo
descubro los míos.

Esta tristeza ingenua
es su legado.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Rober Capa, “Brigadas Internacionales” (1938)


Barcelona

19 Octubre 2022

Los escaparates del Paseo de Gracia.
El monumento a la Victoria.
La Fuente Mágica de Montjuïc.
El templo inacabado.
El Pati dels Tarongers.
El pebetero de las Olimpiadas.

Nunca serán mi ciudad.

Construyo Barcelona en mi recuerdo:

Las tardes de verano en el cine Levante.
La despedida de los amantes en la Estación de Francia.
Los presos de la Modelo.
Los muertos del Campo de la Bota.
La llegada de los inmigrantes.
Las putas y los borrachos del Barrio Chino.

Entre las fiestas alocadas de Boccacio
y la noche de flamenco en el Somorrostro
yo elijo a Carmen en la orilla de la playa.

Prefiero
los grafitis en un muro de la periferia
al Museo Picasso.

Antepongo
a la tumba de Durruti
el sueño de un niño enterrado que escucha el mar.

Autor: Javier Solé

Fotografía: Colita, “Carmen Amaya y los Tarantos” (1963)


l’estiu

6 Juliol 2022

La brisa d’aquest vespre quasi ens jura
que l’estiu serà bo. No patirem
calor, tindrem més gana i set, beurem
l’amable vi, i la temperatura

del cos ens donarà allò que perdura
quan sembla que a l’amor li falta un rem.
Seràs, vora la mar, l’única altura
que espero de la sort, i tornarem

a una altra joventut, i la tindrem
a la sang cada nit, com una fura.
Sense comèdia ni literatura,
com tu m’has ensenyat, esculpirem

les hores perquè sempre estigui viu,
en el cor de l’hivern, el nostre estiu.

Autor: Pere Rovira

Fotografía: Man Ray, “El violín de Ingres” (1924)

“El violín de Ingres” hace referencia a las dos aberturas del instrumento que Man Ray dibujó con tinta china en las espaldas de su amante, la maravillosa Kiki de Montparnasse.

Dándole a ese desnudo femenino el cuerpo sonoro de un violín, surge toda una cadena de asociaciones condicionada, y no sólo por el título de la obra.

Man Ray dota a la foto de una especial intensidad erótica, similar a la célebre “bañista” de Ingres. Tanto el título como el turbante es un homenaje al maestro.

La fotografía acabó de consagrar a Kiki como musa de todos los artistas de Montparnasse. Desgraciadamente, pasó sus últimos años de vida en un hospital mental. A su muerte, Man Ray fue quien más la lloró.


el segundo país

23 Juny 2022

Un hijo es el segundo país donde nacemos.
Luis García Montero

Busco tu mano en la noche,
tu minúscula mano,
tu mano de bebé, talismán mío,
para escapar de oscuros pensamientos.

Del alba de los días laborables.
De la aterida sombra de su ausencia.
De los pliegues nocturnos donde aguarda,
cada vez más seguro de sí mismo,
cruel en su mansedumbre,
el fracaso,
con su inquieto latir de animal preso.

Tú sonríes dormida.
Me esperas
del lado luminoso de la noche.

Y ya no tengo miedo. Me proteges.

Autor: Ioana Gruia

Fotografía: Aleksandr Rodchenko, “Escaleras” (1929)


la belleza y Kiki de Montparnasse

18 Mai 2022

Allí donde los bulevares Raspail y Mintparnasse
se besan suave, estaba mirándola Miró.
Hemingway imaginaba en su peinado breve
un pez, retrato aleteado.

Alice: carbúnculo, brocha, disco, aguarrás
en las calles del rojo París que ya murió.
El arte, el perfilado (el gargallo, el respingo)
sopla, blande su belleza dura.

El cuerpo de Kiki, brinco y compás,
fue su (de ella) obra, su bemol. ¿Est-ce que c’est no moró
acaso a Man Ray? ¡Sea el edificio subjuntivo
salir a los encuentros…!

Montparnasse comió de su mano, fiesta, matriz
sel círculo bohemio. Imagínense: Raspail, acordeón,
óleos, cigarrillos, mujer de caballete, institutriz

Para aquellos que quisieron, y que quisieron vivir,
y sufrir. Sin ausencias: Kisling, Stravinsky, más Cicteau.
Reina del mundo, a su lado. Modigliani, Stein, más
Matisse.

Entropía de la incorrecta capital, Duchamp
en la fuente de las sobras se sentó
para soñar con lo vivido, lo soñado, el sueño,
por amar los años, la irreverencia…

El ardor. El presente. Paroxismo. Tuvo a Mondrian,
a Joyce, a Léger… Supo de todos. No sació.
Cada uno se buscó algo ganado para, en un futuro,
tener algo que perder.

Espalda undosa y cuello que se dobla, hacia atrás:
erótica, rigurosa, como Marilyn se abrió.
Baile, principio, fin del posado: una flor, un apunte.
Luego llegó a Europa una Minnelli…

Pero véanla desnuda, véanla: están viendo Paris.
Musa de artistas coloristas, diva casse-coeur;
sus roturas sonreían: Alice Prin era actriz.

Los veinte se acabaron, la guerra como un desliz
vino después. Pero que le quiten lo bailado al corazón…
Vean lo que queda, véanlo: las vanguardias estallan en
Kiki.

Autor: Berta García Faet

Fotografía: Man Ray, “Noire et Blanche” (1926)


tristes guerras

26 Març 2022

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes guerras.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.

Tristes, tristes.

Autor: Miguel Hernández

Fotografía: Oleksii Kyrychenko, “Young girl with candy” (2022)

Fotografía de una niña ucraniana sentada en una ventana con un chupetín en la boca y un rifle en la mano; en el pelo lleva una cinta azul y amarilla, colores de la bandera de Ucrania.

Kyrychenko confirma que la niña es su hija de 9 años y que se trató de una puesta en escena.

 


digno de vivir

23 Març 2022

Cuando las cimas de nuestro cielo
se reúnan
mi casa tendrá un techo.

Autor: Paul Éluard

Fotografía: Esteve Luceron, “La Perona” (1980)


bajo el cielo de París

30 Desembre 2021



Bajo el cielo de París no muere en mi memoria el penúltimo café con dos amigos en Les Deux Magots, el trapicheo con un buquinista en el Sena, la acuarela inacabada de una musa desnuda de Montmatre, la lluvia dulce por el tragaluz de la buhardilla, una oda de ocres en el Bois de Boulogne, los silencios en el cementerio de Montparnasse, la mecanografía de un manuscrito apócrifo.

Bajo el cielo de París la nieve en los tejados desvanece el tizne de la pena. Todo petrificado de gozo. La vida fue un regalo, bajo el cielo de París.

Autor: Javier Solé

Del libro de poemas “En el umbral del eclipse” (ISBN 978-84-1398-333-2)

Fotografía: Jean Pierre Yves Petit, “Un boquinista en Notre Dame, París” (1931)

Ilustración: Caillebotte, “Tejados en la nieve” (1878)

Los tejados de París, son un motivo frecuente en la pintura, el cine y otras artes, a menudo utilizados como símbolo de la ciudad.

Desde 1876, Caillebotte tiende a hundirse en la melancolía tras una serie de fallecimientos en la familia. En 1878, Caillebotte acababa de perder a su madre después de la muerte de su hermano René (1876) y su padre el día de Navidad de 1874. Por otra parte, convencido de que su fin estaba cerca (moriría en 1894, a los 45 años), escribió su testamento en 1876.

Caillebotte expresa la tristeza de su alma en este paisaje de tejados cubiertos de nieve. Para resaltar aún más el efecto de la opresión y pesadez, en lo alto del horizonte, sugiere un cielo oscuro reducido a una banda gris. A continuación, la maraña de tejados no permite aún anunciar la primavera. Unos meses más tarde, Caillebotte dejaría de pintar. A pesar de que todavía realizaría algunas pinturas, esta obra es de alguna manera, su canto del cisne.


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