El salón de la Rue des Molins (Toulouse-Lautrec, 1894)

30 juny 2014

Toulouse-Lautrec - El salón de la Rue des Molins (1894)
En una de las obras más famosas de Toulouse-Lautrec, las protagonistas son unas prostitutas que están esperando la llegada de clientes en los divanes de terciopelo rojo.

Henri frecuentaba este Burdel de la Rue des Moulins y, posiblemente, la mujer de vestido azul que contemplamos en primer plano sea Mireille, su favorita. La del fondo, vestida de negro con la nariz respingona es Rolande, otra de sus admiradas. La riqueza del prostíbulo causaba sensación entre sus visitantes, en especial por sus lujosas habitaciones decoradas al estilo chino, oriental, japonés o gótico, en las que los que los ricos clientes podían satisfacer sus escondidas fantasías eróticas. El propio pintor vivió durante una temporada en el Salón, donde invitaba a sus amigos y marchantes diciendo que era su estudio.

Toulouse-Lautrec ha querido representar el aburrimiento de las prostitutas a la espera de clientes; no existe comunicación entre ellas, están aisladas quizás por la presencia de Madame Baron, la mujer que regentaba el negocio. Lleva un moño en alto y un vestido rosa de cuello alto, que contrasta con el ligero ropaje de las demás mujeres, es la “gobernanta” o la “madame”.

Alrededor de la vida de Henri de Toulouse-Lautrec existen muchos tópicos, ciertos en la mayor parte de los casos. Los mitos de Lautrec, especialmente su incapacidad para mantener una relación estable con las mujeres debido a su inseguridad, son conocidos.

La primera relación conocida es de 1883, cuando contacta con una modelo de 17 años llamada Marie Charlet. Lily Grenier se baraja como un de sus amantes hasta que conoció a Suzanne Valadon, conviviendo por un periodo de dos años hasta que Suzanne intenta suicidarse al no querer Henri tener un hijo con ella. Varias amantes se suceden hasta que elige el anonimato de las prostitutas para establecer relaciones con ellas, llegando a habitar durante una temporada en el Salon de la rue des Molins. El mundo de la prostitución será uno de los favoritos para el artista, siempre visto con cariño y respeto.


hastío y hambre

29 juny 2014

Steve De La Mare
Hambre.
Hastío y hambre.
Hastío a destiempo
y hambre a cualquier hora.
Hambre con esa desgana de un estomago atravesado.
¿Dónde se marcharon las mariposas en mayo?
ya tan solo quedan gusanos…
y ese vuelo de alas rotas entre las manos;
vacías y solas.

Autor: Eva Tous Casals

Fuente original: http://lamevaessencia.blogspot.com.es/2014/05/hastio-y-hambre.html

Ilustración de Steve De La Mare


en el avión

28 juny 2014

René Magritte - The Black Flag
El hombre avanza por el pasillo
se sienta entre la ventanilla y yo
mira un momento hacia fuera
y luego baja la persiana.

Es de esa gente que se conoce
las nubes de memoria.

Autor: Ana Pérez Cañamares

Ilustración: René Magritte, “The Black Flag”


lo demás son historias

27 juny 2014

Díaz Olano - El primer hijo (1936)
Mi mujer y mi hija,
estas paredes y estos libros,
un puñado de amigos
que me quieren
-y a los que quiero de verdad-,
las olas del cantábrico
en septiembre,
tres bares, cuatro
con el garito de la playa.
Aunque sé que me dejo
algunas cosas, puedo decir
que, de ser algo, ésa es mi patria.
Lo demás son historias.

Autor: Karmelo C. Iribarren

Ilustración: Díaz Olano, “El primer hijo” (1936)


no escuches a la Muerte

26 juny 2014

Dali - el caballero de la muerte (1935)

No escuches a la muerte.
Tiene un enjambre morado en su estómago
de devorar astutas miradas inocentes
hasta el punto de vomitar soledades.
A mí me llamó en la oscuridad de la noche
y yo hice como que miraba hacia otro lado.
Haz tú lo mismo.
No escuches a la muerte.
O estarás perdido.
Estaremos perdidos.
No hables tampoco con ella.
Tiene palabras punzantes,
asesinas a sueldo dispuestas a aniquilar a tu silencio.
No lograrás entender su idioma,
de frases malsonantes, maloyentes,
de disparates ciclopédicos.
Y creerás que es locura insensata
el encontrar qué hilo anuda su conversación a dos bandas.
Pero,
sobre todo,
no te atrevas a mirar a la muerte a los ojos,
que son de negrura hiriente en camposanto
o serás pasto de víboras,
vil represalia para labios carroñeros,
agujero inaccesible de antídotos indescifrables.
Morirás,
acompañado de la muerte.
Morirás,
si no me escuchas,
si no me hablas,
si no me miras.
A mí.

Autor: Isa García

Fuente original: http://aceroproyecto.wordpress.com/2014/04/26/no-escuches-a-la-muerte/

Ilustración: Dali, “el caballero de la muerte” (1935)

Un caballero en descomposición y huesudo monta un caballo en su mismo estado, contrastando con un fondo oscuro. Las nubes en el fondo están aparentemente acompañadas de un arco iris infernal donde es difícil identificar los colores.

Elocuente y desafiante, este jinete se pasea sobre un terreno baldío, en el que reposan restos óseos y cabalga sobre un corcel descarnado. El jinete, más que nada una osamenta, trata de señalar o recibir algo. En la torre del castillo las aves revolotean. Las nubes son densas y oscuras, presagio ineludible que sólo un arcoíris como signo de alegría y esperanza parece sugerirnos que tras la intensa tormenta nos aguarda una pacífica calma


Jordán

25 juny 2014

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Por amor todo lo he sido:

diosa adorada
en profanos altares

madre imposible
de un sueño abortado

muesca en la culata
de un revólver cualquiera.

Todo eso he sido y más
-que por prudencia o pudor
callo-.

Sin embargo,
en ninguna de esas vidas
yo dejé de ser la misma:

jamás mudé la piel
ni alteré un átomo mi esencia.

Era siempre
la mirada del otro
la que bendecía o castigaba,
la que idolatraba o pervertía.

Por amor todo lo he sido
y también nada.
Así es la vida,
no hay que dramatizar.

Enjuago a fondo mi boca
con el zotal de otra saliva
y escupo en el desagüe
la derrota.

Todo vuelve a brillar.

Autor: Lidia Li


el mejor poema

24 juny 2014

libros pájaro

Los versos de Ana,
trenzados con la laboriosidad empleada
por nuestros abuelas
en jerséis tejidos
a la lumbre de la chimenea,
con el mismo cariño octogenario.

Los poemas de Felipe,
dardos explosivos insurgentes
que vocean la revuelta
mil veces apaleada por las fuerzas del orden
en calles sin salida.

Los versos de Joana,
escritos con letra de palo
que recita una maestra en Bellvitge
a los niños con mocos suspendidos.

Poemas de Begoña,
sopa cocida
a fuego lento
con letras de amor y migas de sueño,
sustento de noches frías
en un sótano de portería.

Los poemas de Gabriel,
exilio del caminante
que regresa cada tarde
al abrazo último en la ensenada
la memoria que en el dintel de la ventana
juega con la metáfora
surgida por las palabras que se juntan.

Los versos de Iñaki,
ceremonia del silencio
que en las noches tristes de enero
te habla cuando calla,
te abraza cuando hablas
en el pórtico de la ternura de quienes se sienten
solos desnudos muertos de miedo.

Todos los poemas
de todos los poetas
guarecidos en libretas de espiral
de la intemperie del presente
salvo uno
cuyo original conservo,
en papel doblado,
amarillo con el paso de los años,
que viaja por agendas y dietarios
y recito de memoria,
escrito por una poeta poco conocida
prematuramente muerta
antes de los quince años
y que lleva mi mismo apellido.

No lo dudéis, laureados queridos poetas,
el mejor de los poemas lo escribió mi hija
y se llama Luna.

Autor: Javier Solé

Del poemario “El cementerio que habitan los vivos” (ISBN 978-84-9076-351-3)

Los poetas referidos en este poema, por orden son: Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1968), Felipe Zapico (León, 1960), Joana Raspall (Barcelona, 1913-2013), Begoña Abad (Burgos, 1952), Gabriel Alejo Jacovkis (Buenos Aires, 1949), Iñaki C. Nazabal (Bilbao, 1966) y Laia Solé (Barcelona, 1999-2014)

El poema aludido de Laia fue publicado en este mismo blog. Puede consultarse en:

https://blocdejavier.wordpress.com/2014/02/26/la-luna/


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